Volvo V70 2.5 D 5

De todas las transacciones comerciales que han tenido lugar en los últimos meses, sin duda, tenemos que felicitar a Ford por hacerse con los servicios de Volvo. La saga S80 y estos V70 no dejan de ser un ejemplo de lo acertado de la compra.

Volvo V70 2.5 D 5
Volvo V70 2.5 D 5

Volvo en los últimos años ha sabido modernizarse y renovar totalmente una gama que, en algún momento de su historia, podría haberse tachado incluso de anticuada. Ahora precisamente puede catalogarse justo de lo contrario, ya que a excepción del S70, todos sus productos responden a los criterios más modernos y, como dice la marca, seguros. Este V70 que ahora probamos es un ejemplo. Sin entrar en disquisiciones de gama, porque la situación de este producto, separado del S80 que le sirve de base, puede llevar a ciertas inexactitudes; puede afirmarse que estamos ante un vehículo moderno, con el estilo que tradicionalmente infunde Volvo a sus modelos familiares, con todas las virtudes dinámicas del S80, que por cierto no son pocas, y una calidad y acabados de primer nivel. No hay nada más que analizar su estética. Es un familiar, sí, pero con un estilo que incluso aquéllos a los que no les gusta este tipo de carrocerías no le pueden negar cierto atractivo. Es difícil encontrar una zaga tan bien resuelta, y aunque sacrifica en parte cierta practicidad, no cabe duda que los resultados globales hacen menos criticable esta pérdida. En su interior nos encontramos con el habitual ambiente Volvo. El nuevo salpicadero resulta rotundo, con una calidad que no presenta fisuras. Además, su ergonomía está bien planteada, consiguiéndose frente al volante una excelente posición de conducción, aunque, también es cierto, las tallas pequeñas lo tienen peor que las grandes. A este gran panorama sólo puede ponérsele una pega, el aspecto de los asientos. Estos son especialmente cómodos. Aunque tiran a blandos se puede uno enfrentar a largos recorridos sin especial cansancio, y en curvas de gran apoyo recogen lo suficiente el cuerpo. Sin embargo, el tapizado y sus formas no los hacen especialmente atractivos. Es sólo una pequeña mota en una excelente puesta en escena general. El espacio disponible en el interior es bastante generoso, aunque el mérito está por supuesto en que estamos ante un vehículo de generosas dimensiones externas. Como sucede en casi todos los vehículos familiares, el volumen de carga disponible es menor que en una berlina, aunque este V70 no tenga cifras con las que compararlo. Sin embargo, 470 litros bajo la bandeja no está mal, pero tampoco es una cifra récord. Lo que sí ofrece este V70 es una indudable versatilidad, permitiéndonos cualquier tipo de utilización, aunque obligue a llevar mucha impedimenta. Uno de los detalles que nos ha sorprendido es el confort acústico de este modelo. Su nivel sonoro es incluso menor que en el de gasolina que probamos recientemente en el número 2.122. Al ralentí, y sobre todo en frío, el tableteo del motor nos indica que estamos ante una mecánica Diesel veterana, pero en cuanto ésta alcanza la temperatura de régimen, y a pesar de que un familiar es más difícil de aislar del ruido del motor y del de rodadura, el nivel alcanzado nos permitirá viajar confortablemente. Las suspensiones también ayudan bastante, y en general el tacto del vehículo, que no llega al demostrado por BMW o Mercedes pero no tiene mucho que envidiar al de Audi. En general el nivel de confort es bastante elevado, lo que unido a un equipamiento bastante generoso lo convierte en un buen representante de su segmento. En otro de los aspectos en los que Volvo ha mejorado, y mucho, es en todo lo que hace referencia al comportamiento. Realizar un vehículo como el V70 sobre la plataforma del S80 no deja de ser toda una garantía.

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