Volkswagen Polo 1.9 TDI 130 GT 3p

El motor TDI de 130 CV le sienta al Polo como una lata de espinacas a Popeye. El pequeño de Volkswagen se transforma en una especie de bala que hace honor a las siglas GT que le adornan. Auténtico esplendor de la tecnología turbodiésel.

Volkswagen Polo 1.9 TDI 130 GT 3p
Volkswagen Polo 1.9 TDI 130 GT 3p

Este motor de 130 CV es, seguramente, una de las cumbres de la investigación en mecánicas de gasóleo. Sus virtudes ya se han contrastado en muchos de los modelos del grupo Volkswagen y, ahora, hemos querido probarlo sobre el Polo, el subcompacto más tradicional de la empresa, quizá el más canónico de los Volkswagen. Es el Polo un coche que sigue respondiendo a una filosofía clara: ofrecer movilidad a un precio decente y, además, garantizar la fiabilidad. Sobre esa base se coloca este motor y el resultado es fantástico. El siempre serio y solvente Polo se transforma en un pequeño deportivo con maneras de velocista. Lo mejor: sigue gastando poquísimo.El motor de 130 CV es una evolución del 1.9 TDI, un motor que se ha ido estirando en el tiempo para convertirse en una especie de estándar, una referencia para la competencia. Es una máquina que sorprende por su increíble capacidad para empujar sin desfallecer. Sus 130 CV nominales son, en realidad, más de 151, una potencia colosal para un coche que sólo pesa 1.251 kg. Esta magnífica afluencia de poder se nota apenas aceleramos. El coche corre muchísimo. Es rápido, impetuoso, muy ágil… Da gusto ver cómo el cuentavueltas sube, estirándose más allá de las 4.300 vueltas, entregando mucho par incluso a ese nivel de trabajo.
También tiene una gran pegada por abajo, a pocas vueltas: a 1.750 giros ya hay 22,4 mkg y a sólo 2.000 vueltas se despliegan 30,27 mkg, una cifra impresionante.En este caso, el viejo motor de 1,9 litros ha recibido importantes modificaciones que lo modernizan y transforman en una máquina muy diferente. El ya anciano esquema de inyector por bomba rotativa deja su sitio a cuatro inyectores bomba, uno por cilindro. Además, se ha remodelado la lubricación de los pistones y se han reforzado las principales estructuras mecánicas, como el cigüeñal. Por último, como no podía ser de otra forma, se ha modificado la gestión electrónica, de tal modo que la potencia pasa a ser de 130 CV y el par máximo alcanza los 36,5 mkg.
El consumo aumenta, pero no es desproporcionado: gasta una media de 7,23 litros cada 100 kilómetros, según nuestro Centro Técnico. El resultado es un coche que va sobrado. Siempre hay energía de reserva, siempre queda un poco más de “punch". En carreteras cómodas es muy agradable, pues alcanza cruceros altísimos sin despeinarse y manteniendo consumos bastante moderados. Y, claro, en las zonas más viradas responde como un verdadero deportivo. Su capacidad para acelerar (0-100 km/h de 8,1 segundos), sus espléndidas recuperaciones y su carácter decidido nos llevarán de curva a curva a toda velocidad, como el GT que dice ser. Pero, a pesar de lo dicho, que nadie se espere un coche bronco. Es verdad que tiene un talante agresivo, pero entrega la potencia con más suavidad de lo que podría esperarse a la vista de sus cifras. Es bastante progresivo y muy dosificable.

A este buen comportamiento contribuye también el cambio, en este caso de seis relaciones. Es una caja que ya se emplea en muchos otros modelos del grupo alemán y que ofrece un manejo muy bueno, con un tacto claro y movimientos rápidos y precisos. Pero lo mejor son los desarrollos. Escogidos para sacar lo mejor del motor, presentan un escalonamiento casi perfecto, con una segunda marcha muy corta y una fortaleza tremenda en tercera y cuarta, que mueven al coche con auténtica explosividad. La quinta no es muy larga, pero sí lo es la sexta, que llega los 50,84 km/h a 1.000 rpm, lo que nos permite calcular más de 200 km/h a 4.000 rpm . Y se estira casi hasta las 4.500… (No son los 60 km/h a las 1.000 revoluciones que da el Ibiza con este motor, pero no está nada mal). Desde luego, si no fuera porque el rozamiento y la aerodinámica acaban por impedirlo, sería una verdadera bala. De momento, ya es el Polo más rápido de la gama. Un motor como éste se disfruta conduciendo. Y, para que se disfrute a tope, Volkswagen ha hecho lo mismo que Seat: combinar este TDI de 130 CV con un bastidor mejorado. Así, el coche lleva suspensiones deportivas, que cuentan con amortiguadores más firmes y muelles más duros y cortos que rebajan en 15 mm la altura de la carrocería. Además, ha colocado unos generosos neumáticos de 205/45 sobre llanta de aleación de 16 pulgadas. El conjunto no desmerece al motor: es un bastidor firme, cercano a lo que sería una preparación deportiva para este modelo.El comportamiento es, por tanto, muy bueno. El coche se muestra siempre muy estable, firme, solvente y de reacciones nobles y fáciles de controlar. Destaca lo bien sujeta que va la carrocería, que no oscila prácticamente nada y aumenta la sensación de control y seguridad que trasmite el coche. El Polo gira con gran nobleza, clavado al suelo y sin mostrar ninguna querencia extraña. Sólo si el asfalto está muy roto habrá alguna insinuación del eje delantero, que tardará más de lo debido en aceptar la trayectoria indicada. En todo caso, bastará con levantar el pie del acelerador para que vuelva la docilidad.

Donde da lo mejor que tiene es en los trazados complicados, combinando curvas cerradas con zonas rápidas. En esas condiciones, manejando bien el cambio, se obtiene un rendimiento excelente del motor y del chasis, que demuestran que son una unión idónea para quien busque un coche de maneras deportivas y consumo moderado.
Después, en zonas fáciles, el Polo se limita a apabullar a todos sus rivales gracias a una velocidad punta inconfesable. Rapidísimo y bastante confortable, este GT viaja sin apuros a toda marcha. A simple punta de gas se supera cualquier obstáculo y se hacen kilómetros sin problemas. Además, como tiene empuje en todas las marchas, prácticamente nos olvidaremos del cambio: apretando un poco más el acelerador recuperaremos fuerza inmediatamente. Llama la atención lo bien que funciona la dirección que lleva este coche. Tiene un tacto suave, rápido, muy cómodo. Es rápida y precisa, muy ágil y, además, siempre se maneja sin esfuerzos. Para lograr un toque tan bueno, en Volkswagen han montado una dirección electrohidráulica cuya dureza varía en función de la velocidad a la que se circula y, además, también varía en función de lo cargado que vaya el coche.