En acción, el Polo es un coche muy fácil de conducir por lo previsible de sus reacciones. No tenemos que pelearnos con el volante para mantenerlo en la trayectoria que queremos. Cuenta con el suficiente aplomo como para afrontar carreteras retorcidas sin aparentes problemas de pérdida de confianza en los apoyos. Es subvirador por naturaleza, pero esto no supone en absoluto un problema, pues esto, como deciamos, le hace predecible en sus comportamiento dinámico. Su carrocería oscila algo pero ese balanceo no es nada exagerado y no supone un defecto en sus actitudes. Las suspensiones guardan un perfecto compromiso entre confort y eficacia, aunque pecan de algo “rebotonas" en suelos rotos. En este apartado dinámico, el aspecto que menos nos ha gustado es el comportamiento de los frenos, no tanto por el tacto, que no es malo, sino más bien por la resistencia de los mismos y por las elevadas distancias de frenado que ha obtenido nuestro Centro Técnico . Desde 140 km/h, su mejor detención se produce en 76,9 metros, pero en sucesivas intentonas se alcanzan cifras más elevadas, que rondan, por encima y por debajo, los 80 metros. La habitabilidad es uno de los puntos fuertes de la última generación del Polo, una cualidad que no se pierde tras este lavado de cara. Dentro de su segmento, el utilitario de Volkwagen es de los que ofrecen más centímetros a los ocupantes. La sensación de amplitud, siempre comparándolo con lo que ofrece la competencia, es bastante grande, aunque, metro en mano, destacan sobre todo la altura y el espacio para las piernas de las plazas traseras, estando su anchura en la media del segmento, pudiendo albergar hasta a tres pasajeros, aunque es preferible en desplazamientos largos, más por comodidad que por otra cosa, que sólo viajen dos El maletero, con 280 litros de capacidad según las mediciones de nuestro Centro Técnico, es bastante aprovechable por sus formas regulares y está entre los mejores, por dimensiones, del segmento. Aquí, el Polo, al igual que en el apartado de la habitabilidad, hace valer sus centímetros; no en vano, si lo comparamos con sus contrincantes, con 3,92 metros, es de los más largos, junto a Seat Ibiza (3,95), Citroën C3 (3,93 metros) y Ford Fiesta (3,92 m), utilitarios que rozan los cuatro metros.El interior, como bien nos tiene acostumbrado Volkswagen con sus productos, está bien rematado y tiene materiales con buena presencia. Sólo cambia el grafismo de los instrumentos y, ligeramente, el diseño del volante, pues el resto de la apariencia de esta zona es muy similar a la de la generación anterior.El Polo no es un coche barato, ni mucho menos. Es uno de los utilitarios más prestigiosos del mercado y eso se paga. Su precio de tarifa, asociado con el acabado Advance, el intermedio entre el básico Match y el más completo Sportline, sólo disponible con el 1.4 TDI de 80 CV, es de 15.410 euros. Esta cantidad de euros está bastante por encima de lo que hay que desembolsar por sus rivales de similar combustible y potencia, léase C3, Fiesta, Punto, Getz, Micra, 206, Clio, Ibiza y Yaris. Unicamente se le acercan por precio el Ypsilon de Lancia y el Mazda 2, aunque ambos con un nivel de equipamiento bastante completo. Y es que el Polo, a pesar de tener un precio bastante elevado, no cuenta con un equipamiento que así lo justifique, pues tanto el climatizador, el airbag de cortina, el asiento de seguridad infantil, los faros antiniebla delanteros, las llantas de aleación o el control de estabilidad son opcionales. Estos elementos en otros modelos a un precio algo inferior sí que están presentes, aunque no cuentan con la exclusividad o el prestigio del automóvil de Volkswagen.
Volkswagen Polo 1.4 TDI 70 CV
El Polo destaca en bastante apartados: es un coche fácil de conducir, cómodo, habitable y bien hecho. Sin embargo, esta versión no nos ha terminado de convencer por su precio y su motor. Es caro y su propulsor, aunque frugal hasta el límite, resulta algo insuficiente para desplazamientos largos.







