Volkswagen New Beetle 2.0 automático

La transmisión automática añade comodidad a la conducción del New Beetle 2.0. Destaca por su personal estilo "retro", comportamiento dinámico y alto nivel de equipamiento.

Volkswagen New Beetle 2.0 automático
Volkswagen New Beetle 2.0 automático

Esta variante del New Beetle no pretende tener talante deportivo pero, contra lo que cabría esperar de este vehículo, supuestamente orientado al confort, los baches se sienten algo más que en un Golf básico. Esto se explica porque los muelles y amortiguadores -algo secos de reacciones- son ligeramente más firmes a la compresión. A cambio, se goza de buena precisión en la dirección, en parte ayudado por los generosos neumáticos. Asimismo, las actitudes dinámicas del vehículo, siendo subvirador, son en todo momento muy sanas e infunden confianza, a tal punto que en algunos aspectos llega a superar al Golf. El único punto a observar es la fatiga del sistema de frenos que se produce muy pronto si se le exige. Tampoco la distancia de parada es reducida, con sus casi 80 metros a partir de 140 km/h y más de 40 metros a partir de 100 km/h. Es cierto que el ABS y el control de estabilidad electrónico contribuyen de manera decisiva a mantener un alto grado de seguridad activa en condiciones límite, pero resultan, sin embargo, demasiado sensibles y entran en acción con relativa facilidad, apenas se torna irregular el pavimento. Más allá de estos detalles, los buenos modales del chasis contribuyen de manera muy positiva a la seguridad dinámica. El cambio automático quita algo de vivacidad a las prestaciones, pero éste es un detalle que muy difícilmente tendrá en cuenta el habitual conductor de esta versión, aunque las cifras concretas tampoco sean demasiado modestas. Se pierden apenas dos décimas de segundo respecto de la variante turbodiesel manual en el 0-100 km/h y, según las cifras oficiales tan sólo tres km/h en la velocidad punta, que es de 182 km/h, respecto de la variante de gasolina con cambio manual. Obviamente, las cifras de adelantamiento y recuperaciones son mejores gracias al kickdown, que realiza una reducción al pisar a fondo el acelerador, aunque el pedal está bastante duro. Así como la variante turbodiesel se encuentra bien insonorizada, no podemos decir lo mismo de ésta de gasolina, cuyo motor suena bastante, sobre todo alrededor de las 4.000 rpm, a lo que se suma un ruido aerodinámico también presente en las restantes variantes. El Cx de 0,38, elevado para los estándares de hoy en día y producto del diseño de época, también influye en el ruido y, aún más, en unas cifras de consumo que son elevadas si se comparan con las de otros vehículos del segmento de los compactos con similar potencia. El New Beetle, en ésta y en cualquiera de sus versiones, es un producto de nicho, de "diseño" o de capricho si se quiere, porque sus formas tan particulares limitan mucho la habitabilidad y el tamaño del maletero, de manera que no es posible compararlo directamente con los compactos de su cilindrada. se suman las características típicas de esta transmisión para convertirle en un producto aún más exclusivo. Y en este sentido, quien pueda pagar el alto precio de adquisición no saldrá defraudado.

Pregunta a los propietarios por su coche y recibe las respuestas en tu email.

Acepto la política de privacidad para poder obtener las respuestas.

Quiero recibir la mejor oferta.