Volkswagen Golf Plus TDI 1.9 105 CV Trendline

Hace unos años había en la televisión un concurso en el que unos niños tenían que describir con sus palabras algún objeto o animal. Si tuvieran que describir el Golf Plus, lo tendrían fácil. Les bastaría con decir: “es como el Golf, pero mejor". Y tendrían razón, porque el Plus hereda las virtudes del Golf normal y las mejora.

Volkswagen Golf Plus TDI 1.9 105 CV Trendline
Volkswagen Golf Plus TDI 1.9 105 CV Trendline

Conducir el Golf Plus es como reencontrarse con un sabor ya conocido en medio de un plato o de una receta nueva. Bajo la apariencia apacible y bonachona del Plus, detrás de sus vestimentas de familiar versátil y cómodo late el corazón impetuoso de un coche que se ha hecho fuerte entre los mitos de la clase media europea.Da igual que se apellide Plus o que se haya tratado de enfocar su uso hacia una variante más civilizada de la automoción. Al final, al coche le pueden los genes y desvela su verdadera naturaleza. El inconfundible tacto del Golf, ese carácter codicioso, expansivo, lleno de vida y de fuerza se despliega a nuestro alrededor y, tras un par de curvas de tanteo, se nos ha olvidado ya la altura del coche y todo lo que de burgués le han colgado al bastidor.

Y es que el chasis es el mismo que emplean ya Golf, Touran, Audi A3, Skoda Octavia, Seat León y Seat Altea, una plataforma excelente que confiere al coche un tacto único, inconfundible.
La forma en que se mueve un Volkswagen Golf tiene infinidad de partidarios y también algunos detractores. Hay quien dice que es más blando que otros compactos, que no tiene el dinamismo de un Focus, por ejemplo, o el carácter abiertamente deportivo y racial de un Alfa 147. Y puede que sea verdad, pero, frente a esos rasgos tan marcados, los Golf han optado siempre por ofrecer más cosas. Ofrecen, por ejemplo, más comodidad de marcha con las mismas, o casi las mismas aptitudes deportivas. Ofrecen también un rodar más seguro, más aplomado, más tranquilizador para el que conduce. Y hay un detalle que distingue a estos coches de los demás: su capacidad para ejecutar los pasos por curva a altas velocidades sin que al conductor se le mueva un pelo es inimitable en la categoría. Da la impresión de que podría hacerlo un niño y, claro, eso es mérito de un bastidor exquisito que lo hace todo tan bien que, al volante, nos limitamos a insinuar las trazadas. A pesar de que es bastante más alto que un Golf normal y algo más pesado, el Plus da la talla igual que los Golf normales. El empleo de su misma suspensión trasera multibrazo hace que la voluminosa carrocería del Plus se muestre igual de firme que las otras y que el coche sea noble, estable y muy capaz.En carreteras fáciles rueda con una comodidad de berlina grande. La suspensión filtra muy bien y al habitáculo apenas llegan noticias de las irregularidades del terreno. Sólo un ruido aerodinámico más alto de lo habitual en los Golf pone una nota negativa: ¿demasiado frontal chocando contra el viento?Y, después, en vías más retorcidas, donde esperábamos que el tamaño fuese un lastre, el coche nos sorprende. Aunque oscila más que un Golf, no hay balanceos exagerados de la carrocería, ni las tendencias al sobreviraje típicas de los monovolúmenes, ni nada que incomode... Sólo la nobleza, la facilidad de conducción y la sensación de que siempre se puede ir un poco más rápido que son habituales en los Golf. Ah, claro, y también los mismos frenos poderosos, la misma dirección electrohidráulica precisa y rápida, el mismo ESP vigilante y raudo... Todo igual, pero visto desde un poco más arriba.El 1.9 TDI de 105 CV, además de un viejo amigo (¿con cuantos coches lo habremos probado ya?) es un propulsor solvente, muy contrastado y generoso en la entrega. Por su capacidad para darnos referencias sobre la competencia, resulta idóneo para probarlo con el Plus. Pero también porque queríamos saber si esta mecánica de entrada de gama era suficiente para mover el nuevo vehículo de Volkswagen.Y el veterano bloque TDI no defrauda. Una vez más ha superado la potencia la oficial en nuestro banco de pruebas: 115 CV en lugar de los 105 anunciados. Y también más par: 29,7 mkg a 2.320 rpm.Pero, a pesar de este derroche de energía y de su voluntad a prueba de bombas, el bastidor está claramente por encima del motor. No le falta brío, tampoco velocidad, pero es evidente que, con más caballos, a este chasis se le puede sacar muchísimo más. Estamos deseando coger el motor 2.0 de 140 CV para ver lo que es capaz de hacer.

Por lo demás, el TDI de 105 CV nos ha parecido, como siempre, más brusco que los modernos TDCI o HDI de Ford y PSA, por poner dos ejemplos. Su tecnología de inyección por bombas-inyector le da un carácter apasionado y fuerte, lleno de fuerza en la parte baja del cuentavueltas y con gran capacidad para estirarse y empujar. Sin embargo, también lo hace más ruidoso, más áspero y algo más desagradable al tacto. En este caso, el motor brilla sobre todo entre las 1.750 y las 2.750 rpm, un tramo corto, pero esplendoroso, cuajado de entrega. Después, aunque declinante, su poder se extiende hasta las 4.000 vueltas, un punto en el que todavía quedan 20,72 vigorosos mkg de par motor. Esta forma de entregar la fuerza permite que el coche corra bastante y sea capaz de mantener cruceros muy altos sin agobiarse. Además, aunque no es un disparo, acelera y recupera de forma notable.

Con todo, lo mejor de este motor sigue siendo su frugalidad. Con una media de 6,35 litros cada 100 km, el Plus gasta mínimamente más que el Golf, lo que quiere decir que el mayor tamaño no afecta demasiado al rendimiento del propulsor.

Como se ve, aunque podría haber mucha más chispa, carácter no le falta al Golf Plus. Aquellos que se decidan a comprarlo tendrán, por 600 euros más de lo que cuesta un Golf, todas las virtudes de aquel y, además, nuevas ventajas que solucionarán muchos de los problemas de la siempre complicada logística familar.