Volkswagen Bora Highline 1.9 TDI 115

Con la incorporación del motor TDI de 115 CV y la caja de seis velocidades, el Volkswagen Bora se sitúa en lo más alto de la categoría. Gracias a la nueva mecánica logra unas prestaciones brillantes con un consumo mínimo y ofrece notable comodidad de marcha, pero su precio resulta excesivamente elevado.

Volkswagen Bora Highline 1.9 TDI 115
Volkswagen Bora Highline 1.9 TDI 115

En la conducción habitual se ponen de manifiesto estos datos con sólo recorrer una corta distancia: el motor sube de vueltas con una facilidad pasmosa y las marchas se acaban en seguida, y eso que tiene seis. Tanto es así, que obliga a cambiar con rapidez si queremos sacar el máximo partido del propulsor, pero esta operación no plantea el más mínimo problema, pues la precisión y suavidad de la palanca de cambios son superiores a las de la caja de cinco relaciones. Los desarrollos elegidos pueden parecer largos sobre el papel, en especial las cuatro relaciones más largas, pero lo cierto es que este motor lo admite prácticamente todo. A partir de 1.500 rpm ya se dispone de una cifra de par destacable, logrando unas recuperaciones excelentes. También el margen de utilización es amplio para un Diesel, situado entre 1.500 y 4.000 rpm, aunque no es recomendable pasar de esta barrera, pues, a partir de aquí, el empuje decae con bastante celeridad. A diferencia de otros modelos que incorporan la misma mecánica, hemos percibido en el Bora un mayor nivel de ruido y vibraciones. Éstas no llegan a ser molestas, pero se transmiten con facilidad a los pedales, sobre todo al ralentí o cuando el motor se encuentra girando a alto régimen. El comportamiento dinámico del Bora no difiere mucho del resto de los modelos de la marca de similar potencia. Las suspensiones resultan cómodas para una utilización tranquila, pero no logran transmitir plena confianza para las prestaciones que es capaz de lograr el TDI de 115 CV. La carrocería oscila suavemente en las curvas, provocando un cierto cabeceo del tren delantero que no tiene importantes consecuencias, pero que resta sensación de precisión cuando se recorren los primeros tramos virados, dando la sensación de que el coche se encuentra algo "suelto". Una vez que se abordan unos cuantos virajes va aumentando la confianza y se puede comprobar que no ha problema para enlazarlos con decisión, pues las ruedas se apoyan con fuerza sobre el asfalto en todo momento. Sus frenos no plantean dificultad para detener el conjunto en pocos metros, pero pierden algo de eficacia ante un uso prolongado.

Pregunta a los propietarios por su coche y recibe las respuestas en tu email.

Acepto la política de privacidad para poder obtener las respuestas.

Quiero recibir la mejor oferta.