Toyota Previa 2.4 VVT-I Sol

No sólo por su impresionante imagen externa, sino también por su refinado funcionamiento, el nuevo Toyota Previa puede asimilar la personalidad de una berlina de clase alta. Como pocas veces, un modelo de gran capacidad se ve capacitado para encarnar el papel de vehículo de representación.

Toyota Previa 2.4 VVT-I Sol
Toyota Previa 2.4 VVT-I Sol

Volviendo a temas menos escabrosos, el motor del Previa es un cuatro cilindros de grandes dimensiones, casi 2,4 litros, lo que aconseja la adopción de un eje de equilibrado, que hace su función de manera irreprochable, generando una saludable ausencia de vibraciones y una suavidad de giro que no queda muy lejana de la de un V6. Dotado con el sistema VVT-i, de distribución variable continua, este motor se muestra mucho más que voluntarioso. Si su potencia no es explosiva, 156 CV, la progresiva curva de par y el poder de respuesta a medio régimen hacen que, sin necesidad de estirar el régimen, dispongamos siempre de posibilidades dinámicas brillantes. De hecho, en carretera es fácil dejar el tráfico habitual detrás a poco que utilicemos el cambio con presteza. En autovías y autopistas, su crucero natural -con el acelerador a punta de gas- ronda los 140 km/h y la facilidad con que se acerca a su punta nos demuestra lo bien alimentados que están los caballos de este motor. Mucho más si se tienen en cuenta que se enfrentan a más de tonelada y media de peso y a unos desarrollos de transmisión no precisamente cortos. Con mencionar que la tercera estira hasta los 150 km/h y que en cuarta no se llega al corte de inyección, está dicho todo. Claro que, si bien esta elección recorta en cierta medida la brillantez de prestaciones que podrían obtenerse con unos desarrollos más cortos, también es posible que, con ellos, se mejore el consumo en autopista a velocidades legales y en conducción tranquila. De hecho, con las velocidades actualmente al uso, disponer de una marcha como la tercera, que puede usarse desde 60 hasta 150 km/h, resulta útil en muchas zonas de orografía irregular, donde no se necesita realizar ni un solo cambio de marchas en muchos kilómetros, incluyendo, incluso, adelantamientos. El Previa es un coche, como algunos otros, cuyas cifras de prestaciones obtenidas no llegan a reflejar con exactitud sus posibilidades sobre el asfalto.El Previa es un coche, como algunos otros, cuyas cifras de prestaciones obtenidas no llegan a reflejar con exactitud sus posibilidades sobre el asfalto. Naturalmente, exige en muchas ocasiones olvidarse de la quinta -marcha casi exclusivamente útil para mantener cruceros altos a regímenes moderados- y trabajar con las tres marchas inferiores. Incluso no conviene, ni siquiera, sobrepasar las 5.000/5.200 rpm., obteniéndose buenos resultados cambiando antes de ese límite. Y no es necesario apurar las marchas, aparte de por la elasticidad del motor, porque el bastidor de que hace gala es extraordinario, lo que le permite pasar las curvas a una velocidad que, y no queremos ser dogmáticos, ningún otro monovolumen de gran tamaño nos ha permitido. El Previa no hace gala de unas suspensiones especialmente sofisticadas. McPherson delante y eje torsional, detrás. Sin embargo, su magnífica puesta a punto y amplia base de sustentación -2,9 metros de distancia entre ejes y más de metro y medio de vías- le permiten un paso por curva rápida muy elevado. De hecho, no es fácil confiar en sus posibilidades cuando se afrontan bien por encima de 100 km/h curvas de carretera de montaña desde una posición tan elevada. El subviraje es moderado y, cuando se presenta, con sólo levantar el acelerador, el tren trasero corrige el desplante. Esto, que en una berlina es de lo más normal, con los monovolumen de gran tamaño no resulta corriente. Suelen estar muy atados de atrás y, una vez que pierden el agarre delante, no hay mucho que hacer sino esperar a que vuelven a su ser. Como complemento a este ágil comportamiento, la frenada resulta inusualmente potente para este tipo de coches. Bajar hasta los 75 metros desde 140 km/h es una distancia poco habitual para un monovolumen de este porte. La disponibilidad de unos frenos de gran tamaño junto a neumáticos bien dimensionados y el sistema electrónico equilibrador de presión entre ejes y ruedas son los responsables. Éste no sólo realiza su función entre el tren delantero y el trasero sino incluso entre ruedas de un mismo tren, con lo que se garantiza máxima presión y equilibrio en frenadas al límite, incluso, de trayectoria curva. En el ámbito de la seguridad, sólo un detalle más y éste, negativo. A punto de entrar en el siglo XXI y en un coche de este precio, no disponer de más que los airbags delanteros empieza a ser un hecho criticable, cuando modelos de mucho menor porte y precio disponen, de serie, de los laterales y, algunos, de este coste, ya anuncian los de cabeza. Hay que cuidar mucho estos temas si se quiere salir de la calificación de generalista y entrar en un estrato más selecto, como así se merece un coche como el Previa.

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