El nuevo Toyota Previa ha supuesto una ruptura total con su generación anterior. Se olvida el motor central y la propulsión posterior para entrar en el club de los conservadores, pero eficaces, motor y tracción delanteros. El nuevo Previa ha sido objeto de un concienzudo trabajo estilístico y aerodinámico. Su imagen, a nuestro juicio, es impresionante y moderna, con un agresivo frontal que ya querrían para sí muchos deportivos de postín. El paragolpes hace oficio de spoiler, limitando la intrusión de torbellinos de aire bajo el vehículo y, junto con un frontal muy inclinado, favorece una excelente penetración en el aire, consiguiendo un coeficiente Cx de 0,29, sin duda, récord en modelos de este tipo. Pero no sólo se garantiza un mínimo freno al avance, sino que el estudio aerodinámico se revela muy eficaz en cuanto a la supresión de ruidos parásitos originados por el aire. Curiosamente, los grandes espejos externos resultan totalmente mudos, y no sólo ellos, también el resto de la carrocería parece perfectamente aislada de la atmósfera. Ya que estamos con los ruidos, hemos de decir que el motor tampoco es audible hasta el último tercio de su régimen de utilización, por lo que, dados los desarrollos y el tipo de conducción habitual en este tipo de modelos, se puede asegurar que durante el 90 por ciento del uso del Previa no interferirá en el buen sonido del equipo de audio con que viene dotado esta versión Sol. Como contraprestación, es el ruido de rodadura el que desentona, dejándose oír cuando el asfalto está degradado. Como hemos empezado con el confort, no variemos el rumbo. De entrada, hay que aclamar que el resultado global de este apartado es magnífico. El espacio disponible es más que sobrado, los asientos -en esta versión de seis plazas individuales- nos aíslan del cansancio de forma radical y, además, disponen de apoyabrazos que nos ayudan a obtener una posición relajada al máximo. Los de la segunda y tercera fila pueden deslizarse longitudinalmente, además, como es habitual, plegarse y eliminarse. La suspensión demuestra que no es necesario una suavidad excesiva -que acaba repercutiendo en la estabilidad- para absorber con eficacia las desigualdades del asfalto. En el otro platillo de la balanza, y relacionado con el equipamiento, estimamos que un vehículo de este precio y, también, volumen interno de aire, merece un climatizador -en lugar del sencillo aire acondicionado, aunque sea doble- que nos evite el manejo constante del ventilador para adecuar las grandes fluctuaciones de temperatura que ocurren en un espacio rodeado por tanta superficie vítrea. Para explicar lo de doble aire acondicionado, debemos decir que las plazas traseras poseen un mando propio en el techo para encender un sistema autónomo, que cuenta, también, con su propio interruptor de velocidades de ventilador. Otra de las escasas lagunas que el Previa deja para hincarle el diente es la presentación de ciertas partes de su interior. Mientras desde fuera su diseño casi abre la boca de admiración, al abrir la puerta un ligero aire de decepción nos invade. Los plásticos del salpicadero son todos rígidos -¡en un vehículo que cuesta 5,4 millones!- y al abrir las tapas de los variados huecos que pululan por el habitáculo quedan al descubierto unos materiales que, a la vista, parecen los mismos que los de un Yaris. Esta situación, que no es particular de Toyota, sino que se generaliza en buen número de marcas, podría dar lugar a un debate sobre hasta qué punto los consumidores estamos obligados a soportar la escalada en el ahorro de costes que los fabricantes no paran de acentuar.
Toyota Previa 2.4 VVT-I Sol
No sólo por su impresionante imagen externa, sino también por su refinado funcionamiento, el nuevo Toyota Previa puede asimilar la personalidad de una berlina de clase alta. Como pocas veces, un modelo de gran capacidad se ve capacitado para encarnar el papel de vehículo de representación.







