Toyota Corolla Verso 1.8 VVT-I Sol aut.

Toyota ha dado en el clavo con este monovolumen que combina una mecánica refinada con holgura interior y comportamiento dinámico. Además, para los clientes que desean un mayor confort en la conducción, esta versión está acompañada por una caja de cambios automática.

Toyota Corolla Verso 1.8 VVT-I Sol aut.
Toyota Corolla Verso 1.8 VVT-I Sol aut.

A todas las características inherentes al nuevo Corolla Verso se añaden las bondades de la berlina, especialmente en los apartados mecánicos y en el bastidor. El compendio de todas estas virtudes hace del Corolla un vehículo familiar, pero a la vez potente, un coche cómodo, pero también con cierto dinamismo; en resumen, un modelo apto para viajes de larga distancia, que, cargado hasta los topes, puede elevar ritmos de marcha sin dificultad y sin consumos excesivamente elevados, a pesar de que la versión que hemos probado cuenta con caja de cambios automática.

Lógicamente, la plataforma del monovolumen deriva de la de la berlina, con 2,60 metros de batalla, aunque su longitud total es seis centímetros mayor (4,24 metros) y es 13 centímetros más alto. Su anchura, similar a la de la mayoría de sus rivales, en torno a 1,70 metros, y un centro de gravedad bajo proporcionan un comportamiento mucho más estable de lo que cabe presuponer en un monovolumen. La elección de un esquema de suspensión bastante convencional (independiente McPherson, delante, y ruedas tiradas por eje torsional, detrás), pero tirando a firme, minimiza los efectos de la altura del modelo y le concede un comportamiento vivo, rayano en la agilidad a poco que se le quiera llevar por tramos virados. El conjunto hace del Corolla Verso, posiblemente, el más dinámico de cuantos compiten en este segmento. En cierto modo, su conducta recuerda a la de la berlina, sin apenas balanceo de la carrocería e incluso una cierta tendencia sobreviradora cuando no lleva pasajeros y carga.

En esta versión probada, la caja de cambios automática tampoco perjudica en exceso el rendimiento del motor 1.8 VVT-I probado, una mecánica con sistema inteligente de distribución variable que rinde 135 CV. Esta tecnología permite controlar la entrada de aire al motor dependiendo de las condiciones de conducción. Para ello ajusta el tiempo en que la válvula de admisión está abierta con el del cierre de la válvula de escape.

Su funcionamiento es elástico, sin brusquedades con una utilidad práctica desde las 2.500 hasta las 5.000 vueltas, lo que quiere decir que entre estos regímenes alcanza el 90 por ciento de su par motor máximo (17,4 mkg a las 4.260, según nuestro centro técnico). Esta progresividad y aprovechamiento del par se traduce en un funcionamiento muy refinado y suave y una ausencia de rumorosidad que le sitúan entre los más agradables del mercado. Así, al ralentí da 40,8 decibelios y a 120 km/h, nada más que 67,5 db. Para hacernos una idea, rivales suyos como el Premacy, el Zafira o el Scénic alcanzan unas cifras respectivas, a la máxima velocidad permitida, de 71,1, 68,5 y 70,7 db.