Toyota Corolla G6 1.6 110 CV 3p

Hay vehículos que insinúan lo que nos vamos a encontrar dentro de ellos. Los hay agresivos, llenos de alerones, llantas y vestidos de racing con el fin de comerse con voracidad cada uno de los kilómetros que su dueño le obligue a hacer. Hay otros, sin embargo, que parecen una cosa y son otra. Este es el caso del Toyota Corolla 1.6 G6 de 110 CV.

Toyota Corolla G6 1.6 110 CV 3p
Toyota Corolla G6 1.6 110 CV 3p

El interior nos ha parecido demasiado sobrio y notamos una tendencia a ir abaratando el modelo en este apartado en relación con la generación anterior. El salpicadero es sobrio hasta límites insospechados para un modelo de su categoría; lo único que le da algo de colorido al mismo es el citado fondo rojo de los relojes y un ordenador de a bordo multifunción que va integrado en la radio. El resto lo conforman los controles del aire acondicionado (¡opción por 180.000 pesetas!) y la guantera. Poca cosa más. La postura de conducción es correcta con el “pero" antes señalado de unos asientos que no alcanzan el sobresaliente Los lugares para dejar objetos se limitan a una guantera de dimensiones generosas, a un cofre entre las plazas delanteras y los habituales huecos de las puertas.

Si el espacio en las butacas delanteras es correcto, todo lo contrario sucede en las plazas posteriores. Tanto por anchura del habitáculo como por espacio para las piernas, el Corolla ha de recibir un sonoro suspenso en este apartado. Las personas de más de 1’80 lo pasarán mal en la parte de atrás del modelo japonés; si se pretende que viajen tres personas, más de lo mismo. Y es que las cotas de habitabilidad son raquíticas, y para muestra un botón: el espacio para las piernas en la zona trasera es de 67centímetros, mientras que sus principales rivales (Xsara, Mégane, León) se mueven entre 74 y 75 centímetros. Lo que sí está conseguido es el maletero, que es de generosas dimensiones y comparable al de sus citados rivales. Entrando a valorar lo adecuado de la inversión, el cerebro nos dice que es un coche caro respecto a sus rivales . El precio base es de 2.647.000 pesetas, a lo que hay que sumar el indispensable aire acondicionado (180.000 pesetas) y la pintura metalizada (50.000 pesetas), con lo que un coche más o menos equipado sale por casi por algo más de 2,8 millones de pesetas mientras que sus adversarios, a igualdad de equipamiento, cuesta entre los 2,4 y los 2,5 millones. Si aludimos al corazón y a las emociones, no dudaremos en adquirirlo, ya que es un vehículo divertido, destinado a los amantes de la conducción.