Suzuki Swift 1.3 GL

El Suzuki Swift es un gran desconocido en el segmento de los utilitarios, pero demuestra que puede convertirse en una alternativa para los compradores de coches ciudadanos.

Suzuki Swift 1.3 GL
Suzuki Swift 1.3 GL
 
Ver Vídeos
 
   
 

¡Quién te ha visto y quién te ve! Tras muchos años de permanencia en el mercado, Suzuki ha renovado totalmente su Swift, convirtiéndolo en un modelo totalmente diferente al que existía y con el que únicamente comparte el nombre.Hasta el momento, Suzuki era más conocida por realizar todoterrenos y motocicletas, pero nunca ha destacado por realizar turismos. La marca japonesa, sin embargo, ha decidido cambiar esta percepción y, para ello, ha lanzado, como primer paso, el Swift, un utilitario con pretensiones, habida cuenta del nivel de las motorizaciones que posee, dos motores de gasolina de 92 y 102 CV y un Diesel de 70 CV. Estéticamente es un coche que sorprende por sus líneas rectangulares, que le asemejan al Mini de BMW, y su aspecto musculoso. Cierto es que su “musculatura" se ha visto reducida respecto al concept car que presentó la marca japonesa, pero se mantiene como elemento diferenciador y sirve como interesante punto de partida a los amantes de las personalizaciones.La protagonista de nuestro análisis es la versión “básica" de gasolina, que, como decíamos, monta un propulsor de 1,3 litros, que, oficialmente, entrega 92 CV y que en el banco de rodillos de nuestro Centro Técnico se ha mostrado bastante más generoso y ha rozado los 100 CV, con un par máximo de 12,7 mkg a 4.240 rpm, una cifra algo superior a la oficial. Estos casi 100 CV permiten al Swift moverse con total dignidad por el ámbito urbano, pero con las prestaciones justas en carreteras abiertas, donde hay que echar continuamente mano del cambio, sobre todo cuando la orografía se pone en nuestra contra –léase pendientes o tramos muy virados- o circulando con tráfico. Y es que los desarrollos no están, en nuestra opinión, muy bien elegidos y tienden a ser más largos de lo deseable. Sin embargo, lanzado es capaz de mantener cruceros elevados y, por tanto, viajar rápido. En las recuperaciones tiene su cruz, pues sus cifras no están entre las mejores del segmento, a causa de su escasa cilindrada. La zona buena de esta mecánica está en el medio y el bajo régimen, sobre todo en el primero, pues si lo intentamos estirar mucho arriba nos llevaremos una desagradable sorpresa en forma de falta de empuje. Este motor, a pesar de parecernos algo justo, tiene otras virtudes importantes, como la de ser poco ruidoso, incluso a partir de 4.500 rpm, que es cuando su sonido se deja notar más. También es un propulsor que no tiene unos consumos excesivos, sino todo lo contrario. Según los datos proporcionados por Suzuki, de media, en un recorrido mixto, gasta del orden de 6,2 litros, una cifra que le sitúa a la altura casi de un Diesel. Nuestras mediciones elevan este registro hasta los 7,9 litros, un gasto que tampoco es excesivo. Sí se eleva algo más cuando el recorrido es meramente urbano, pues se llega a consumir una media de 9,2 litros. La palanca de cambios tiene un tacto algo más duro de lo deseable y no demasiado preciso, por lo que hay que realizar las inserciones con exactitud y firmeza si no queremos quedarnos con la palanca “en tierra de nadie", algo que, en ocasiones, nos puede suceder cuando pasamos de quinta a cuarta.

 
Ver Vídeos
 
   
 

¡Quién te ha visto y quién te ve! Tras muchos años de permanencia en el mercado, Suzuki ha renovado totalmente su Swift, convirtiéndolo en un modelo totalmente diferente al que existía y con el que únicamente comparte el nombre.Hasta el momento, Suzuki era más conocida por realizar todoterrenos y motocicletas, pero nunca ha destacado por realizar turismos. La marca japonesa, sin embargo, ha decidido cambiar esta percepción y, para ello, ha lanzado, como primer paso, el Swift, un utilitario con pretensiones, habida cuenta del nivel de las motorizaciones que posee, dos motores de gasolina de 92 y 102 CV y un Diesel de 70 CV. Estéticamente es un coche que sorprende por sus líneas rectangulares, que le asemejan al Mini de BMW, y su aspecto musculoso. Cierto es que su “musculatura" se ha visto reducida respecto al concept car que presentó la marca japonesa, pero se mantiene como elemento diferenciador y sirve como interesante punto de partida a los amantes de las personalizaciones.La protagonista de nuestro análisis es la versión “básica" de gasolina, que, como decíamos, monta un propulsor de 1,3 litros, que, oficialmente, entrega 92 CV y que en el banco de rodillos de nuestro Centro Técnico se ha mostrado bastante más generoso y ha rozado los 100 CV, con un par máximo de 12,7 mkg a 4.240 rpm, una cifra algo superior a la oficial. Estos casi 100 CV permiten al Swift moverse con total dignidad por el ámbito urbano, pero con las prestaciones justas en carreteras abiertas, donde hay que echar continuamente mano del cambio, sobre todo cuando la orografía se pone en nuestra contra –léase pendientes o tramos muy virados- o circulando con tráfico. Y es que los desarrollos no están, en nuestra opinión, muy bien elegidos y tienden a ser más largos de lo deseable. Sin embargo, lanzado es capaz de mantener cruceros elevados y, por tanto, viajar rápido. En las recuperaciones tiene su cruz, pues sus cifras no están entre las mejores del segmento, a causa de su escasa cilindrada. La zona buena de esta mecánica está en el medio y el bajo régimen, sobre todo en el primero, pues si lo intentamos estirar mucho arriba nos llevaremos una desagradable sorpresa en forma de falta de empuje. Este motor, a pesar de parecernos algo justo, tiene otras virtudes importantes, como la de ser poco ruidoso, incluso a partir de 4.500 rpm, que es cuando su sonido se deja notar más. También es un propulsor que no tiene unos consumos excesivos, sino todo lo contrario. Según los datos proporcionados por Suzuki, de media, en un recorrido mixto, gasta del orden de 6,2 litros, una cifra que le sitúa a la altura casi de un Diesel. Nuestras mediciones elevan este registro hasta los 7,9 litros, un gasto que tampoco es excesivo. Sí se eleva algo más cuando el recorrido es meramente urbano, pues se llega a consumir una media de 9,2 litros. La palanca de cambios tiene un tacto algo más duro de lo deseable y no demasiado preciso, por lo que hay que realizar las inserciones con exactitud y firmeza si no queremos quedarnos con la palanca “en tierra de nadie", algo que, en ocasiones, nos puede suceder cuando pasamos de quinta a cuarta.