Skoda Octavia 2.0 TDI Elegance

Coche de proporciones y comodidades familiares, pero montado sobre un ágil bastidor de compacto y animado por un motor muy prestacional. Esa es la interesante propuesta que hace Skoda con el Octavia 2.0 TDI. La verdad es que el resultado es muy satisfactorio.

Skoda Octavia 2.0 TDI
Skoda Octavia 2.0 TDI

La suerte de elegir un Skoda es que, en el fondo, es como llevar un Volkswagen camuflado. El Octavia cuenta ahora con el chasis compacto del grupo alemán, un bastidor elogiado por la crítica a lo largo y ancho del mundo. Se podría pensar que el chasis ya no sería el mismo obligado a llevar encima la carrocería del Octavia, mucho más amplia y voluminosa que las de A3 o Golf. Pero ya vimos con Touran y Altea que a este bastidor no le importa cómo sea de grande lo que le pongan “de ropa". A pesar de los 4,57 metros de longitud, los 1,77 de anchura y, sobre todo, los 1.433 kg que pesa, el Octavia demuestra unas maneras propias de sus “primos" los Golf o A3. Y es que este bastidor, siete centímetros más largo que el anterior, ofrecer un mejor y más completo conjunto de suspensiones, especialmente las traseras, que ahora son multibrazo. El resultado, al que contribuye notablemente la nueva dirección electromecánica, es un comportamiento noble, ágil y capaz de aunar confort, seguridad y dinamismo.

Al volante del Octavia se sienten, más o menos, las mismas sensaciones que llevando un Golf. Es un coche que, como se dice coloquialmente, “va sobrado". Da igual lo difícil que sea el trazado, lo rota que esté la superficie o lo enrevesada que sea la carretera. El coche muestra siempre un aplomo y una seguridad que tranquilizan al más pusilánime de los conductores. El Octavia gira igual de bien que un Golf, si acaso, con alguna leve oscilación más de la carrocería, propia de la mayor envergadura, pero nada preocupante. Entra en la curvas aplomado, inalterable, obediente a la dirección y presto a salir del giro con la mayor naturalidad, sin aspavientos ni vicios. Es tan fácil llevarlo rápido que uno se crece al volante y llega a divertirse más de lo que un vehículo de corte tan burgués podría sugerir.Claro que tampoco se podría decir de él que es un deportivo, porque el tarado de muelles y amortiguadores no busca esa configuración, sino que persigue un equilibrio entre comodidad y agilidad que está muy bien logrado. El coche neutraliza cualquier irregularidad del terreno, impide los vaivenes de la carrocería y, de paso, es lo suficientemente firme como para no pasar apuros en ninguna curva.

A esto hay que añadir un potente equipo de frenos y un control de estabilidad discreto y atento que actúa sólo cuando ya es imprescindible. En resumen, un bastidor líder en la categoría que, si bien puede que no sea el más deportivo, sí es el que hace su trabajo con mayor limpieza y eficacia. Para animar el conjunto, Skoda ha podido disponer de la última joya turbodiesel de Volkswagen, el motor de dos litros y 140 CV. Fiel a la tecnología de bombas inyector, este corazón muestra con el Octavia el mismo carácter enérgico y la misma fortaleza que ha exhibido sobre otros coches del grupo. El motor se ha construido sobre la veterana base del TDI 1.9 litros, un motor que, en su última etapa, ya alcanzaba los 130 CV y que siempre dejó satisfecho a cualquiera que lo probase. Los ingenieros de Volkswagen han aumentado el desplazamiento de los cilindros, con lo que el cubicaje ha ascendido a 1.968 cm3. Han añadido, además, una culata con 16 válvulas, una nueva gestión electrónica y el solvente sistema de bomba inyector, además de un turbo de geometría variable e intercooler. El resultado, como ya hemos dicho en otras ocasiones, es un motor mucho más refinado que los viejos TDI 1.9, más suave, más progresivo y menos ruidoso. Sin embargo, sigue sin alcanzar los sedosos funcionamientos de los motores que emplean common rail: es más rumoroso que ellos y mantiene ese punto de aspereza que ha definido siempre a los TDI de Volkswagen, ese girar bronco y rudo que desata un impetuso caudal de fuerza.Lo primero que sorprende de este motor nos lo encontramos sobre la mesa de trabajo, cuando analizamos los datos del Centro Técnico. El banco de rodillos nos dice que la potencia real se coloca por encima de los 160 CV, es decir ¡20 CV más de los anunciados! El par máximo, 37,6 mkg. Casi nada.Con esas cifras en la cabeza, arrancamos el motor para confirmar que son ciertas. Y vaya si lo son. Este nuevo TDI es, con diferencia, el más fornido y poderoso de todos los turbodiésel de última generación con dos litros, los HDI, TDCI y CTDI, que están también en el entorno de los 140-150 CV.
Esa superioridad se nota, sobre todo, en lo bien que entrega la fuerza por la parte baja del cuentavueltas. Ahí, donde los demás se esfuerzan en ser suaves y progresivos, casi dulces, el motor del Octavia es más agresivo y alegre, en una línea de tecnología TDI mucho más clásica.
Después, se estira sin complejos y trabaja con solvencia por encima de las 3.700-3.800 vueltas. En todo momento se muestra noble y contundente, rebosante de poder. Lástima que sea más ruidoso que sus rivales y algo más tosco, pero, a cambio, también es más vivaz y ágil. Los consumos son bastante magníficos: da la impresión de no gastar nada. Para los 160 CV que es capaz de desarrollar, consume sólo 6,8 litros de media a los 100 km/h, una muy buena marca.Para manejar el motor, Skoda ofrece de serie la nueva caja de cambios de seis relaciones que emplean las otras marcas del grupo con esta mecánica. Es una caja de magnífico tacto, con los movimientos bien definidos y un manejo cómodo y rápido. Las primeras marchas son muy cortas, tanto que, en zonas viradas, nos encontraremos trabajando muchas veces con la cuarta como marcha base, porque la tercera se nos puede quedar muy pequeña. Por encima, la quinta es muy potente, mientras que la sexta alcanza la velocidad punta y agiliza el rodar del motor, ahorrando combustible. El conjunto de motor, caja de cambios y chasis convierte al Octavia en un coche muy rápido, capaz de moverse a ritmos muy vivos sin despeinarse. Además, firma magníficas recuperaciones y una aceleración envidiable (9 segundos en el 0-100 km/h). Es verdad que nunca aspirará a ser un deportivo, pero también es verdad que no es fácil batir sus marcas. El que busque un coche espacioso y bien dotado, no debería olvidarse del Octavia, casi un familiar, casi un compacto, toda una referencia.

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