Skoda Fabia. 1.4 MPI

Visto por fuera, el Fabia es realmente atractivo. Los diseñadores de Skoda han querido que su aspecto sea sólido y robusto sin perder nada de jovialidad. Tiene ese aire juvenil y desenfadado que se impone en el diseño del grupo Volkswagen, pero no por eso parece un coche desvalido, sino que da la impresión de ser muy fuerte. Y lo es. Se ha fabricado pensando en la dureza del tráfico urbano, un coche diseñado para fajarse con los atascos y las callejuelas de las ciudades.

Skoda Fabia. 1.4 MPI
Skoda Fabia. 1.4 MPI

Con sus 3 metros y 96 centímetros, el Fabia es un coche largo para su segmento. Además, tiene una anchura de casi 1,67 metros, con lo que, a priori, no parece un urbano puro. Sin embargo, el asfalto de las ciudades es su elemento. El coche disfruta de una maniobrabilidad envidiable. Gira en un palmo de terreno y, ayudado por una muy poderosa dirección asistida, se desenvuelve por los laberintos urbanos como un auténtico gato de portera. El coche disfruta de una maniobrabilidad envidiable. Gira en un palmo de terreno y, ayudado por una muy poderosa dirección asistida, se desenvuelve por los laberintos urbanos como un auténtico gato de portera. El nuevo motor Skoda de 60 CV da lo mejor de sí mismo en segunda y tercera. Lógicamente, son marchas pensadas para no agotarse con facilidad en el denso tráfico de nuestras ciudades. El propulsor mueve con sorprendente soltura unos desarrollos muy largos para lo que convendría a su poca caballería. Así, las primeras marchas se estiran mucho y, en tercera, alcanza velocidades bastante altas para ese tipo de circulación callejera. Si se le saca a carretera abierta, el Fabia evidencia algunas carencias. Su amortiguación resulta liviana y no absorbe todo lo que debiera para hacer un viaje medianamente largo. El motor se queda un poco corto y hay que buscarle las cosquillas para que rinda. En cuarta es potente y tiene una quinta que, si el terreno no se eleva mucho, mantiene cruceros de 130-140 km/h. Si la carretera se vuelve exigente, la fuerza se viene abajo rápidamente, lo que obliga a jugar mucho con el cambio, aunque recupera con facilidad. En esas condiciones, el consumo alcanza cotas máximas, cercanas a los nueve litros cada 100 kilómetros. A ritmos altos, el Fabia adolece de una suspensión bastante blanda, con lo que uno se encuentra cabeceando con más frecuencia de la deseada. Esto hace que el paso por curva se vuelva un poco incómodo, aunque el coche no apunta ninguna tendencia a deslizar ni nada parecido. Es más, su comportamiento es bastante neutro. Los frenos se muestran solventes y precisos. Incluso en frenada brusca responde con mucha fuerza. La unidad probada llevaba ABS, que funciona muy bien. Para la gama es un opción que nos permitimos aconsejar con fervor. En conjunto, si se quiere un vehículo eficaz y asequible, el Fabia es una opción más que recomendable. Más barato que cualquiera de los demás miembros de su segmento , 1,6 millones, y mejor rematado que muchos de ellos, supone una posibilidad más que acertada.