Skoda Fabia. 1.4 MPI

Visto por fuera, el Fabia es realmente atractivo. Los diseñadores de Skoda han querido que su aspecto sea sólido y robusto sin perder nada de jovialidad. Tiene ese aire juvenil y desenfadado que se impone en el diseño del grupo Volkswagen, pero no por eso parece un coche desvalido, sino que da la impresión de ser muy fuerte. Y lo es. Se ha fabricado pensando en la dureza del tráfico urbano, un coche diseñado para fajarse con los atascos y las callejuelas de las ciudades.

Skoda Fabia. 1.4 MPI
Skoda Fabia. 1.4 MPI

Una vez al volante, el Fabia muestra su verdadero carácter de coche eficiente. No es un coche pensado para viajar mucho tiempo seguido ni cubrir grandes distancias. El equipamiento resulta espartano pero muy eficaz; sobre todo los instrumentos, que se leen con gran claridad y precisión. Hay soluciones muy hábiles, como una guantera debajo del asiento del conductor y el doble fondo en la principal, que permite escamotear los documentos. Otras cosas son menos agradables: el espejo retrovisor del lado derecho es muy pequeño. Hay soluciones muy hábiles, como una guantera debajo del asiento del conductor y el doble fondo en la principal, que permite escamotear los documentos. La posición del conductor es muy cómoda, algo a lo que contribuyen unos asientos mullidos, pero firmes, que sujetan con energía a sus ocupantes. En las plazas traseras el espacio es justo, no sobra, pero tampoco falta; al menos en lo que respecta a las piernas, porque la altura es más que generosa. Hay que ser muy alto para darse un cabezazo con el techo. La unidad probada por Autopista Online contaba con el equipo de audio de serie, además de aire acondicionado y airbag para el conductor y el acompañante. Entre otras cosas cabe señalar los elevalunas eléctricos y el volante regulable en altura. En general, la sensación de confort, sin grandes lujos, es más que notable.