Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport

Con su motor de cinco cilindros en V, el Seat Toledo hace gala de una desconocida suavidad de funcionamiento. Gracias a ella, y al trabajo de aislamiento efectuado, el máximo representante de las berlinas de Seat pretende entrar en un segmento más refinado, donde las prestaciones del nuevo V5 de 170 CV también juegan su particular baza.

Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport
Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport

En esto último tiene su importancia la evolución efectuada en la suspensión. Los muelles y amortiguadores han recibido un plus de firmeza y en las barras estabilizadoras se ha incrementado su diámetro, ganando dos milímetros la delantera y 3,8 la trasera. El resultado es un mayor aplomo del coche en toda clase de situaciones, aunque en ningún caso ha perdido nada de agilidad, habiéndose buscado esto con el plus de grosor de la estabilizadora posterior. Pasan los años y parece mentira lo bien que siguen comportándose los coches equipados con el sencillo -y barato- sistema de suspensión, como este Toledo, a base de eje torsional posterior. Naturalmente, no se nota la misma finura de conducta que en un buen multibrazo, pero en cuanto a eficacia, se defiende relativamente bien. Como ejemplo de equilibrio en la definición de una versión, Seat no ha dudado en desarrollar el equipo de frenos, adecuándolo a las nuevas posibilidades mecánicas. Tanto delante como detrás se ha incrementado el diámetro de los discos en 24 mm. Sin embargo, aún moviéndose siempre dentro de unas cifras realmente brillantes, éste es un parámetro que no ha reportado beneficios sensibles en las distancias de parada. Su resistencia, eso sí, es ejemplar y aguantan sin ceder un ápice un trato poco misericorde. Con todo, este Toledo V5 no debe entenderse como una versión deportiva, por más que su dinamismo sea excelente. Rápido y con una suspensión firme, pero no incómoda, este modelo es capaz de rodar con facilidad en el entorno de los 200 km/h como crucero y, metido en carreteras reviradas, muestra eficacia y nobleza al nivel de la planta mecánica disponible. Su homogeneidad es superior y, en el capítulo dinámico, todo se encuentra en un nivel notable. Con todo, este Toledo V5 no debe entenderse como una versión deportiva, por más que su dinamismo sea excelente. Rápido y con una suspensión firme, pero no incómoda, este modelo es capaz de rodar con facilidad en el entorno de los 200 km/h como crucero y, metido en carreteras reviradas, muestra eficacia y nobleza al nivel de la planta mecánica disponible. Su homogeneidad es superior y, en el capítulo dinámico, todo se encuentra en un nivel notable.

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