Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport

Con 170 CV disponibles, el Toledo V5 no es sólo la versión más potente, sino la más refinada de la gama. Impresiona por lo bien que va; recupera, acelera, alcanza una velocidad máxima considerable y tiene una eficacia y calidad de rodadura envidiables. Con estos ingredientes, a los que se suma además un precio atractivo, aunque no una distinción exterior muy fuerte ni el mejor tamaño entre los de su clase, supone una excelente opción incluso entre los automóviles con identidad germana o las más recientes incorporaciones en su segmento.

Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport
Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport

El Toledo V5 impresiona por lo bien que va. No es muy distinto por fuera a un Toledo bien equipado, aunque no hay que esperar mucho tiempo para darse cuenta de las bondades de un conjunto que está muy logrado y de la superioridad mecánica de su propulsor. Quizá sea con esta versión con la que Seat alcanza su mejor esplendor en cuanto a rendimiento se refiere y logre emular, a nuestro juicio, en mecánica y sensación general a coches de marcada identidad germana o aquéllos de última hornada y sobre los que casi siempre se suelen volcar los comentarios más elogiosos. Todo un acierto y una elección que desde aquí recomendamos plenamente o, cuando menos, a tener en cuenta entre vehículos como un Serie 3, un A4, un Mondeo, un Passat, un Laguna, un C5, etc. Frente a muchos de ellos pierde en habitabilidad –especialmente en las plazas traseras, que ofrecen poco espacio para las piernas- porque exteriormente también se empieza a quedar atrás, pero sale ganando, en general, en maletero y, según se mire, en precio.

Aunque no cuenta con muchos aditamentos especiales que lo declaren como el Toledo más potente de la gama, a excepción de las tímidas siglas “V5" en el maletero, se puede considerar que trae un buen equipamiento de serie por el precio que se paga y que, por otra parte, empieza a ser normal en este segmento o, mejor dicho, por esta suma de dinero a pagar. También es verdad que le faltan algunos detalles que otros coches incorporan y que no sólo hacen la vida a bordo más cómoda, sino más segura, como por ejemplo algo que puede parecer tan banal como los mandos de la radio en el volante. Pero el importe a desembolsar se puede elevar absurdamente. Tan sólo si optamos por la tapicería de piel, los asientos delanteros de reglaje eléctrico -ambas opciones a nada menos que 350.000 pesetas cada una- y el navegador (para morirse del susto, 470.000 pesetas) la cifra por tener un V5 muy equipado se dispara ya incomprensiblemente y se empieza a equiparar a modelos de la competencia e, incluso, superarlos, por lo que la ventaja del precio empieza a ser relativa. Por el contrario, algo más importante y eficaz, como el control de estabilidad, aunque también como opción por menos de 90.000 pesetas, se hace recomendable y no excesivamente caro.

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