Seat Toledo 2.0 FSI Sport-up

Más grande, más aparatoso, más pesado y más... raro. La tercera generación del Toledo amplifica las líneas, virtudes y defectos del Altea y, como ocurre en éste, se queda a caballo entre una berlina y un monovolumen.

Seat Toledo 2.0 FSI Sport-up
Seat Toledo 2.0 FSI Sport-up

Dado que en Seat se han propuesto difuminar la frontera que separa los monovolúmenes de las berlinas, su intención ha sido la de crear un vehículo que se comporte como un turismo y que, a la vez, tenga un habitáculo muy aprovechable.Aunque el primer apartado se ha resuelto con eficacia, no se puede decir lo mismo del segundo. El aumento en las medidas exteriores no ha traído consigo un incremento de la habitabilidad respecto a la anterior generación del Toledo. De hecho, como anunciábamos más arriba, su similitud con el Altea es total y calca sus cotas interiores. Esto significa que los pasajeros viajarán cómodos, ya que hay bastante espacio en las plazas traseras, aunque la central es más estrecha que las otras dos. Si esta banqueta no es imprescindible, Seat propone un cajón multiusos que hace las veces de reposabrazos y puede almacenar diversos objetos. Cuando no se necesite, puede guardarse en el maletero y volveremos a contar con todas las plazas.Este elemento es una buena propuesta, ya que el habitáculo del Toledo no ofrece muchas posibilidades de configuración: la única concesión a los ocupantes es la posibilidad de reclinar más o menos los respaldos del asiento trasero (a partir de ahora, tanto el Toledo como el Altea dispondrán de asientos deslizables longitudinalmente para mejorar la capacidad del interior o del maletero en función de las necesidades de cada momento). Sin embargo, esta falta de modularidad de nuestra unidad, anterior a las versiones anunciadas por la marca, no se ha traslado al maletero, auténtica estrella del modelo de Seat, en el que siempre se ha valorado su excelente capacidad de carga.Al levantar el voluminoso portón, encontramos un impresionante hueco de 400 litros, según los datos de nuestro Centro Técnico. Además, existe un doble fondo con otros 142 litros de capacidad, siempre que no se vean reducidos por la rueda de repuesto “normal" o “de galleta", ambas opcionales.Esta configuración nos obligará, cuando llevemos mucho equipaje, a colocar primero lo que queramos guardar en dicho doble fondo –que desplaza su tapa hacia atrás- y dedicarnos después al espacio más grande. Si vamos a transportar objetos altos, lo mejor será prescindir del cajón que existe bajo la bandeja, ya que “roba" 26 litros al maletero. Con todo el equipaje colocado, sólo queda llegar al puesto de conducción, uno de los más cómodos en los que hemos estado últimamente. Encontrar la postura correcta al volante es muy sencillo y, una vez en marcha, podremos disfrutar de todas las virtudes del Toledo: la visibilidad es buena, los asientos (con laterales sobredimensionados) aferran nuestro cuerpo con decisión, podemos recorrer kilómetros y kilómetros sin acusar el cansancio... Pero también existen inconvenientes. Entre ellos está una consola central ligeramente ladeada orientada hacia el conductor, con el fin de que tenga cerca todos los mandos de la radio o del climatizador. Esta orientación, tan cercana a la palanca de cambios, provocará que, muchas veces, golpeemos los botones del equipo de sonido con la mano cuando insertemos primera o tercera. Algunos de los materiales empleados en el salpicadero son mejorables.Al menos, la configuración del salpicadero sí consigue su objetivo y el conductor encontrará rápidamente los mandos que busca. De hecho, los dispositivos principales pueden manejarse desde el volante, con botones para el teléfono Bluetooth o la radio-CD, que puede reproducir archivos MP3. Estos elementos se encuentran en la larga lista de opciones que se presenta ante el comprador del Toledo: sensor de ayuda al aparcamiento, climatizador bizona, asientos calefactados... y la ya mencionada rueda de repuesto. El control de estabilidad, desconectable y con una función que limita su umbral de actuación, ya está incluido en la dotación básica de la versión Sport-up, que también cuenta con ABS, seis airbags (conductor, acompañante, laterales y de cortina), control de tracción –de serie en toda la gama-, ordenador de a bordo, suspensión, asientos y “look" deportivo, etc.¿Cuál es el precio de este vehículo tan polivalente? Menos de lo que piensas: 24.458 euros. Incluso en este apartado se acerca al Altea, 1.250 euros más barato. La habitabilidad del Toledo no es mucho mayor, pero, si lo que necesitas es un maletero amplio y no quieres renunciar a las sensaciones deportivas, no lo dudes: estás ante tu coche.

LO MEJOR
LO PEOR

•  Chasis y suspensiones.
•  Motor suave y progresivo.
•  Maletero amplio.

•  Gasto de combustible.
•  Kit antipinchazos.
•  Modularidad del habitáculo.