Seat Ibiza TDI FR 3p

Deportivo bombón" no es el nombre de un cóctel de moda, es el resultado obtenido de mezclar un motor sensacional, unas suspensiones firmes y un diseño atractivo.

Ha llegado al mercado hace unos meses y, aunque no encaja perfectamente con los “criterios de selección de contrincantes" para nuestro protagonista, lo incluimos en este apartado por un novedoso motor. Se trata de un vehículo conocido, que monta una mecánica de poca cilindrada (1,6 litros), pero que desarrolla una importante cifra de potencia y, sobre todo, de par motor. Es más barato que el Ibiza FR y registra unos consumos menores; sin embargo, sus dimensiones exteriores e interiores son más recogidas, resulta más lento en la aceleración de 0 a 100 km (11 segundos frente a 9,3 del Seat) y anuncia una velocidad punta bastante menor (186 km/h). Hay que tener en cuenta, no obstante, que se trata de un motor de inferior capacidad y con 20 CV de potencia menos que el FR. La capacidad del maletero se inclina a favor del Ibiza y las prestaciones en nuestro banco de rodillos (potencia y par), también. El equipamiento de serie es similar en ambos casos. El punto en el que más se diferencian es el comportamiento, aunque sí comparten una marcada vena rácing. Mientras que el tren trasero del 206 es nervioso y muy deportivo, el del FR es más tranquilo y aplomado. La combinación que ofrece el Volkswagen es inédita en el mercado español, aunque por separado el chasis y la mecánica ya los conocíamos. El propulsor es el mismo que el que monta nuestro protagonista, el 1.9 TDI de 130 CV. En ambos coches, ofrece más caballos que los anunciados y unas prestaciones (aceleración de 0 a 100 km/h y velocidad máxima) prácticamente iguales. Los consumos son más contenidos en el caso del Polo. Una de las diferencias más notables entre ambos utilitarios es el espacio interior. Hay más espacio para las piernas en las plazas traseras y son más anchas en el caso del Polo. Ambos puestos de conducción son muy cómodos, los equipan como elemento de serie –con los acabados FR y GT, respectivamente-, los asientos deportivos, que recogen y sujetan el cuerpo de manera agradable. Otra diferencia está en el precio, el Polo es 1.000 euros más caro que el protagonista de nuestro test. Ha llegado al mercado hace unos meses y, aunque no encaja perfectamente con los “criterios de selección de contrincantes" para nuestro protagonista, lo incluimos en este apartado por un novedoso motor. Se trata de un vehículo conocido, que monta una mecánica de poca cilindrada (1,6 litros), pero que desarrolla una importante cifra de potencia y, sobre todo, de par motor. Es más barato que el Ibiza FR y registra unos consumos menores; sin embargo, sus dimensiones exteriores e interiores son más recogidas, resulta más lento en la aceleración de 0 a 100 km (11 segundos frente a 9,3 del Seat) y anuncia una velocidad punta bastante menor (186 km/h). Hay que tener en cuenta, no obstante, que se trata de un motor de inferior capacidad y con 20 CV de potencia menos que el FR. La capacidad del maletero se inclina a favor del Ibiza y las prestaciones en nuestro banco de rodillos (potencia y par), también. El equipamiento de serie es similar en ambos casos. El punto en el que más se diferencian es el comportamiento, aunque sí comparten una marcada vena rácing. Mientras que el tren trasero del 206 es nervioso y muy deportivo, el del FR es más tranquilo y aplomado. La combinación que ofrece el Volkswagen es inédita en el mercado español, aunque por separado el chasis y la mecánica ya los conocíamos. El propulsor es el mismo que el que monta nuestro protagonista, el 1.9 TDI de 130 CV. En ambos coches, ofrece más caballos que los anunciados y unas prestaciones (aceleración de 0 a 100 km/h y velocidad máxima) prácticamente iguales. Los consumos son más contenidos en el caso del Polo. Una de las diferencias más notables entre ambos utilitarios es el espacio interior. Hay más espacio para las piernas en las plazas traseras y son más anchas en el caso del Polo. Ambos puestos de conducción son muy cómodos, los equipan como elemento de serie –con los acabados FR y GT, respectivamente-, los asientos deportivos, que recogen y sujetan el cuerpo de manera agradable. Otra diferencia está en el precio, el Polo es 1.000 euros más caro que el protagonista de nuestro test. Ha llegado al mercado hace unos meses y, aunque no encaja perfectamente con los “criterios de selección de contrincantes" para nuestro protagonista, lo incluimos en este apartado por un novedoso motor. Se trata de un vehículo conocido, que monta una mecánica de poca cilindrada (1,6 litros), pero que desarrolla una importante cifra de potencia y, sobre todo, de par motor. Es más barato que el Ibiza FR y registra unos consumos menores; sin embargo, sus dimensiones exteriores e interiores son más recogidas, resulta más lento en la aceleración de 0 a 100 km (11 segundos frente a 9,3 del Seat) y anuncia una velocidad punta bastante menor (186 km/h). Hay que tener en cuenta, no obstante, que se trata de un motor de inferior capacidad y con 20 CV de potencia menos que el FR. La capacidad del maletero se inclina a favor del Ibiza y las prestaciones en nuestro banco de rodillos (potencia y par), también. El equipamiento de serie es similar en ambos casos. El punto en el que más se diferencian es el comportamiento, aunque sí comparten una marcada vena rácing. Mientras que el tren trasero del 206 es nervioso y muy deportivo, el del FR es más tranquilo y aplomado. La combinación que ofrece el Volkswagen es inédita en el mercado español, aunque por separado el chasis y la mecánica ya los conocíamos. El propulsor es el mismo que el que monta nuestro protagonista, el 1.9 TDI de 130 CV. En ambos coches, ofrece más caballos que los anunciados y unas prestaciones (aceleración de 0 a 100 km/h y velocidad máxima) prácticamente iguales. Los consumos son más contenidos en el caso del Polo. Una de las diferencias más notables entre ambos utilitarios es el espacio interior. Hay más espacio para las piernas en las plazas traseras y son más anchas en el caso del Polo. Ambos puestos de conducción son muy cómodos, los equipan como elemento de serie –con los acabados FR y GT, respectivamente-, los asientos deportivos, que recogen y sujetan el cuerpo de manera agradable. Otra diferencia está en el precio, el Polo es 1.000 euros más caro que el protagonista de nuestro test.