Seat Altea 2.0 FSI

Te diríamos que es un deportivo, pero sus formas de monovolumen lo desmienten. Lo clasificaríamos como “familiar", pero ofrece sensaciones dignas de los vehículos más dinámicos. ¿Dónde encaja este Altea? Buena pregunta, muy buena...

Seat Altea 2.0 FSI
Seat Altea 2.0 FSI

Basta con echar un rápido vistazo al Altea para saber que no estamos ante un monovolumen convencional. Sus formas suaves, con unos faros afilados y una línea dinámica que Seat quiere patentar como “marca de la casa" (también aparece en el nuevo León) anuncian un vehículo que no está destinado únicamente a una función tan mundana como transportar pasajeros. Para subrayar su carácter deportivo, el acabado Sport up -asociado al motor de 2.000 cm3- ofrece de serie unos neumáticos 205/55 sobre llanta de 16 pulgadas, aunque esta medida puede aumentarse hasta los impresionantes 225/45 con llanta de 17 pulgadas de nuestra unidad de pruebas. No sólo tienen una función estética, sino que refuerzan la adherencia del Altea al asfalto.Los detalles “rácing" continúan en el interior, donde nos reciben unos asientos con laterales sobredimensionados que apresarán nuestro cuerpo y no le permitirán desplazarse por cerrada que sea la curva que tomemos. Las banquetas de las versiones básicas ya nos habían parecido notables, pero el resultado en el acabado deportivo es sobresaliente. A los cómodos asientos hay que añadir un puesto de conducción bien resuelto (sólo algunos plásticos, como el de la guantera, tienen un aspecto mejorable), con una instrumentación completa y muy intuitiva y una visibilidad correcta. Como en la mayoría de los vehículos de su segmento, el montante que hay entre el inclinado parabrisas del Altea y la ventanilla es bastante grueso y dificulta la visión en las curvas hacia la izquierda.Tantas concesiones al carácter dinámico de este Seat acaban por pasar factura a su concepto de monovolumen. En primer lugar, aunque existen múltiples huecos en los que dejar objetos (en las puertas, bajo los asientos delanteros, en el túnel central...), estos espacios son más pequeños de lo que parecen. En segundo, el acabado deportivo configura el asiento trasero con dos plazas exteriores que también cuentan con laterales sobredimensionados. Quienes las ocupen viajarán correctamente, aunque la habitabilidad se ve comprometida: el asiento central, además de ser más estrecho que el resto, pierde espacio debido a las “alas" de las otras banquetas.El maletero, con un volumen mínimo de 320 litros -según nuestro Centro Técnico-, tampoco está a la altura de lo que se espera en un automóvil “familiar". Puede ampliarse abatiendo el asiento trasero, si bien encontraremos varios sitios en los que dejar las maletas y bolsas antes de llegar a esta solución: bajo la bandeja existe un cajón claramente orientado a albergar los triángulos de emergencia, aunque todavía sobrará espacio para objetos pequeños. El Altea no lleva rueda de repuesto (ni siquiera de emergencia; de serie sólo está incluido el kit antipinchazos, lo que nos ha parecido injustificable), por lo que bajo el piso del maletero encontraremos otro espacio. Está dividido en compartimentos: colocar bolsas resultará muy sencillo. El precio de este Altea es de 23.194 euros y, teniendo en cuenta el equipamiento que ofrece, resulta muy competitivo. En la dotación de serie ya están incluidos los airbags delanteros, laterales y de cortina, el climatizador, los asientos deportivos, el ESP, el radio-CD, los mandos de la radio en el volante... Sólo los más caprichosos necesitarán echar mano de los extras, entre los que se cuentan el navegador, el techo solar, los cristales tintados... y la rueda de repuesto, que no debería ser opcional en un monovolumen, por muy dinámico que éste sea.

LO MEJOR
LO PEOR

•  Comportamiento dinámico
•  Motor potente y progresivo
•  Equipamiento completo

•  Kit antipinchazos
•  Plazas traseras
•  Elevado consumo de combustible

Basta con echar un rápido vistazo al Altea para saber que no estamos ante un monovolumen convencional. Sus formas suaves, con unos faros afilados y una línea dinámica que Seat quiere patentar como “marca de la casa" (también aparece en el nuevo León) anuncian un vehículo que no está destinado únicamente a una función tan mundana como transportar pasajeros. Para subrayar su carácter deportivo, el acabado Sport up -asociado al motor de 2.000 cm3- ofrece de serie unos neumáticos 205/55 sobre llanta de 16 pulgadas, aunque esta medida puede aumentarse hasta los impresionantes 225/45 con llanta de 17 pulgadas de nuestra unidad de pruebas. No sólo tienen una función estética, sino que refuerzan la adherencia del Altea al asfalto.Los detalles “rácing" continúan en el interior, donde nos reciben unos asientos con laterales sobredimensionados que apresarán nuestro cuerpo y no le permitirán desplazarse por cerrada que sea la curva que tomemos. Las banquetas de las versiones básicas ya nos habían parecido notables, pero el resultado en el acabado deportivo es sobresaliente. A los cómodos asientos hay que añadir un puesto de conducción bien resuelto (sólo algunos plásticos, como el de la guantera, tienen un aspecto mejorable), con una instrumentación completa y muy intuitiva y una visibilidad correcta. Como en la mayoría de los vehículos de su segmento, el montante que hay entre el inclinado parabrisas del Altea y la ventanilla es bastante grueso y dificulta la visión en las curvas hacia la izquierda.Tantas concesiones al carácter dinámico de este Seat acaban por pasar factura a su concepto de monovolumen. En primer lugar, aunque existen múltiples huecos en los que dejar objetos (en las puertas, bajo los asientos delanteros, en el túnel central...), estos espacios son más pequeños de lo que parecen. En segundo, el acabado deportivo configura el asiento trasero con dos plazas exteriores que también cuentan con laterales sobredimensionados. Quienes las ocupen viajarán correctamente, aunque la habitabilidad se ve comprometida: el asiento central, además de ser más estrecho que el resto, pierde espacio debido a las “alas" de las otras banquetas.El maletero, con un volumen mínimo de 320 litros -según nuestro Centro Técnico-, tampoco está a la altura de lo que se espera en un automóvil “familiar". Puede ampliarse abatiendo el asiento trasero, si bien encontraremos varios sitios en los que dejar las maletas y bolsas antes de llegar a esta solución: bajo la bandeja existe un cajón claramente orientado a albergar los triángulos de emergencia, aunque todavía sobrará espacio para objetos pequeños. El Altea no lleva rueda de repuesto (ni siquiera de emergencia; de serie sólo está incluido el kit antipinchazos, lo que nos ha parecido injustificable), por lo que bajo el piso del maletero encontraremos otro espacio. Está dividido en compartimentos: colocar bolsas resultará muy sencillo. El precio de este Altea es de 23.194 euros y, teniendo en cuenta el equipamiento que ofrece, resulta muy competitivo. En la dotación de serie ya están incluidos los airbags delanteros, laterales y de cortina, el climatizador, los asientos deportivos, el ESP, el radio-CD, los mandos de la radio en el volante... Sólo los más caprichosos necesitarán echar mano de los extras, entre los que se cuentan el navegador, el techo solar, los cristales tintados... y la rueda de repuesto, que no debería ser opcional en un monovolumen, por muy dinámico que éste sea.
LO MEJOR
LO PEOR

•  Comportamiento dinámico
•  Motor potente y progresivo
•  Equipamiento completo

•  Kit antipinchazos
•  Plazas traseras
•  Elevado consumo de combustible