Saab 9-5 3.0 TiD

Al Saab 9-5 con motor turbodiésel de 176 CV se le puede achacar una suspensión blanda en el tren delantero que en ocasiones provoca un cabeceo incluso molesto, pero a cambio es un rutero ideal. Se puede ir muy rápido en carretera con un bajo consumo y nivel de ruido, además de disponer de un espacio bien conseguido dentro y un maletero lo suficientemente capaz. De entre los de su segmento, además, tiene una estética diferente si lo que se busca es esa intención también, aunque igualmente existen diferencias en precio y equipamiento.

Saab 9-5 3.0 TiD
Saab 9-5 3.0 TiD

El Saab 9-5 anuncia 176 CV oficiales, una considerable diferencia a favor en cuanto a potencia final frente a sus rivales, diferencia que, por otra parte, define mejor cualquier apartado de rendimientos, pues casi en todos y cada uno de ellos el 9-5 es capaz de estar holgadamente por encima. Y ello a pesar de que en el banco de potencia la realidad ha sido otra. Es decir, que la cantidad de caballos que nos ha dado ha estado un poco por debajo del rendimiento oficial anunciado (171,2 CV frente a esos 176). Sin embargo, la gran ventaja absoluta de caballos o, mejor dicho, la buena cifra de este motor, que incluso parece conservadora con una cilindrada de tres litros y turbo, asegura unas prestaciones bastante buenas, especialmente en carretera abierta, porque es ya entrado en revoluciones cuando el motor es más agradable de utilizar y, aunque el límite de revoluciones en un Diesel es corto –y a veces desesperante-–, en el Saab permite estirarse un poquito más. En arrancadas parece lento y pesado, y hasta le cuesta empezar a moverse. También es una realidad en la que se mezcla la subjetividad de las sensaciones: los tiempos del 0-100 km/h (9,91") y el 0-400 (9,7,10") no ofrecen unas cifras deslumbrantes, e incluso, son ligerísimamente peores que las del Audi A6 TDi de 130 CV (9,70" y 16,85", respectivamente) de tan sólo cuatro cilindros también con turbo. Aquí el mayor peso del Saab, por encima de la tonelada y media, frente al del Audi, por debajo de esta línea, juegan en contra, aunque la eficacia del motor del Saab queda demostrada porque, a pesar de ello, las diferencias no son escalofriantes. También el Saab es de los más caros si le ponemos bastante equipamiento, aunque aquí la elección de elementos en cada marca y vehículo puede hacer dispares los precios a pagar por una teórica base similar. Algo que se echa en falta (no lo hemos encontrado en el equipamiento ni como opción), y que ya es parte integral del salpicadero del Volvo S80 desde hace tiempo, es el teclado del teléfono en la consola central, un elemento de seguridad indispensable que con la nueva ley de seguridad vial cobra un mayor grado de importancia y que incluso otras marcas, y en modelos más pequeños (nos viene a la memoria el Opel Corsa, por ejemplo) ya ofertan desde el año pasado. Es curioso que desde la practicidad de que hace gala este Saab en su interior en muchos de sus elementos, como el desconector de parte de la iluminación del cuadro y salpicadero para circular por la noche, parece que no se haya tenido en cuenta este aspecto. El Saab 9-5 anuncia 176 CV oficiales; una considerable diferencia a favor en cuanto a potencia final que los rivales citados. Diferencia que por otra parte define mejor cualquier apartado de rendimientos, pues prácticamente en todos y cada uno de ellos el 9-5 es capaz de estar holgadamente por encima. Y ello a pesar que en el banco de potencia la realidad ha sido otra. Es decir, que la cantidad de caballos que nos ha dado ha estado un poco por debajo del rendimiento oficial anunciado (171,2 CV frente a esos 176). Sin embargo, la gran ventaja absoluta de caballos, o mejor dicho, la buena cifra de este motor, que incluso parece conservadora con una cilindrada de tres litros y turbo, asegura unas prestaciones bastante buenas, especialmente en carretera abierta, porque es ya entrado en revoluciones cuando el motor es más agradable de utilizar, y aunque el límite de revoluciones en un Diesel es corto –y a veces desesperante-–, en el Saab permite estirarse un poquito más. En arrancadas parece lento y pesado, y hasta le cuesta empezar a moverse. También es una realidad en la que se mezcla la subjetividad de las sensaciones (porque no es tan lento) con la realidad (porque los datos comparativos nos hacen ver que tampoco es el más rápido para moverse desde parado): los tiempos del 0-100 km/h (9,91") y el 0-400 (9,7,10") no ofrecen unas cifras deslumbrantes, e incluso, son ligerísimamente peores que las del Audi A6 TDi de 130 CV (9,70" y 16,85", respectivamente) de tan sólo cuatro cilindros también con turbo. Aquí el mayor peso del Saab, por encima de la tonelada y media, frente al del Audi, por debajo de esta línea, juegan en contra, aunque la eficacia del motor del Saab queda demostrada porque, a pesar de ello, las diferencias no son escalofriantes.

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