Renault Mégane 1.9 dCi Grand Tour

Algo tiene el Mégane Grand Tour que nos es gratamente familiar. No es sólo su conocida “cara"; también existen detalles en su habitáculo, en su rodar sencillo y en su tacto agradable que nos hacen sentir tan cómodos como en el sofá de casa.

Renault Mégane 1.9 dCi Grand Tour
Renault Mégane 1.9 dCi Grand Tour

Arrancamos el Mégane (sólo tenemos que situar la tarjeta cerca de la ranura y accionar el botón correspondiente) y emprendemos la marcha. Nos encontramos sorteando el tráfico con menos dificultad de la que esperábamos, pues el Grand Tour se maneja mejor de lo que parecen sugerir sus dimensiones. La dirección asistida resulta de gran ayuda en la ciudad, aunque sigue ofreciendo cierta imprecisión que no nos gusta mucho. Esta característica se nota aún más cuando salimos a carretera y, aunque finalmente el coche acaba realizando la trazada que hemos marcado con el volante, sería deseable que transmitiera un poco mejor lo que sucede entre las ruedas y el asfalto. Es el único punto que nos deja un poco fríos, pues, por lo demás, el comportamiento del Grand Tour es intachable. Renault ha acertado plenamente cambiando la plataforma del vehículo, lo que hace que el coche gane estabilidad. Además, el recorrido de las suspensiones ha sido adaptado al nuevo reparto de masas e inercias y se ha preparado para la mayor carga que tendrá que soportar el coche. Así, aunque los amortiguadores tienen muy en cuenta la comodidad de los ocupantes, lo cierto es que la efectividad no se olvida del todo. Este carácter equilibrado también se traslada al motor, el aclamado 1.9 dCi de Renault, que ofrece 120 CV (seis más, según nuestras mediciones). La entrega de potencia se hace de forma suave y, aunque alcanza el par máximo relativamente pronto (a 2.440 rpm), éste llega a los 31,4 mkg, por lo que no nos quedaremos sin fuerza a primeras de cambio. Ya contaremos con una buena dosis desde las 1.500 vueltas y el motor no desfallece hasta más allá de las 4.000. Se trata de un propulsor que ya nos gustó cuando lo probamos en el Mégane 1.9 dCi Confort Expresión (puedes ver nuestras impresiones en el link que aparece junto a estas líneas) y ahora, gracias a las modificaciones que han permitido incrementar el par, ha acabado de convencernos. Con una mecánica tan elástica, es fácil encontrar un ritmo vivo y mantenerlo sin echar mano del cambio en repetidas ocasiones. En cualquier caso, pronto estaremos viajando a velocidades respetables sin que la mecánica acuse el esfuerzo: el régimen es desahogado y, en sexta, aún podremos seguir exprimiendo el acelerador sin que veamos la aguja del cuentarrevoluciones más allá de las 3.500 vueltas. La respuesta será rápida. Con todos estos datos, es fácil imaginar que el consumo no se resiente en exceso, ya que resulta realmente difícil forzar el motor. Si alguna vez nos encontramos cerca de su límite, basta con echar mano de la sexta marcha, que desahogará aún más el gasto de combustible. Éste es de 7,1 litros cada 100 kilómetros.El buen hacer del equipo de frenos (aunque su tacto y su mordiente son mejorables) y de los sistemas antideslizamiento (ESP), que apenas se inmiscuyen en nuestra conducción, dan el toque final a un conjunto muy afinado. De hecho, Renault ha dejado que se cuele el enemigo en casa, ya que este Mégane se encuentra muy cerca del Laguna Grand Tour. Por 22.045 euros (3.000 menos que la versión equivalente del Laguna) podremos hacernos con un vehículo que tiene muy poco que envidiar a su hermano mayor.

LO MEJOR
LO PEOR

* Habitabilidad
* Maletero
* Motor

* Tacto de la dirección
* Plásticos de aspecto mejorable en el salpicadero
* Manejo complicado del equipo de sonido