Renault Mégane 1.9 dCI Dynamique

Junto con las modificaciones estéticas y de equipamiento introducidas en la gama media de Renault, el Mégane ofrece ahora su conocido motor turbodiésel con tecnología de conducto común y 105 CV de potencia.

Renault Mégane 1.9 dCI Dynamique
Renault Mégane 1.9 dCI Dynamique

Las prestaciones obtenidas con nuestra unidad de pruebas corroboran nuestras impresiones al volante. Con una cifra de potencia medida en nuestro banco de potencia muy similar a la que dio el motor dTi -108,8 CV frente a los 109,1 del anterior motor- el Mégane dCi ofrece unos tiempos mejores en todas las mediciones, pero sobre todo son las recuperaciones las que se saldan con unos tiempos mucho más destacados. En aceleración, las diferencias son casi testimoniales, mientras que a la hora de recuperar desde baja velocidad, las diferencias están en torno a los 2/3 segundos, lo que supone una gran mejora y, sobre todo, una mayor seguridad a la hora de realizar las maniobras de adelantamiento. Otra de las ventajas que ofrece esta mayor cantidad de par disponible en la zona baja del cuentarrevoluciones es que el consumo urbano se reduce, ya que se puede circular a la misma velocidad con el motor más bajo de vueltas. De hecho, el motor dCi en nuestro habitual recorrido urbano de pruebas ha conseguido bajar un litro cada 100 km, con lo que, a poco que utilicemos el coche de forma mayoritaria en ciudad, el ahorro puede resultar considerable. El único punto en el que el Mégane dCi ha perdido frente a su versión anterior es en el apartado de sonoridad, un capítulo que, por cierto, tampoco estaba bien resuelto en la generación anterior de motores turbodiésel con inyección directa. El motor se deja sentir su presencia en el interior, al ralentí resulta más sonoro y en la zona alta del cuentarrevoluciones, además, cuenta con una calidad de ruido más bien desagradable, con lo que el confort interior se resiente en cierta forma, ya que deberemos elevar más de lo habitual la voz y el volumen de la radio que en otros modelos. Como novedad se incluye lo que la marca denomina AFU -Asistencia al Frenado de Urgencia-, un sistema que genera una presión más constante en el circuito de frenos cuando el controlador detecta una situación de emergencia, al estilo del que estrenó Mercedes bajo la denominación de BAS y que ahora se ha generalizado. Las otras novedades que aporta este Mégane dCi se centran en el estreno de nuevas tapicerías, pequeños cambios estéticos en el salpicadero -como el empleo de un material plástico medio imitando a metálico- y, lo que es más importante, la inclusión de lo que la marca denomina AFU -Asistencia al Frenado de Urgencia-, un sistema que genera una presión más constante en el circuito de frenos cuando el controlador detecta una situación de emergencia, al estilo del que estrenó Mercedes bajo la denominación de BAS y que ahora se ha generalizado. Como viene siendo habitual en la marca en los últimos tiempos, el equipamiento de serie es muy completo y apenas deja espacio para las opciones que no sean el techo practicable o la pintura metalizada, ya que el resto de lo que podíamos considerar como elementos imprescindibles están presentes desde el grado de acabado más bajo, excepción hecha del control de estabilidad, que no estará disponible hasta el próximo año. El motor dCi aporta una serie de interesantes mejoras al Renault Mégane, ya que lo sitúa en los primeros puestos de cabeza frente a sus rivales en cuanto a prestaciones se refiere. Ahora el Mégane resulta más rápido y más ahorrativo de combustible, lo que ya de por sí suponen dos importantes mejoras. A ello hay que sumar un precio muy ajustado, un equipamiento de serie prácticamente cerrado y un comportamiento bastante noble y seguro y un grado de confort apreciable.