Renault Laguna Grand Tour 1.9 dCi/120 Luxe Dynamique

Al Laguna le hacía falta un lavado de cara para mantenerse vivo y en Renault no se lo han pensado dos veces: un nuevo frontal, una zaga con ligeras modificaciones y un interior más refinado dan un nuevo aire a este clásico, incluso en su versión familiar.

El buen trabajo del propulsor resalta gracias a una caja de cambios de seis marchas muy bien escalonadas, sin saltos bruscos de potencia. Con las relaciones más largas imprimiremos al vehículo un ritmo alto en el que rápidamente nos sentiremos cómodos. Además, el gasto de combustible se quedará en valores muy contenidos: según nuestro Centro Técnico, el consumo medio es de 6,8 litros/100 kilómetros. Cuando el recorrido se complica, la comodidad, la nobleza y el aplomo del Laguna se mantienen inalterables. Habrá que echar mano del cambio con más frecuencia, pero Renault ha mejorado el tacto de este elemento, algo tosco y gomoso anteriormente. Aunque todavía no es tan preciso como el de sus rivales alemanes (Opel, Audi..), lo cierto es que ya está en el buen camino. Lo mismo ha ocurrido con las suspensiones: en esta nueva generación del Laguna, el grosor de las barras estabilizadoras ha aumentado un milímetro (hasta los 21 en el eje delantero y hasta los 27 en el trasero), lo que contribuye a mejorar el comportamiento de la amortiguación sin que los pasajeros dejen de ser tratados con el mayor de los mimos. Nada de “efecto barco"; a pesar de las dimensiones del Grand Tour, la suspensión, bastante firme, se encarga de contener los balanceos de la carrocería. La dirección asistida y el equipo de frenos, con un trabajo correcto, también aportan su granito de arena para que el comportamiento de este Renault sea elegante en cualquier trazado: no es ágil, pero puede presumir de afrontar una curva tras otra manteniendo el tipo y sin despeinarse, como los mejores deportistas.Ya cantamos las virtudes del motor dCi de 120 CV de Renault cuando lo probamos en el Mégane: infatigable, enérgico, frugal, elástico... Eso sí, tuvimos nuestras dudas cuando nos encontramos frente al Laguna Grand Tour, con 1.507 kilos (250 más que su “hermano pequeño") y bastante más aparatoso.La primera sorpresa llega al salir del rígido corsé que impone la ciudad a este Renault (no podemos olvidar que hablamos de un vehículo de 4,69 metros de longitud): en autopista, la mecánica se muestra igual de voluntariosa que en el Mégane. La potencia del motor supera –por la mínima, eso sí- la anunciada por la marca: el banco de rodillos ha revelado 123 CV a 3.300 rpm. La cifra de par también es considerable: nada menos que 32 mkg, que aparecen en la zona baja del cuentavueltas, a poco más de 2.000 rpm. Con estos atributos, resulta muy sencillo imprimir un ritmo de crucero considerable sin que el Laguna Grand Tour pierda los papeles. Lejos de mostrar fatiga -aún nos quedará un buen trecho hasta llegar a la “zona roja"-, podremos seguir demandando una respuesta del acelerador y éste nos la dará.