Renault Laguna 1.9 dCi Privilege

El nuevo Laguna marca un importante cambio estético. Sin embargo, no es lo más llamativo. Un incremento en sus ambiciones, como representante de un segmento que ha ido a más, una mayor riqueza de equipamiento y una calidad de rodaje digna de una berlina de alta gama le aportan interesantes argumentos.

Renault Laguna 1.9 dCi Privilege
Renault Laguna 1.9 dCi Privilege

Ya puestos en marcha lo primero que destaca es el bajo nivel de ruido. No es el menos rumoroso de sus rivales, pero se encuentra en el pelotón de cabeza y eso contribuye a añadir un buen plus comodidad. Los asientos delanteros están muy bien resueltos. Tienen buenas dimensiones, sin sacrificar éstas por conseguir las mejores cotas de habitabilidad, que como ya hemos comentado no son de récord, pero debemos ponerle reparos a los asientos traseros por sus respaldos excesivamente verticales y duros. Esta versión lleva de serie algunos detalles de cuero. El estudio de asientos y la regulación del volante en profundidad y altura nos permite adoptar una postura de conducción bastante buena, sin que nuestras medidas influyan demasiado en este aspecto. Por último, la climatización, que, por primera vez en el Laguna diferencia el lado del conductor del acompañante, tiene un buen funcionamiento y se ajusta con bastante exactitud a la temperatura solicitada. Esta versión lleva de serie algunos detalles de cuero. El estudio de asientos y la regulación del volante en profundidad y altura nos permite adoptar una postura de conducción bastante buena, sin que nuestras medidas influyan demasiado en este aspecto. Por último, la climatización, que, por primera vez en el Laguna diferencia el lado del conductor del acompañante, tiene un buen funcionamiento y se ajusta con bastante exactitud a la temperatura solicitada. Otro de los aspectos positivos del Laguna es todo lo que afecta al comportamiento. Los resultados finales son magníficos. Destaca sobre todo su equilibrio en todo tipo de terrenos y la facilidad con que se conduce. Una dirección más "comunicativa" sería entonces perfecta, pero, en general, el comportamiento en todo tipo de terrenos resulta muy convincente. En carreteras despejadas se muestra muy aplomado, sin que las irregularidades abordadas a gran velocidad lo descompongan lo más mínimo. Quizás en este terreno hubiéramos deseado una amortiguación ligeramente más firme, pero lo pagaríamos en los tramos con peor firme. Nos ha parecido muy elevada su capacidad para cambiar de apoyo, sin las inercias de modelos de su tamaño y carácter, lo que redunda en una gran agilidad. Sus frenos resultan muy efectivos en la primera frenada, como se desprende de las reducidas distancias que ha firmado en nuestras mediciones, pero además mantiene un tacto imperturbable sin perder rendimiento en las siguientes. El nuevo Laguna forma parte, junto con el Clio y el Mégane, del triunvirato en el que Renault basa su mayor porcentaje de éxito comercial. Con los resultados dinámicos y la excelente relación que ofrece el Laguna entre lo que nos da y el esfuerzo económico que exige, creemos que el éxito está asegurado. Sus avances tecnológicos lo convierten en la referencia para el resto de las marcas generalistas, que tienen a partir de ahora la difícil tarea de imitarle y que además les salgan los números finales.