Renault Clio 2.0 16V Sport

En el argot “racing", un carreras cliente es un vehículo preparado por una marca para un piloto no oficial, por lo que sus prestaciones son muy competitivas, aunque no llegan a superar las de los coches oficiales. Ésta es la definición que más se ajusta al Clio 2.0 Sport, un automóvil “de calle" que desvela sus aspiraciones deportivas desde el momento en que se gira la llave de contacto.

Renault Clio 2.0 16V Sport
Renault Clio 2.0 16V Sport

Las transformaciones exteriores que ha sufrido el Clio respecto a la anterior generación se acentúan en el caso de la versión Sport, que resalta su estética agresiva y robusta con unos parachoques ensanchados, unas ruedas de perfil bajo (195/45) y unas llantas más grandes.Los cambios se han trasladado también al interior, que ha abandonado la austeridad y ahora cuenta con multitud de detalles, pensados, eso sí, para el conductor y su acompañante.Las plazas delanteras destacan por sus asientos envolventes, realizados en cuero y ante, que sujetan a la perfección. El cuadro de mandos, muy completo (como es habitual en los Renault), no muestra los relojes con fondo blanco de la mayoría de los modelos deportivos, aunque esto no penaliza la lectura de los indicadores.El acabado interior transmite calidad, con detalles que imitan la fibra de carbono en la guantera, el pomo de la palanca de cambios y el volante. éste, por su posición inclinada, resta puntos a un puesto de conducción casi perfecto, gracias a la multitud de reglajes (incluso lumbar) del asiento. Un pedalier deportivo completa el ambiente "racing" del habitáculo, que cuenta con aire acondicionado y ordenador de viaje de serie.Sin embargo, no todo son virtudes en este Renault. Los ocupantes de las plazas traseras no cuentan con tantos "mimos": tres adultos se verán con problemas para acomodarse y no tendrán suficiente espacio para las piernas, aunque la sensación de agobio (habitual en los vehículos de tres puertas) queda mitigada por unas ventanillas traseras muy amplias.Además, el confort de marcha se ve ensombrecido por una rumorosidad del motor muy alta. Aunque en algunos modelos deportivos el sonido del propulsor resulta agradable, en el Clio es excesivo, superando los 70 decibelios a 140 km/h.Otro posible "contra" puede ser el precio (aunque resulta más barato que su rival más directo: el Seat Ibiza Cupra R). A pesar de que 3.200.000 pesetas resultan excesivas, teniendo en cuenta las prestaciones que ofrece el Clio Sport, más de uno pensará en darse este capricho.

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