Renault Clio 2.0 16V Sport

En el argot “racing", un carreras cliente es un vehículo preparado por una marca para un piloto no oficial, por lo que sus prestaciones son muy competitivas, aunque no llegan a superar las de los coches oficiales. Ésta es la definición que más se ajusta al Clio 2.0 Sport, un automóvil “de calle" que desvela sus aspiraciones deportivas desde el momento en que se gira la llave de contacto.

Renault Clio 2.0 16V Sport
Renault Clio 2.0 16V Sport

La versión deportiva del Clio está pensada para los amantes de las sensaciones fuertes, que tendrán en este vehículo una respuesta bastante buena a sus aspiraciones deportivas. Suspensiones más duras que las del modelo normal, ruedas con perfil más bajo (debido a un aumento en la medida de la llanta, que pasa de las 15 a las 16 pulgadas), una estética más agresiva y un interior más envolvente son las virtudes del nuevo Sport, que mejora ciertos aspectos de su antecesor mostrando el mismo comportamiento intachable.

Sin duda, lo que más destaca en este Renault es su motor, un 2.0 de 16V capaz de desarrollar, según la marca, 172 CV, aunque en el banco de pruebas se reducen a 161. En cualquier caso, tal cantidad de potencia en un coche que apenas sobrepasa los 1.000 kg (el Clio ha aligerado su peso montando aletas delanteras de fibra y utilizando materiales más ligeros en su construcción) explica su buen comportamiento, que se ve ayudado por un par de 188 Nm a 5.540 rpm. Con estos datos, es fácil adivinar que al Clio Sport le sobra empuje a cualquier régimen, si bien es cierto que resulta muy sencillo llegar al corte de inyección en las marchas cortas, pues la aguja pasa desde las 5.500 vueltas hasta la zona roja (situada en las 6.900 rpm) con mucha rapidez. Esto puede resultar un tanto incómodo, ya que obliga a ir pendiente del cambio con demasiada frecuencia.Resulta lógico que Renault haya elegido este modelo como base para crear su copa monomarca de rallies y circuitos, ya que el comportamiento deportivo de este vehículo se aprecia en toda su medida en trazados sinuosos, como la mayoría de los que componen las pruebas nacionales. En estos tramos es donde el Clio Sport da lo mejor de sí, ayudado por un bastidor excelente y unas suspensiones duras que permitirán afrontar el paso por curva a velocidades altas sin que el coche haga ningún intento de salirse de la trayectoria marcada. En el caso de haber traspasado el límite al llegar a algún giro (algo realmente difícil), el equipo de frenos, con una resistencia y un mordiente elogiables, salvará la situación. Un cambio de recorridos cortos (que debería incluir una sexta marcha, pues la quinta se queda corta en varias ocasiones) y una dirección muy precisa completan el conjunto e incrementan la sensación de aplomo y seguridad que transmite el vehículo.

Sin embargo, una actitud "racing" acaba pasando factura, en este caso en forma de falta de confort (lógicamente, unas suspensiones duras no filtran las ondulaciones de la carretera con suavidad, lo que acabará por repercutir en la espalda de los ocupantes del coche) y de consumos altos. A pesar de que éstos no son exagerados, teniendo en cuenta las prestaciones del vehículo, el Clio Sport posee un depósito de gasolina de sólo 50 litros y resulta pequeño para un motor que, por su cilindrada, resulta bastante "tragón" y nos obligará a rellenar el depósito de la gasolina con más frecuencia de la deseada.