Renault Clio 1.9 dTi Tech Road

A gritos estaba pidiendo el Clio una mecánica Diesel de inyección directa con la que poder plantar cara también en consumos a sus competidores. El brillante motor dTi, aunque en esta ocasión sin “intercooler", le permite disponer de una de las mejores relaciones prestaciones/consumo de su segmento.

Renault Clio 1.9 dTi Tech Road
Renault Clio 1.9 dTi Tech Road

Con una imagen exterior en la que no se aprecian cambios significativos, esta nueva versión del Clio esconde importantes novedades en su configuración y, además, lo hace en dos apartados muy importantes: la motorización y el equipamiento. El nuevo motor dTi de inyección directa es la novedad más significativa, pero a él nos referiremos más adelante. Junto al propulsor, este modelo estrena un nuevo equipamiento que, bajo la denominación Tech Road, ofrece una configuración extraordinariamente completa sin que su precio, comparado con el de sus rivales, represente un inconveniente dramático. Aire acondicionado, llantas de aleación, ópticas de doble faro y antinieblas delanteros, doble airbag, cierre centralizado con mando por ondas de radio y elevalunas y espejos eléctricos comportan una dotación que se incluye en el precio base y que colocan al Clio en una envidiable situación de competitividad respecto de sus rivales más directos. También se ha retocado el capítulo de opciones, añadiendo elementos como el techo practicable, no disponible hasta la fecha en las motorizaciones Diesel, y un «pack» que consta de airbags laterales y ABS cuyo precio -90.000 ptas- es una clara invitación a la compra. La tapicería, también específica, completa los elementos encargados de personalizar la configuración Tech Road, única disponible para esta mecánica dTi. Bajo el capó nos encontramos con el motor de inyección directa dTi ya conocido en las gamas Mégane y Laguna y al que para la ocasión se le ha privado de "intercooler" que enfríe el aire de admisión tras su paso por el turbo, detalle que es el responsable de que su potencia pase de los 100 CV que ofrece en sus hermanos mayores a los 80 CV que rinde en el Clio. Con todo, las cualidades dinámicas se mantienen dentro de unos márgenes más que razonables y mejoran notablemente a las del anterior propulsor de inyección indirecta y 65 CV; es una pena que para la ocasión se renuncie a los 20 CV que proporciona el "intercooler" ¿Problemas de espacio en el cofre motor o, sencillamente, un efecto intencionado de posicionar al Clio por debajo del Mégane también en potencia? En todo caso, a nuestro juicio, una renuncia cuanto menos discutible. Las sensaciones que transmite el nuevo motor en el Clio en los primeros kilómetros son bastante favorables. Desde el principio se pone de manifiesto una apreciable mejora en la respuesta mecánica y un andar más fluido que el de su antecesor.La rumorosidad mecánica es perceptible en el habitáculo, aunque en ningún caso llega a resultar molesta y no resta enteros al confort de marcha general que en el Clio es elevado. Una vez que recorremos distancias más largas, se pone de manifiesto de manera más clara el carácter del motor. La respuesta firme empieza a percibirse cuando la aguja del cuentavueltas ronda las 2.000 rpm y decae rápidamente una vez que se superan las 4.000 rpm. Esto limita a poco más de 2.000 rpm el margen de utilización efectivo, margen que, por otro lado, tampoco es mucho mayor en otros motores de similar concepción, pero que, en éste, se percibe en mayor medida, ya que los valores de par son ligeramente inferiores en toda la gama de regímenes a los de otros propulsores de inyección directa.

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