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Sólo hace falta echar un vistazo al nuevo Clio para darse cuenta de que es “más coche". Respecto a la anterior generación, crece en todos los sentidos: a lo largo (17,4 centímetros más), a lo ancho (6,8 centímetros) y a lo alto (5,8 centímetros). Todavía no llega a los cuatro metros que sí tiene, por ejemplo, el nuevo Fiat Punto, pero su declaración de intenciones es obvia. Hay que ganar en dimensiones, ya que es la tendencia que impera en el segmento de unos compactos que cada vez lo son menos. Más adelante veremos que no sólo “mete el morro" en la categoría inmediatamente superior por medidas, sino también por habitabilidad y por precio, lo que provoca que el Mégane se haya encontrado al enemigo en casa. No es el único modelo de la gama con esta sensación, pues las soluciones que propone el Clio dejan en tierra de nadie al minivolumen Modus. Éste es versátil, sus dimensiones son más reducidas –ideales para la ciudad- y cuenta con más huecos en el habitáculo, pero… sus ventas no van tan bien como deberían y la llegada de su hermano mayor podría provocar un nuevo quebradero de cabeza a la marca. Veamos por qué. La plataforma empleada en el Clio III ha nacido de la alianza Renault-Nissan y también se utilizará en la próxima generación del Micra. Sobre ella se ha montado una carrocería que suaviza los angulosos rasgos del Mégane y en la que destacan los grupos ópticos: afilados en el frontal y con forma de rombo en la zaga, cobran protagonismo y enmarcan las nervaduras del capó y la pronunciada forma de “V" de la luneta trasera. Unas tomas de aire generosas subrayan el aspecto atlético del modelo, que se ve corroborado por unas vías anchas y por la batalla más amplia del segmento –incluso compite con la categoría superior-, con 2,57 metros. Son 10 centímetros más que en la anterior generación y se nota en cuanto abrimos las puertas. Una mayor luminosidad (acrecentada por un techo solar de doble panel) incrementa la sensación de espacio, pero no se trata de una ilusión óptica. Los pasajeros de las plazas delanteras tendrán casi tres centímetros más de anchura a su disposición, así como una mayor altura. Lo mismo ocurre con las plazas traseras: aunque no hay tanta amplitud como en un Seat Ibiza, el espacio es correcto. Se lleva un sobresaliente el maletero, con 325 litros de capacidad, según los datos de nuestro Centro Técnico. De nuevo se mete en el terreno de los “mayores"; no “saca los colores" al Mégane, pero sí supera al Fiat Stilo o al Ford Focus. No hay muchos huecos en el habitáculo del nuevo Clio: tendremos que conformarnos con una guantera de 9 litros (según la marca), otra más en cada puerta –también en las traseras- y un par de portabotes bajo la consola central.Volvemos al puesto de conducción, que calca el del Modus o el del Mégane, aunque añade detalles específicos, como los mandos de las salidas de aire en forma de esfera. El salto cualitativo es importante: en el salpicadero se han utilizado materiales de mejor calidad, entre los que se encuentra el compuesto “slush", con un tacto “gomoso" y que no provoca reflejos en el parabrisas. Además, contribuye al aislamiento del habitáculo, uno de los aspectos mejor resueltos de esta nueva generación del Clio: la sonoridad de la mecánica apenas se filtra al interior. Una vez acomodados en el asiento –no tiene un corte especialmente deportivo, pero sujeta el cuerpo con bastante firmeza-, comenzamos a ajustarlo a nuestra medida: variamos la altura, la distancia a los pedales, la inclinación del respaldo… y nos damos cuenta de que estamos bastante cerca del volante. Buscamos la palanca que regula la altura y la profundidad y se nos queda cara de póker; no podemos alejar el aro. Es uno de los detalles que empañan la buena impresión general del conjunto. Para contar con esta regulación, tendremos que hacernos con un pack en el que también está incluido el arranque mediante tarjeta. Se trata de la primera vez que este dispositivo llega al segmento. La tercera generación de este Renault también destaca por su equipamiento, que fácilmente podríamos encontrar en modelos superiores. En la dotación de serie ya están incluidos el control de velocidad de crucero, el cierre centralizado, los elevalunas y espejos eléctricos, los faros antiniebla, el volante forrado en cuero… Sin embargo, lo más interesante está en el apartado referido a la seguridad, que ha hecho al Clio merecedor del máximo reconocimiento del organismo independiente EuroNCAP.El nuevo Clio es el octavo modelo de Renault que logra una puntuación de cinco estrellas y a ello han contribuido elementos como el ABS (con repartidor de frenada y ayuda a la frenada de emergencia), el ESP –opcional y con control de tracción, de subviraje y regulación del par de retención-, las lámparas de xenón de doble alcance y los faros adicionales de curva. Nuestra unidad de pruebas montaba estos últimos y podemos asegurar que son muy eficaces.Además, este Clio ofrece unos nuevos reposacabezas, con las varillas integradas en el asiento, y hasta ocho airbags. En nuestra versión, seis son de serie: los frontales -adaptativos y antideslizamiento-, los de cortina y los laterales delanteros. Una de las novedades más interesantes es la plaza trasera central, desarrollada específicamente para niños de 6 a 10 años. La banqueta es más corta y se ha realzado, mientras que las hebillas de los cinturones han avanzado, con el fin de adaptarse correctamente a los pequeños, sin causarles molestias. También se ha creado un reposacabezas que sujeta los laterales del cuello del niño para que la posición sea óptima, incluso si duerme. Estos dispositivos han sido valorados con cuatro estrellas por EuroNCAP. Además de estos sistemas, podremos solicitar otros que, hasta hace poco, eran coto vedado de los vehículos “grandes". Entre ellos está el climatizador automático, el control de la presión de los neumáticos, el navegador GPS, el sensor de ayuda al aparcamiento... Podemos configurar nuestro Clio casi “a la carta", pero no será, precisamente, barato. El precio base de este acabado es de 17.400 euros y, si el importe básico ya es mayor que el de alguna versión del Mégane con el mismo motor, cuando comencemos a completar el equipamiento, la suma total puede hacer que nos replanteemos nuestras necesidades. Sin embargo, tenemos que advertir que, una vez pongamos a prueba su comportamiento, el Clio engancha.







