A prueba el Alfa Romeo Giulia GTAm, emoción y adrenalina máximas

Alfa ennoblece al Giulia con sus versiones GTA y GTAm "modificata" y éstas, a su vez, engrandecen la historia de Alfa. Sólo 500 unidades con auténtica afinación de carreras nacidas por y para entusiastas.

AMS/RRF/OD| rroncero@mpib.es Fotos: Dino Eisele

A prueba el Alfa Romeo Giulia GTAm
A prueba el Alfa Romeo Giulia GTAm

Pocos fabricantes como Alfa saben hacer virtud de lo añejo, porque una de las mejores cualidades de estas especialísimas versiones del Giulia es que tienen ese espíritu y tacto de los coches del pasado, de auténticos deportivos desarrollados para las carreras y afinados luego para la carretera, en esta ocasión, hechos con algunos de los mejores ingredientes en materia de chasis y motor de la categoría.

Ya te lo adelanto, no temas, ni el Giulia GTA, ni mucho menos el GTAm son sólo coches aderezados con una mera decoración y un kit aerodinámico sobre el ya de por sí exquisito Giulia Quadrifoglio de propulsión, con 510 CV de serie, sino que hay mucho más trabajo de campo y fondo que requiere de la especialización máxima, del mejor talento, los mejores componentes y los mejores pilotos de pruebas.

Alfa Romeo Giulia GTAm
Alfa Romeo Giulia GTAm

GTA es tradición en la marca que desde 1965 se resume en un único concepto: rendimiento. Menos peso, más potencia, un chasis puesto a punto por y para la efectividad pura, frenos hípereficaces... Hay 500 unidades limitadas en juego entre las dos versiones, con precios tan exclusivos que los hacen joyas de colección, especialmente el GTAm al que nos vamos a dedicar a partir de ya, coche que en el hipotético caso de adquirirlo recibirías junto con una experiencia de usuario de lo más particular, incluyendo un curso de pilotaje en la escuela de la marca, casco Bell, mono, guantes y calzado de Alpinestars, así como una lona de Goodwool con su correspondiente hueco para albergar el inmenso alerón posterior.

Alfa Romeo Giulia GTAm, tambores de guerra

De serie, el propio GTAm viene ya con una vestimenta que no deja lugar a dudas: estamos ante un verdadero coche de carreras que se puede conducir en la calle. A diferencia del GTA, el "modificata" pierde las plazas traseras en favor de un arco de seguridad que aumenta la rigidez estructural y recibe a su vez el arnés de 6 puntos. El alcántara abunda por doquier desde el salpicadero hasta los asientos, hechos con una estructura de fibra de carbono en el caso del GTAm, el cual también prescinde de todo aquello que sea superfluo. Al frente, eso sí, volante y clásico cuadro de mandos se han dejado tal cual del coche de serie, aunque desde el mismo instante en el que pongas el motor en marcha y eches a andar te darás cuenta de que tras esos dos elementos ha habido mucha, mucha evolución.

Alfa Romeo Giulia GTAm 4
Alfa Romeo Giulia GTAm

El trabajo aerodinámico es espectacular, tanto para su desarrollo con el equipo de F1. El labio inferior, de fibra de carbono y de tipo activo, se desplaza hacia adelante y baja a partir de 100 km/h (ojo con pianos en circuito, y no te digo nada ya en carretera, porque lo podrías dilapidar en un Santiamén). Tiene tomas especiales para refrigerar motor y frenos, para evacuar eficazmente aire de las ruedas delanteras, de los bajos y la zona inferior del vehículo y, cómo no, también hace acto de presencia un enorme alerón posterior —diferente al del GTA "a secas"— que aporta más carga aerodinámica. Regulable en 4 puntos, en el de máxima presión el GTAm ofrece hasta tres veces y media más de carga aerodinámica que el Quadrifoglio de serie, aunque perdería 10 km/h de velocidad máxima.

Alfa Romeo Giulia GTAm: bajo la piel

Bajo la piel, vías 50 mm más anchas, dirección recalibrada, suspensión con geometrías modificadas junto con nuevos elementos de unión al chasis, muelles más cortos y 2,7 kg más ligeros y por supuesto amortiguación pilotada con regulación específica milagrosamente puesta a punto para que puedas conducir el Giulia GTAm en la calle con un más que asumible "inconfort", pero con una eficacia a toda prueba: son muy firmes en el modo más blando de los posibles, para nada secas.

Alfa Romeo Giulia GTAm 12
Alfa Romeo Giulia GTAm

Para el motor 2.9 V6, de nueva gestión, más capacidad de giro para los dos turbocompresores —20.000 revoluciones adicionales—, escape de titanio hecho por Akrapovic con más libertad para expulsar el aire y con una sinfonía de sonidos de puro coche de carreteras. El motor es extraordinario aunque el cambio de marchas no lo es tanto; jamás dejes que el convertidor y la transmisión de 8 marchas te lleve y gobierna tú todo con las inmensas levas que tienes tras el volante. Aún así, sigue sin ser el más rápido, pero tienes más control. El 2.9 V6, aquí con 540 CV y 600 Nm de par, es, sencillamente, explosivo, una delicia por tacto, por rapidez de respuesta, por cómo sube de vueltas hasta flirtear en las 7.000 rpm y, nuevamente, por cómo suena. Ya de por si, el motor te da mucho margen de maniobra en cualquier tipo de trazado para conducir más o menos al ataque, la espectacular reacción de sus bajos y medio o, por el contrario, moviéndote sólo en sus últimas dos mil revoluciones, aprovechando el buen escalonamiento del cambio, sólo descolgado, lógicamente, en su octava relación —62,8 km/h x 1.000 rpm respecto a una séptima marcha de 48,9 km/h— para quien necesite desplazarse con la mayor eficiencia posible de circuito a circuito...

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¿Hemos dicho eficiencia? ¿Alguien se lo plantea? La verdad es que el V6 2.9 litros no es el alumno más aventajado a la hora de consumir poco y sigue sin serlo aún cuando el Giulia GTAm es 100 kilos más ligero, aunque su especialidad es otro concepto: eficacia. ¡Coche brutal este GTAm!

Alfa Romeo Giulia GTAm 5
Alfa Romeo Giulia GTAm

No sabemos exactamente cómo, pero se ha logrado una dirección mucho más precisa que la del modelo de serie, siendo también a su vez algo más directa. Aún conociendo cómo afina Alfa sus direcciones, en el GTAm tendrás que pasar un nuevo periodo de "autorecalibración" hasta adaptarte a ella y ser verdaderamente consciente de que, apenas calculando el giro de volante casi con decimales, con un leve pero certero movimiento de muñeca... cogiéndole el hilo, de verdad que sentirás el tren delantero como una extensión de tus manos. El límite es altísimo y te permite confiar plenamente en él, pudiendo prestar más atención al manejo de acelerador, frenos y tren posterior. Con el tiempo, el servofreno hará que luzcas gemelos de ciclista, permite modular bien y los frenos carbocerámicos son, sencillamente, una verdadera pasada por mordiente..., aunque deberás ir entendiendo su curva de calentamiento para no llevarte sustos ni dejarte demasiados metros sin apurar.

Obviamente, con tal potencia trasladada al eje posterior, a la zaga del Giulia no se le  puede perder el ojo en ningún momento y va a exigir de ti una tasa de pilotaje altísima si no quieres verte desbocado a las primeras de cambio, pero a poco que tengas cierto nivel sabrás "leer" sus intenciones, jugar con ella para colocar el coche lo justo sin reacciones traicioneras y, sobre todo, encontrar también ese punto dulce y extra de efectividad que te proporcionan los neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2, con cubiertas que parecen tener pegamento. En resumen, un verdadero aparato de los que, lamentablemente, cada vez van quedando menos.

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