Porsche 911 Carrera S Cabrio Tiptronic

Hay coches que tienen un sitio propio en la imaginería de nuestro tiempo. Son esos modelos que el tiempo y la fortuna han bendecido con la gloria de la inmortalidad. Nuestro protagonista, el Porsche 911 Carrera, es uno de esos escasos vehículos que ya nacen siendo un mito. Esta vez probamos la variante S Cabrio con cambio Tiptronic, uno de los deportivos más bellos, poderosos y admirados del planeta.

Porsche 911 Carrera S Cabrio Tiptronic
Porsche 911 Carrera S Cabrio Tiptronic

Durante medio siglo, la palabra Porsche ha sido un relicario donde se guardaban las más escogidas esencias de la automoción europea. En este tiempo, los coches de Porsche se han ido perfeccionando, haciéndose más y más poderosos y, sobre todo, más y más admirados.
Hoy, después de varias décadas de éxito, el Porsche 911 ha logrado grabar un surco en la conciencia colectiva de Occidente. Su nombre, su estampa y sus logros son reconocidos en cualquier rincón y, de forma unánime, levantan las más rendidas muestras de admiración y, por qué no, de envidia.

 
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Y, si todo lo dicho vale para los 911, habrá que buscar nuevos adjetivos para las versiones descapotables, que son todavía más espectaculares y llamativas.Habrá quien diga que es un coche incómodo, poco práctico y difícil de mantener. Pero nadie podrá resistirse al hechizo de dar una vuelta por una carretera llena de curvas con el cielo sobre la cabeza y los 355 CV del motor 3.8 bajo el pedal derecho.
Sin embargo, el precio, 105.000 euros, supone una barrera insalvable para la mayoría de los mortales. Por eso te proponemos que te subas con nosotros y disfrutes, aunque sea leyendo, de uno de los coches más apasionantes y apasionados que haya podido crear la mente humana. Tampoco te pierdas el vídeo que acompaña a esta prueba: te va a gustar.Mucho antes de probarlo y ver de qué es capaz, el 911 Cabrio impone por su estampa, un icono del siglo XX que ya extiende su influencia en el XXI. Las líneas del Cabrio son deudoras de las del coupé, pero toman personalidad propia. En esta generación del 911 Carrera Cabrio, Porsche emplea otra vez la inevitable capota de lona, un elemento definitorio de la estética de estos vehículos. La ligereza de la lona da un aspecto más juvenil al Carrera Cabrio, algo menos serio que el Coupé. Pero la ligereza se queda ahí, porque el resto del coche presenta los mismos músculos, la misma exuberancia del Carrera Coupé. Son perfectamente reconocibles los rasgos genéticos que han marcado la evolución del “nueveonce": su interminable morro, los abultadísimos pasos de rueda, las aletas prominentes, los clásicos faros ovalados y, sobre todo, una zaga curva, casi un caparazón, que esconde debajo un motor demoledor. Todo va subrayado por unos neumáticos enormes: nuestra unidad lucía unos soberbios Michelin Pilot Sport 235/30 ZR en llanta de 19 pulgadas que, sin duda, llamaban la atención.Ya que estamos juzgando un coche cabrio, habrá que dedicarle un capítulo especial a la capota. Ya hemos visto que, como es tradición en Porsche, estamos ante un techo de lona. Pero esto no quiere decir que tenga que envidiar mucho a las capotas rígidas retráctiles.
Al contrario: este techo destaca por su magnífico ajuste automático y por lo sofisticado y elegante de su mecanismo de plegado, que recoge la capota en un abrir y cerrar de ojos, justo por encima del motor trasero.
Lo bueno que tiene es que puede abrirse o cerrarse incluso en marcha, siempre que no vayamos a más de 50 km/h. Porsche ha cuidado mucho los detalles y ha situado el botón de apertura en el túnel central, detrás de la palanca de cambios, una posición que facilita mucho el manejo del techo cuando se va en marcha.
Como siempre que se habla de un descapotable, hay que hacer mención del ruido que deja entrar al habitáculo. Con el techo cerrado, sólo se filtra el bellísimo rugir del motor, sin apenas intrusiones aerodinámicas, lo que habla muy bien del perfecto ajuste de la capota.
Después, una vez abierta ésta, entra más ruido y más viento, pero no llegan a ser molestos ninguno de los dos. Además, se puede montar un derivabrisas que va plegado en una bolsa dentro del maletero. Con él colocado por detrás de los asientos delanteros, todavía entrará menos ruido.Durante medio siglo, la palabra Porsche ha sido un relicario donde se guardaban las más escogidas esencias de la automoción europea. En este tiempo, los coches de Porsche se han ido perfeccionando, haciéndose más y más poderosos y, sobre todo, más y más admirados.
Hoy, después de varias décadas de éxito, el Porsche 911 ha logrado grabar un surco en la conciencia colectiva de Occidente. Su nombre, su estampa y sus logros son reconocidos en cualquier rincón y, de forma unánime, levantan las más rendidas muestras de admiración y, por qué no, de envidia.

 
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Y, si todo lo dicho vale para los 911, habrá que buscar nuevos adjetivos para las versiones descapotables, que son todavía más espectaculares y llamativas.Habrá quien diga que es un coche incómodo, poco práctico y difícil de mantener. Pero nadie podrá resistirse al hechizo de dar una vuelta por una carretera llena de curvas con el cielo sobre la cabeza y los 355 CV del motor 3.8 bajo el pedal derecho.
Sin embargo, el precio, 105.000 euros, supone una barrera insalvable para la mayoría de los mortales. Por eso te proponemos que te subas con nosotros y disfrutes, aunque sea leyendo, de uno de los coches más apasionantes y apasionados que haya podido crear la mente humana. Tampoco te pierdas el vídeo que acompaña a esta prueba: te va a gustar.Mucho antes de probarlo y ver de qué es capaz, el 911 Cabrio impone por su estampa, un icono del siglo XX que ya extiende su influencia en el XXI. Las líneas del Cabrio son deudoras de las del coupé, pero toman personalidad propia. En esta generación del 911 Carrera Cabrio, Porsche emplea otra vez la inevitable capota de lona, un elemento definitorio de la estética de estos vehículos. La ligereza de la lona da un aspecto más juvenil al Carrera Cabrio, algo menos serio que el Coupé. Pero la ligereza se queda ahí, porque el resto del coche presenta los mismos músculos, la misma exuberancia del Carrera Coupé. Son perfectamente reconocibles los rasgos genéticos que han marcado la evolución del “nueveonce": su interminable morro, los abultadísimos pasos de rueda, las aletas prominentes, los clásicos faros ovalados y, sobre todo, una zaga curva, casi un caparazón, que esconde debajo un motor demoledor. Todo va subrayado por unos neumáticos enormes: nuestra unidad lucía unos soberbios Michelin Pilot Sport 235/30 ZR en llanta de 19 pulgadas que, sin duda, llamaban la atención.Ya que estamos juzgando un coche cabrio, habrá que dedicarle un capítulo especial a la capota. Ya hemos visto que, como es tradición en Porsche, estamos ante un techo de lona. Pero esto no quiere decir que tenga que envidiar mucho a las capotas rígidas retráctiles.
Al contrario: este techo destaca por su magnífico ajuste automático y por lo sofisticado y elegante de su mecanismo de plegado, que recoge la capota en un abrir y cerrar de ojos, justo por encima del motor trasero.
Lo bueno que tiene es que puede abrirse o cerrarse incluso en marcha, siempre que no vayamos a más de 50 km/h. Porsche ha cuidado mucho los detalles y ha situado el botón de apertura en el túnel central, detrás de la palanca de cambios, una posición que facilita mucho el manejo del techo cuando se va en marcha.
Como siempre que se habla de un descapotable, hay que hacer mención del ruido que deja entrar al habitáculo. Con el techo cerrado, sólo se filtra el bellísimo rugir del motor, sin apenas intrusiones aerodinámicas, lo que habla muy bien del perfecto ajuste de la capota.
Después, una vez abierta ésta, entra más ruido y más viento, pero no llegan a ser molestos ninguno de los dos. Además, se puede montar un derivabrisas que va plegado en una bolsa dentro del maletero. Con él colocado por detrás de los asientos delanteros, todavía entrará menos ruido.