Peugeot 407 SW 2.0 HDI ST

En Peugeot lo tenían claro: este coche es un coche diferente, no es un familiar típico, no es una berlina, es un SW. Esto puede ser una ventaja, pero también un hándicap. El comportamiento es magnífico, pero no hay grandes aportes en habitabilidad.

Hemos probado el 407 SW con el motor 2.0 HDI, la máquina más indicada de la gama para un coche de corte familiar y de vocación muy dinámica. Es un motor que ya hemos probado varias veces en Terra Autopista y siempre nos da una impresión diferente.

Cuando va sobre un Ford, tiene un carácter más bronco y audaz. Sobre un Volvo ha resultado muy generoso en la entrega y muy lleno de potencia. Montado en los Peugeot siempre nos ha dado una grata impresión de nobleza, suavidad y pundonor. Es la puesta a punto de las diferentes marcas, su forma de personalizar un motor que, por otra parte, se expande como una mancha de aceite por todo el grupo Ford y por PSA (Peugeot y Citroën).

Con el 407 SW, el 2.0 HDI nos ha parecido un motor sobrado de energía para mover los 1.657 kg que pesa el coche. No tiene la pegada típica de un TDI, sino que entrega la potencia con elegante firmeza, con una mezcla de suavidad y fortaleza que agrada mucho y refuerza la sensación de confort que se tiene siempre dentro del coche. Los 141 CV que ha medido nuestro Centro Técnico se manifiestan sobre todo en las recuperaciones, que son sus mejores prestaciones. La aceleración, en cambio, a pesar de ser buena (10,9 segundos en el 0-100 km/h) no sorprende a nadie. Como tampoco lo hacen los consumos, bastante discretos: 7,5 litros a los 100 km. En contraprestación, el coche es silencioso y no emite ni la más mínima vibración.Junto con los CDTI/JTD de General Motors/Alfa Romeo y los TDI de Volkswagen, esta serie de motores HDI/TDCI se ha colocado en el segmento de los que superan los 140 CV. Pero, a diferencia de los motores de Vokswagen, la máquina de Ford y PSA apuesta por el common rail para solucionar la inyección directa del gasóleo.
En este caso, se trata de un conducto común de segunda generación desarrollado por Siemens que lleva inyectores piezoeléctricos de alta precisión. Sus cifras son magníficas, sobre todo, pensando en la reducción de emisiones: cumple con la Euro IV incluso sin necesidad de montar el filtro de partículas y ofrece unos consumos de combustible bastante moderados. Además, resulta muy silencioso. En el caso de esta unidad de Peugeot, sí hay filtro de partículas en el sistema de escape, una introducción que, posiblemente, contribuya a perfilar el carácter más atemperado que tienen estos motores cuando llevan el escudo del león.En marcha, el 407 SW se comporta igual que su hermano berlina. Los 50 kg de más que pesa no se dejan notar y el comportamiento es soberbio. No vamos a decir que actúe como un deportivo, pero tampoco tiene el tacto blando de muchas berlinas.Combina perfectamente la comodidad con un dinamismo muy satisfactorio, espoleado, sobre todo, por el buen rendimiento del motor. Así, una suspensión bastante firme, pero no dura ni seca, hace que la voluminosa carrocería apenas se mueva. Las oscilaciones al atacar las curvas son mínimas y el mayor tamaño del coche no tiene presencia en la conducción.

En autopista es una verdadera delicia: confortable, muy estable, silencioso… En carreteras complicadas, sin ser un coche de carreras, se comporta bien. Gira muy plano, sin inclinaciones, sin vicios y sin que ninguno de los ejes quiera buscar un camino diferente al marcado por la dirección, que es precisa y rápida como pocas en la categoría.
Además, gracias al buen par del motor, el coche se mueve con gran soltura de una curva a otra, apoyado en el magnífico tacto del cambio y ayudado por unos frenos de fácil dosificación que tardan mucho en dar síntomas de cansancio. Para los que quieran un poco más, siempre se puede desconectar el ESP, con lo que, llegando al límite, podemos encontrarnos con algo más de juego por parte del tren trasero, pero nada alarmante. Eso sí, el ESP vuelve a conectarse el solito al pasar de los 60 km/h, así que nadie se asuste, porque el coche siempre estará vigilante para controlar cualquier cosa que se le vaya de las manos al conductor.

Los que gusten de una conducción vitalista no se sentirán defraudados. Quizá esa sea la idea de Peugeot al situar su 407 SW en el mercado: dar al comprador de un coche supuestamente familiar los argumentos que necesita para creerse que, a pesar de las apariencias, lo que lleva entre las manos es una berlina. Camuflada, transformada y ambigua, pero una berlina muy atractiva.