Peugeot 407 2.0 HDi ST Confort

Peugeot ha buscado un sustituto para el 406 con un diseño elegante y deportivo, de conducción confortable y dinámica, que se adapta a los conductores que buscan una berlina y que, a la vez, recuerda poderosamente a un coupé… En el punto medio entre estas premisas está el 407.

La marca del león está muy orgullosa del resultado obtenido al cruzar la elegancia con la deportividad: el 407 tiene todas las cartas para satisfacer a partes iguales a aquellos que busquen una berlina de representación o un vehículo más dinámico. Un amplio abanico de motores (tres gasolina y dos Diesel) cubrirá las demandas de cada potencial comprador.El grueso de las ventas recaerá, según las previsiones, en el motor objeto de nuestra prueba: el turbodiésel de 2.000 cm3 y 136 CV. Es fruto de la colaboración del grupo PSA (Peugeot-Citroën) con Ford y, en el 407, esta polifacética mecánica ha revelado otra de sus caras. Si en el Volvo V50 que pasó por nuestras manos hace poco nuestro Centro Técnico midió 148 CV de potencia, en el modelo galo la fuerza se ha rebajado hasta los 141 CV.El motor 2.0 HDi que equipa el Peugeot 407 es un desarrollo de la mecánica de cuatro cilindros que apareció en 1998. Cuenta con un turbocompresor de geometría variable que activa la función “overboost" cuando se está a plena carga, entre 1.500 y 3.200 rpm. La presión de inyección, que se realiza mediante un sistema “common-rail" de segunda generación, es de 1.600 bares.
En un futuro, el 407 contará con la mecánica de 2,7 litros y 207 CV que estrenó el Jaguar S-Type. El turbocompresor eleva el par máximo de este motor hasta los 35,1 mkg a 2.550 rpm, una cifra más que considerable. Así, es posible contar con fuerza desde la zona media-baja del cuentavueltas y estirar el régimen de utilización del propulsor casi hasta donde queramos, ya que la fuerza está repartida con bastante uniformidad en casi toda la banda de revoluciones. El resultado es una respuesta fiable y predecible ante nuestros requerimientos al acelerador. No sentiremos una “patada" ni tendremos la sensación de rodar especialmente deprisa, aunque, una vez lanzados, nos encontraremos controlando cada cierto tiempo el velocímetro si queremos mantenernos en los límites legales. En los primeros compases parece sacudirse cierta “pereza" de encima, lo que provoca que sus aceleraciones o recuperaciones no sean especialmente brillantes (aunque mejora las oficiales): tarda 10,3 segundos en pasar de 0 a 100 km/h y 8,5 en subir desde 80 a 120 km/h en cuarta, según ha comprobado nuestro Centro Técnico. Hay que tener en cuenta que la mecánica tiene que mover un vehículo de dimensiones considerables (4,67 metros de longitud, 1,81 de anchura y 1,44 de altura) y con un peso de 1.594 kilos.Este propulsor está unido a una caja de cambios manual de seis marchas, aunque apenas hay diferencias entre las dos últimas relaciones. La sexta velocidad sirve únicamente para rebajar el consumo: el Centro Técnico ha establecido que su media llega a los 7,1 litros/100 km, lejos de los 5,9 l/100 km declarados por la marca. Ni siquiera la mejorada aerodinámica (el 407 tiene un Cx de 0,29, frente al 0,32 del 406) incide positivamente en este apartado. Tras pasar un rato al volante del 407 no podemos evitar pensar en agradables escapadas de fin de semana, viajando por amplias autopistas y disfrutando del aplomado comportamiento del vehículo en ellas. Parece ir casi sobre raíles y comenzamos a sospechar que mantendrá la compostura aunque el terreno se complique.No nos equivocamos: da igual que las curvas sean más o menos cerradas, pues el buen trabajo del chasis brilla en todas ellas. La plataforma, la misma del C5, acoge unos trenes rodantes que han sido directamente derivados de los modelos de competición (concretamente, del 405 presente en el campeonato de Superturismos galo de 1995 y del 406 que participó en el certamen alemán de 1997), lo que explica su efectividad. El eje delantero presenta una elaborada arquitectura que, hasta ahora, no había sido utilizada en un vehículo de producción. Se trata de un doble triángulo que guía las ruedas verticalmente, a pesar de las inercias que puedan sufrir en los giros. En el tren trasero, una configuración multibrazo que ya estaba presente en el 406 se encarga de controlar cada neumático durante la marcha. Se ha dotado a los amortiguadores de mucha inclinación, con el fin de que resten el menor espacio posible al maletero.Con este diseño, se ha conseguido un comportamiento que los pasajeros calificarán de agradable y el conductor, de eficaz. El 407 muestra un ponderado equilibrio en las curvas, pero sin resultar tan neutro y carente de sensaciones como, por ejemplo, el Toyota Avensis. De hecho, podremos estirar un poco las marchas para dar alegría a nuestro ritmo y disfrutar del buen trabajo de los frenos: cuentan con una mordiente muy acusada, aunque su tacto es un poco radical, pues se emplean casi a fondo desde el primer momento. Los generosos neumáticos, con una medida 215/55, están montados sobre una llanta de 17 pulgadas que deja entrever los discos de freno. El conjunto detiene el vehículo desde 140 km/h en 73,6 metros, cifra en consonancia con la mayoría de sus rivales.Múltiples sistemas de seguridad complementan el equipo: además del ABS, el 407 dispone de ayuda a la frenada de urgencia (AFU) y ESP para toda la gama.

Su buen hacer nos hará echar de menos un motor más potente, con el que quedarían satisfechas las aspiraciones de aquellos que busquen un dinamismo más acusado –para ellos existe la mecánica 2.2 de gasolina, con 160 CV y un precio similar al de la versión que nos ocupa-. Sin embargo, no se puede negar a buena voluntad del propulsor Diesel y de la mayoría de los elementos puestos a disposición del conductor, como un cambio de recorridos cortos y manejo muy agradable o un pedalier de tacto firme (incluso habrá que vencer cierta resistencia para accionar el embrague).

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