Peugeot 307 HDI/90 XT 5p

Más grande, más equipado y con casi todas las medidas de seguridad activa y pasiva incorporadas, el nuevo Peugeot 307 supera al anterior 306 en casi todos los apartados. Pero sus 130 kilos de sobrepeso hacen que sus prestaciones no sean muy brillantes.

Peugeot 307 HDI/90 XT 5p
Peugeot 307 HDI/90 XT 5p

El excelente bastidor del 306 tiene una continuidad corregida y mejorada —algo nada fácil— en el Peugeot 307. El aumento de la batalla, y sobre todo de las vías, proporciona al nuevo Peugeot un aplomo a alta velocidad propio de una berlina media y los tarados de muelle y amortiguador ofrecen el buen equilibrio al que nos tiene acostumbrados la marca del león. Firmes pero no secas, las suspensiones cumplen con creces todas sus funciones, también en el apartado de eficacia. Los incondicionales del comportamiento deportivo pueden sentirse algo decepcionados con relación al 306, pero justo es reconocer que la actitud en curva del 307 es ahora más segura y apta para todos los públicos. El mérito está sobre todo en haber conseguido esta mejora sin que el tren delantero pierda eficacia. La instantaneidad de la dirección es muy buena, pero ahora no resulta tan fácil hacer perder la compostura al eje posterior. Llevando la adherencia al límite, el 307 responde con un leve subviraje para, jugando con las transferencias de masas, pasar a un deslizamiento de las cuatro ruedas. Tan sólo provocándolo conseguimos que el tren trasero llegue a insinuarse; incluso con maniobras violentas este deslizamiento se produce de manera muy progresiva y predecible.Otro aspecto a destacar es que la estabilidad se mantiene intacta sobre cualquier tipo de terreno, sea liso o bacheado, lo que permite una muy buena uniformidad de reacciones y favorece la sensación de confianza percibida por el conductor. Los frenos, de buen tamaño —discos ventilados de 283 milímetros en el eje delantero y macizos de 247 en el trasero—, disponen de un excelente tacto y resisten bien el calentamiento. En este apartado, otra novedad: un dispositivo de seguridad que en frenadas de emergencia activa automáticamente los cuatro intermitentes para avisar a los conductores que nos sigan. En el apartado mecánico poco podemos descubrir del motor HDI de 90 CV que no se haya dicho en otras ocasiones. Sin embargo, en este capítulo el 307 ha perdido puntos respecto a su antecesor. Sus prestaciones son peores en todas las mediciones, sobre todo en las recuperaciones y en los adelantamientos, y sus consumos son un poco más altos. La causa está en los 130 kilos de sobrepeso del Peugeot 307 que ha registrado nuestra báscula respecto al Peugeot 306. Es un precio que hay que pagar para disponer del espacio, la comodidad y, sobre todo, las medidas de seguridad que el nuevo modelo tiene respecto a su predecesor. La capacidad como rodador queda intacta en autopista y en autovía, pero algo mermada frente a maniobras de adelantamiento y bastante más en cuanto se carga. En todo caso, el conjunto representa un salto cualitativo notable y a buen seguro que no defraudará a la mayoría de sus conductores. Es un dignísimo sucesor del Peugeot 306.

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