Peugeot 307 2.0 HDI/90 XS 5p

Los ''Bo-bo'' son los integrantes de una nueva clase social en pleno auge. El 307, la última y más audaz creación de Peugeot, parece un coche pensado especialmente para ellos. Su comportamiento y sus características se ajustan a los códigos de comportamiento de esta élite.

Peugeot 307 2.0 HDI/90 XS 5p
Peugeot 307 2.0 HDI/90 XS 5p

Queda claro a estas alturas cómo es el bo-bo tipo. También queda claro que sus hábitos no le permitirán excesos con las comidas ni descuidar su forma física. El 307 tampoco se deja llevar por el hedonismo. Es un coche de consumo frugal, dotado de un motor de dos litros con tecnología HDI que ofrece un gasto medio que ronda los 6,7 litros, algo que no es para nada disparatado. De esta mesura se encarga el motor, una pequeña joya del grupo PSA que se caracteriza por la suavidad con que funciona. Resulta progresivo y noble, muy dócil. Se estira con gran elasticidad a partir de las 2.000 vueltas y entre ese punto y las 3.000-3.500, el empuje tiene una solidez pétrea. Después, con un cierto pico, el motor aguanta el tipo hasta las 4.000. Sobre las 2.500 vueltas se encuentra el par máximo de 21,6 mkg. En torno a esa zona, el motor regala lo mejor de sus 90 CV. En general, esta máquina no aporta nada que no conociéramos ya en Peugeot, pero resulta más que válida para mover con total eficacia al 307. La caja de cambios que la complementa, de manejo fácil y rápido, está muy bien compensada. Tiene una quinta larguísima que desahoga mucho al vehículo en las grandes galopadas. Sin embargo, ofrece también una tercera velocidad bastante cerrada que se estira de forma sorprendente. Esa marcha, casi un comodín, hará las delicias de los que gusten de los terrenos difíciles.Un buen Bo-bo se esforzará por mantener un tipo atlético sin caer en el exceso del culturista ni abandonarse en exceso. Sabe cuán importante es la agilidad y cómo de necesario es mantener el cuerpo engrasado y a punto para reaccionar.

Peugeot ha seguido a rajatabla este principio a la hora de definir las cualidades dinámicas del atractivo 307. Lograda una estética más que resultona, había que dotarla de esa flexibilidad y ese paso felino que exhiben los modelos de prêt-a-porter. Vaya por delante que este coche no es un deportivo. Para serlo, le harían falta unas suspensiones más firmes y una dirección más directa. Aun así, el conjunto de bastidor y suspensión convierte este vehículo en un coche divertido a la vez que fácil de conducir. Entra en las curvas con aplomo, sin inmutarse. Hay que forzar mucho los límites de la sensatez para que insinúe el eje trasero. La tendencia es más bien contraria, levemente subviradora pero tan fácil de controlar que es un gasto de letras innecesario el tener que describirla.

Si las carreteras se complican (a los bo-bos les encantan las vías alternativas y el campo) la agilidad del coche sale a relucir. Su combinación de peso/potencia está muy bien lograda y el coche abandona las curvas pidiendo más guerra de la que podría parecer. Es ahí donde las suspensiones y la dirección nos quitan un poco de confianza en el conjunto mecánico. Nada grave, sólo que el coche es muy alto y cabecea de forma incómoda para el conductor. Lógicamente, eliminar ese cabeceo supondría endurecer mucho la suspensión, con la merma de confort que eso conlleva. Pero no estamos hablando de un coche para marcar tiempos. Esta máquina se ha pensado para viajar cómodo y eso lo ofrece sin esfuerzos.

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