Peugeot 206 1.6 HDi XSI 3p

Los todopoderosos 206 GTI y RC tienen un duro competidor entre sus propias filas: el nuevo motor HDi que impulsa al modelo es potente, alegre y ofrece un comportamiento que estará a la altura de las demandas más exigentes.

Peugeot 206 1.6 HDi XSI 3p
Peugeot 206 1.6 HDi XSI 3p

La oferta de motores Diesel para el 206 se amplió a mediados de año con la llegada de la mecánica 1.6 HDi, desarrollada por el grupo PSA (Peugeot-Citroën) en colaboración con Ford. Dado que más de la mitad de los 206 que se venden en España llevan propulsores de gasóleo, era lógico ampliar la oferta existente, compuesta por el 1.4 HDi (70 CV) y el 2.0 HDi (90 CV).La nueva mecánica, sin embargo, no es una más dentro de la gama. Para empezar, cuenta con un filtro de partículas FAP que asegura un nivel de emisiones conforme a las normas vigentes. Pero lo más interesante es el turbocompresor de geometría variable que incorpora, convirtiéndolo en el más potente entre los 206 Diesel, con 110 CV. Basta con pisar el acelerador para descubrir que contamos con una importante reserva de fuerza bajo el capó. Hasta las 1.500 rpm, aproximadamente, el motor sube de vueltas con alegría, pero, a partir de ahí, entrega un auténtico derroche de potencia, alcanzado su par máximo (nada menos que 28,2 mkg, según nuestro Centro Técnico, mayor que en mecánicas más potentes) poco después de pasar las 2.300 revoluciones. No sentiremos un “tirón" desmesurado, pero la función “overboost" nos proporcionará sensaciones más que suficientes como para creernos –casi- al volante de la versión GTI de la gama. La sonoridad del motor, algo elevada, nos devolverá a este particular Diesel, pero con la promesa de que la diversión no ha hecho más que empezar. El motor 1.6 HDi FAP, derivado del 1.4, está dotado de una tecnología de inyección con una presión de 1.600 bares. Cuenta con un sistema de seis inyecciones por ciclo y con una cámara de combustión rediseñada. También posee un turbo de geometría variable Garret que mejora su rendimiento y permite obtener notables prestaciones: según nuestro Centro Técnico, tarda 9,9 segundos en pasar de 0 a 100 km/h. A pesar de nuestros reparos iniciales, ya que parecía que este Peugeot no podría digerir un motor tan potente, pronto nos hemos dado cuenta de que el modelo está a la altura. Cuantos más kilómetros hacemos, más convencidos estamos del acierto que ha supuesto asociar esta mecánica a un vehículo como el 206, al que dota de una agilidad digna de un atleta.Buena parte de su soltura viene dada por la potencia del propulsor: nuestro banco de rodillos ha medido 117 CV. La fuerza parece no agotarse, por lo que podremos rodar muy deprisa y nos parecerá que aún quedan reservas. Sin embargo, lo cierto es que alcanza su régimen más alto relativamente rápido; podría haber admitido una quinta marcha un poco más larga, lo que redundaría positivamente en el desahogo del motor, los consumos y el nivel de sonoridad. También es cierto que, de haberse planteado así, las sensaciones no serían las mismas, lo que quitaría gran parte de su encanto a un 206 que hará las delicias de los que busquen un acusado dinamismo.