El interior de este Vectra SW es, posiblemente, lo mejor del coche. Y no es por desmerecer a motor, bastidor y comportamiento, pero es que pocos vehículos de este tipo ofrecen tanto y tan cómodo espacio en el habitáculo.
Al contar con una longitud total de 4,82 metros y una batalla de 2,83, se puede entender que haya mucho lugar para poner casi de todo y que todavía quede sitio para que los pasajeros viajen a sus anchas.
Las plazas delanteras nos han parecido excelentes, con asientos cómodos, de mullido firme y acogedor y, en el acabado Elegance que probamos, tapicería de cuero de magnífica factura.
Las traseras no desmerecen para nada y ofrecen espacio de sobra en todos los ejes. Destaca, sobre todo, el enorme hueco libre para las piernas: se puede viajar con ellas estiradas sin ningún problema. Las formas muy regulares del techo hacen que también haya mucho sitio para los hombros, con lo que la comodidad está garantizada para tres personas.
El maletero constituye otro derroche de espacio. Los 510 litros de capacidad mínima son una marca impresionante que pocos coches en la categoría pueden igualar. Además, sus formas, muy rectilineas, la altura hasta el techo y el enorme y cómodo portón de carga facilitan el transporte de todo tipo de equipajes o mercancías.
Pero el maletero esconde también una de las grandes pegas que es obligatorio ponerle a este Vectra. Por los más de 31.000 euros que cuesta, es exigible que la rueda de repuesto sea de verdad, y no la de “galleta" que va oculta en el fondo del maletero. Atendiendo a cuestiones de estética y calidades, tenemos que reconocer que en Opel se han puesto al día a gran velocidad. A pesar de su aspecto clásico, subrayado por los embellecedores en madera, el Vectra presenta una imagen bastante bien resuelta, muy elegante y convincente. Los acabados son de primera línea, con materiales bien escogidos y muy bien ensamblados. Destaca la presencia de plásticos blandos en el salpicadero y de detalles propios de berlinas de representación, como el amplio reposabrazos delantero, que esconde un voluminoso compartimento y, además, integra las toberas de ventilación para las plazas traseras.El único pero es el ya conocido problema de los intermitentes, que siguen accionándose con esa palanca cuyo extraño tacto ya hemos criticado en otras ocasiones por gomoso y por obligar a dar un movimiento de retorno para que se apaguen las luces indicadoras.
Pero, en general, el coche transmite unas sensaciones muy buenas, con un tacto agradable en todos los mandos y una ergonomía muy cuidada. Puede que no emocione estéticamente, pero cuesta mucho poner peros a su funcionalidad y a su buena factura.
El equipo de serie de este coche es otro de sus grandes argumentos. Hay muy pocos elementos que escapen a su dotación inicial. Así, en el apartado de seguridad, hay airbags delanteros, laterales y de cortina. También hay controles de estabilidad y de tracción, filtro antipolen, cinturones con pretensores, retrovisores eléctricos y calefactables, llantas de aleación…
El apartado de confort, por su parte, incluye el climatizador, la guantera refrigerada, el equipo de sonido con mandos en el volante, volante en cuero regulable en altura y profundidad…
Pero el listado más extenso es el de las opciones, que cuenta con elementos como los asientos delanteros calefactables y con reglajes eléctricos, el sensor de aparcamiento, el navegador por satélite, las cortinillas en las ventanas traseras, el ordenador de viaje, etc. Opel ofrece un buen número de packs que permiten incluir varias opciones a buen precio. La pena es que, siempre que añadamos cosas, encareceremos el coche, que parte de un precio muy interesante: poco más de 31.000 euros.







