Opel Tigra TwinTop 1.4

Hay descapotables y descapotables; el TwinTop ha nacido para ser uno de los más llamativos. Sus formas y diseño hacen que casi todos se giren para mirarlo. Y ni siquiera necesita despojarse del techo para exhibir sus encantos.

Opel Tigra TwinTop 1.4
Opel Tigra TwinTop 1.4

Mi relación con el TwinTop no empieza muy bien, aunque pronto comienza a desplegar sus encantos para congraciarse de nuevo conmigo. Su diseño, llamativo y musculoso, es una de sus mejores armas, como hemos comprobado al rodar con él. Miradas aprobadoras siguen a este Tigra allá por donde va, lo que confirma el buen trabajo realizado por Heuliez –la “H" que aparece en los laterales del modelo es en su honor-. Asimismo, convierte a este Opel en un competidor más que serio para el 206 CC, hasta ahora rey absoluto de los cabrios compactos con techo duro y, curiosamente, también con la firma del carrocero francés. Durante años, el modelo de Peugeot ha disfrutado de una posición muy cómoda, pues ha conseguido que todos los que buscan un descapotable “de uso diario" lo tengan en cuenta en sus quinielas. Puede que la pretendida utilidad como caballo de batalla de estos vehículos no sea tal, pero lo cierto es que ganan adeptos rápidamente y Opel sólo podía ofrecer el radical Speedster, con cubierta de lona. Ahora, el techo duro del TwinTop atraerá compradores hacia la marca alemana y arañará cierta cuota de mercado al 206 CC, con una estética original, pero muy conocida. Frente a su rival francés, el Tigra recoge su capota en 18 segundos (el 206 emplea casi 30 para realizar la misma operación). Basta con quitar las fijaciones que unen el techo a los montantes del parabrisas y accionar un botón, situado en el reposabrazos del conductor. El portón del maletero se abrirá hacia fuera –es decir, en sentido inverso a como lo hace para dejarnos colocar las bolsas- y se preparará para esconder los pliegues de acero y cristal. La operación inversa exige el mismo tiempo y las mismas condiciones: el freno de mano debe estar puesto y el contacto, encendido.Un cajón rígido delimita el espacio reservado para el techo, que se recoge verticalmente. Así, aún es utilizable la altura del maletero, aunque su capacidad queda, lógicamente, mermada. Nuestro Centro Técnico ha medido 350 litros cuando el techo cubre nuestras cabezas y 170 cuando viajamos a cielo descubierto, frente a los 390 y 185 litros, respectivamente, que ofrece el 206 CC. Sin embargo, Opel ha obviado las plazas traseras (en el Peugeot existen, aunque sólo pueden albergar a niños pequeños) y, en su lugar, ha dispuesto un hueco de 70 litros de capacidad. Este espacio es accesible desde los asientos delanteros y cuenta con una red que evitará que los objetos que coloquemos en él, como abrigos o bolsas pequeñas, se desplacen hacia el habitáculo.Viernes, 17:30 horas. Me encamino al aparcamiento. Voy a recoger un Opel Tigra TwinTop, modelo llamado a resucitar del olvido el nombre de su predecesor y a ser uno de los exponentes de la fórmula 40:40:20 ideada por la marca alemana. El 40 por ciento de la gama serán vehículos de carrocería clásica, otro 40 por ciento corresponderá a “conceptos" como el Signum o el Meriva y el 20 por ciento restante se destinará a los modelos de nicho, como nuestro TwinTop.A las 17:35 ya he encontrado un problema. Tan sólo pretendía colocar unas revistas en el maletero; abrirlo ha sido fácil, pues puede hacerse desde el botón integrado en la llave, pero, ¿cómo se cierra? No hay un asidero en el portón, no se puede bajar manualmente por mucha fuerza que hagamos y, tras tocar todos los mandos posibles, empiezo a temer la desconfiguración total del sistema: a cada una de mis acciones le sigue un intenso pitido que me hace pensar en la autodestrucción del vehículo a muy corto plazo. Tres o cuatro “experimentos" más tarde, encuentro la solución. El botón situado en la parte central de la zaga abre el portón si se toca una vez, pero –aquí está el truco- hay que mantenerlo pulsado para que se cierre, una operación que tarda bastante en completarse. Cuando los intermitentes parpadeen, sabremos que el proceso ha finalizado felizmente. Parece una maniobra algo engorrosa, pero todo es cuestión de acostumbrarse. Mi relación con el TwinTop no empieza muy bien, aunque pronto comienza a desplegar sus encantos para congraciarse de nuevo conmigo. Su diseño, llamativo y musculoso, es una de sus mejores armas, como hemos comprobado al rodar con él. Miradas aprobadoras siguen a este Tigra allá por donde va, lo que confirma el buen trabajo realizado por Heuliez –la “H" que aparece en los laterales del modelo es en su honor-. Asimismo, convierte a este Opel en un competidor más que serio para el 206 CC, hasta ahora rey absoluto de los cabrios compactos con techo duro y, curiosamente, también con la firma del carrocero francés. Durante años, el modelo de Peugeot ha disfrutado de una posición muy cómoda, pues ha conseguido que todos los que buscan un descapotable “de uso diario" lo tengan en cuenta en sus quinielas. Puede que la pretendida utilidad como caballo de batalla de estos vehículos no sea tal, pero lo cierto es que ganan adeptos rápidamente y Opel sólo podía ofrecer el radical Speedster, con cubierta de lona. Ahora, el techo duro del TwinTop atraerá compradores hacia la marca alemana y arañará cierta cuota de mercado al 206 CC, con una estética original, pero muy conocida. Frente a su rival francés, el Tigra recoge su capota en 18 segundos (el 206 emplea casi 30 para realizar la misma operación). Basta con quitar las fijaciones que unen el techo a los montantes del parabrisas y accionar un botón, situado en el reposabrazos del conductor. El portón del maletero se abrirá hacia fuera –es decir, en sentido inverso a como lo hace para dejarnos colocar las bolsas- y se preparará para esconder los pliegues de acero y cristal. La operación inversa exige el mismo tiempo y las mismas condiciones: el freno de mano debe estar puesto y el contacto, encendido.Un cajón rígido delimita el espacio reservado para el techo, que se recoge verticalmente. Así, aún es utilizable la altura del maletero, aunque su capacidad queda, lógicamente, mermada. Nuestro Centro Técnico ha medido 350 litros cuando el techo cubre nuestras cabezas y 170 cuando viajamos a cielo descubierto, frente a los 390 y 185 litros, respectivamente, que ofrece el 206 CC. Sin embargo, Opel ha obviado las plazas traseras (en el Peugeot existen, aunque sólo pueden albergar a niños pequeños) y, en su lugar, ha dispuesto un hueco de 70 litros de capacidad. Este espacio es accesible desde los asientos delanteros y cuenta con una red que evitará que los objetos que coloquemos en él, como abrigos o bolsas pequeñas, se desplacen hacia el habitáculo.Viernes, 17:30 horas. Me encamino al aparcamiento. Voy a recoger un Opel Tigra TwinTop, modelo llamado a resucitar del olvido el nombre de su predecesor y a ser uno de los exponentes de la fórmula 40:40:20 ideada por la marca alemana. El 40 por ciento de la gama serán vehículos de carrocería clásica, otro 40 por ciento corresponderá a “conceptos" como el Signum o el Meriva y el 20 por ciento restante se destinará a los modelos de nicho, como nuestro TwinTop.A las 17:35 ya he encontrado un problema. Tan sólo pretendía colocar unas revistas en el maletero; abrirlo ha sido fácil, pues puede hacerse desde el botón integrado en la llave, pero, ¿cómo se cierra? No hay un asidero en el portón, no se puede bajar manualmente por mucha fuerza que hagamos y, tras tocar todos los mandos posibles, empiezo a temer la desconfiguración total del sistema: a cada una de mis acciones le sigue un intenso pitido que me hace pensar en la autodestrucción del vehículo a muy corto plazo. Tres o cuatro “experimentos" más tarde, encuentro la solución. El botón situado en la parte central de la zaga abre el portón si se toca una vez, pero –aquí está el truco- hay que mantenerlo pulsado para que se cierre, una operación que tarda bastante en completarse. Cuando los intermitentes parpadeen, sabremos que el proceso ha finalizado felizmente. Parece una maniobra algo engorrosa, pero todo es cuestión de acostumbrarse.