Opel Astra Coupé 2.2 16v

Desarrollado en colaboración con Bertone, esta nueva versión del Astra viene a tomar el relevo del Calibra en el segmento deportivo de la gama. Las similitudes estéticas con aquél también se encuentran en su elaborada aerodinámica, que es uno de los aspectos más conseguidos del coche.

Opel Astra Coupé 2.2 16v
Opel Astra Coupé 2.2 16v

Desde la desaparición del Calibra, Opel se había quedado en su gama sin un modelo de claro talante deportivo. Es cierto que el pequeño Tigra cumplía en cierta medida ese hueco, pero en un grado muy modesto, tanto por el tamaño del coche como por sus prestaciones absolutas. La llegada de este modelo completa la gama en este segmento en el que la mayoría de los fabricantes tienen su propio representante. Para la realización del Astra Coupé se ha recurrido a la experiencia y tradición de Bertone, que se ha encargado del diseño exterior de la carrocería. Aprovechando la plataforma del Astra, con el que comparte batalla, vías y esquema de suspensión, el diseñador italiano ha desarrollado una carrocería sumamente atractiva cuyo aspecto visual está a caballo entre el Opel Astra y el antiguo Calibra, con el que conserva un innegable parecido estético desde su perspectiva lateral. Como en aquél, se han suprimido los marcos de las puertas, lo que ha obligado a efectuar refuerzos adicionales en los largueros inferiores y en los montantes del techo para no comprometer la rigidez de la estructura. En la parte delantera y en la posterior se ha buscado un diseño muy continuista con el Astra, hasta el punto de que en la vista posterior resulta difícil identificar esta versión respecto de las berlinas. Los cambios en el interior son más evidentes: un nuevo salpicadero y un conjunto de elementos específicos, como los asientos deportivos, la configuración de las plazas traseras y los múltiples detalles diferenciadores. La habitabilidad interior es correcta en las plazas posteriores y buena en las delanteras, aunque en este aspecto hay que hacer dos salvedades. Como en el caso del Renault Mégane Coupé, Opel limita la homologación de su modelo a cuatro plazas, lo que nos parece un rasgo diferenciador absolutamente artificial, como dijimos en su momento, y que sólo tiene inconvenientes para el usuario, que tiene que renunciar a la posibilidad de utilizar eventualmente esa quinta plaza. El otro extremo reprochable es la cota de altura de las plazas delanteras, que incluso con el asiento en su posición más baja no deja mucho espacio entre la cabeza y el techo. A destacar la extraordinaria capacidad del maletero, que, con sus casi 500 litros de volumen, bate el récord en esta categoría. Lástima que la ausencia de portón trasero limite en cierta medida su operatividad al dejar un hueco de entrada algo escaso en proporción al volumen real interior. Nuestro protagonista se sitúa en el término medio de la gama Coupé que vendrá a nuestro país.