Opel Astra 2.2 16V Sport

El Astra recibe el motor estrenado en el Coupé y que también lleva el Speedster, un 2.2 de la familia Ecotec que, con 147 CV, hace que esta versión destaque, además de por sus prestaciones o relación precio/producto, por el agrado de conducción que proporciona.

Opel Astra 2.2 16V Sport
Opel Astra 2.2 16V Sport

Este cuatro cilindros de 2,2 litros ha sido desarrollado para cubrir la demanda de los compradores que buscan rápidas prestaciones, cubriendo el lugar que deja el dos litros de 136 CV. La desaparición de éste se explica con la subida de potencia del 1.8 16V de 115 a 125 CV, lo que hubiese colocado a los tres motores en un margen muy estrecho de potencia y precio. Como el resto de motores Ecotec, el nuevo 2,2 litros ya satisface las normas de emisiones Euro IV que entrarán en vigor dentro de cuatro años, pero aún perteneciendo a la misma familia, presenta algunas diferencias en su construcción. Por ejemplo, el bloque es de aluminio, no de fundición como en el resto y, además, para compensar las vibraciones que produce durante su funcionamiento, cuenta en la base de su bloque con dos árboles de equilibrado, mientras que es una cadena, no una correa, lo que mueve la distribución (doble árbol de levas en culata). Por lo demás, como el 1.8 16V dispone de admisión variable (se varía el recorrido del aire en el colector en función del régimen).No es, desde luego, un motor que tenga la rabia de los antiguos dos litros de Opel y, por eso, si se quiere ver como el motor «puntiagudo» de un deportivo, puede defraudar. Pero si dejamos ideas preconcebidas al margen, este 2.2 16V resulta muy satisfactorio. Lo primero, porque desde las 2.000 rpm empuja con brío, el suficiente como para que recupere con facilidad de marchas largas —por cierto, con desarrollos bien ajustados— y se convierta en un excelente aliado del agrado de conducción. Con él, el Astra corre lo suyo, aunque no proporciona sensaciones, pues toda su rapidez va ligada a una considerable suavidad. Puestos a buscarle las «cosquillas» al motor, el 2.2 demuestra no tener problemas, pese a su elasticidad a medio régimen, para moverse incluso cerca de las 6.000 vueltas respondiendo con fuerza. Es de agradecer, en este tipo de conducción, que la caja de cambios se deje manejar rápido, así como que las marchas más utilizadas —las tres últimas— estén bien cerradas entre sí, de manera que no se pierden muchas vueltas al pasar de una a otra (por ejemplo, a 160 en cuarta nos movemos a 5.500 rpm y en quinta a 4.600). En circunstancias de conducción rápida, el bastidor del Astra 2.2 (idéntico hasta en su configuración de estabilizadoras y neumáticos al sustituido dos litros) se comporta irreprochablemente. Desde luego, no tiene el carácter de un deportivo, pero eso le hace precisamente más asequible para mayor número de conductores, pues se maneja con facilidad en curvas lentas por sus nobles reacciones —fundamentalmente, subvira ligeramente y el límite de agarre de sus neumáticos es alto—, resulta cómodo incluso en los peores firmes y en curva rápida, tan estable como en el resto, apoyado todo esto por unos frenos de buen tacto, alta resistencia al calentamiento y mejor efectividad.

Pregunta a los propietarios por su coche y recibe las respuestas en tu email.

Acepto la política de privacidad para poder obtener las respuestas.

Quiero recibir la mejor oferta.