Nissan Almera Tino 2.2 Di Ambience

Elegancia y buen comportamiento. Con estas cuatro palabras se define perfectamente al Nissan Almera Tino 2.2 Di, un monovolumen de tipo compacto que se conduce con facilidad y permite viajar de forma cómoda y rápida. Uno de esos coches multidisciplinares que no defraudan casi en nada.

Comodidad incondicional
Comodidad incondicional

Con su tonelada y media larga, este coche no parece indicado para muchos ajetreos. Su configuración puramente familiar ahonda en esta apreciación. Sin embargo, la realidad difiere de lo dicho. Cuando las carreteras se encrespan, el Almera Tino no se arruga. Saca casta y, gracias a las comentadas tercera y cuarta marcha, no pierde el tipo. El paso por curva es bastante bueno: el bastidor, bien equilibrado, y una dirección suave y precisa hacen del Tino un vehículo muy dócil y muy fácil de llevar. Sólo el cabeceo propio de su pesada carrocería y de su altura (1,76 metros) hace que nos podamos llegar a sentir incómodos. Sin embargo, es una pura cuestión de acostumbrarse a un tipo de apoyo que, por otra parte, es bastante aplomado y fiable. En general, la suspensión está tarada con mucho acierto: no blandea demasiado y garantiza el confort necesario para su segmento. Si, casi rozando lo irracional, se le buscan las cosquillas, el coche responderá con el leve subviraje propio de su configuración monovolumen. Es un defecto de fácil corrección, pues con levantar el pie del acelerador se neutraliza esa querencia.

Si, casi rozando lo irracional, se le buscan las cosquillas, el coche responderá con el leve subviraje propio de su configuración monovolumen. Es un defecto de fácil corrección, pues con levantar el pie del acelerador se neutraliza esa querencia.

Una vez dentro del coche, vaya por delante que no es el mejor de su clase. Para ser monovolumen no es tan modulable como el Scénic, por ejemplo, pero cumple en este apartado con una segunda fila de banquetas regulable en inclinación y con reglajes longitudinales. Adosadas a los respaldos de los asientos delanteros hay dos mesitas como las de los aviones y, repartido por doquier, un sinfín de huecos, cajones, bolsas, portagafas, guanteras y otros adminículos de esos que dan a estos coches un aspecto de organizador doméstico sobre ruedas. Es decir, los hacen cómodos, limpios y despejados. Una de las mejores alabanzas que merece el Tino es la comodidad de su puesto de conducción. Al volante se tiene una sensación de completo dominio de los mandos. Estos, por cierto, gozan de un tacto preciso y dulce. Este acabado, el Ambience, resulta bastante elegante, además de moderno. Los materiales tienen mucha calidad y, en definitiva, transmiten toda la impresión de buena factura. El interior se completa con airbag para conductor y acompañante. Todo por 3.012.000 pesetas, un precio muy competitivo que le convierte en uno de los más baratos de entre sus rivales.

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