Nissan 350Z Pack

Una imagen más que llamativa, 280 CV, propulsión trasera, seis marchas, suspensiones en aluminio… Podríamos seguir enumerando, pero una mirada basta para entender por qué impresiona a todos aquellos con los que se cruza. Una vez en acción, sobran las explicaciones.

Una vez acostumbrados al tacto del acelerador (que habrá que dosificar con mimo en la ciudad para que la potencia no se agolpe de repente), es fácil dejarse llevar por autopistas y autovías y disfrutar de las sensaciones deportivas que ofrece este Nissan.La potencia máxima aparece en la zona más alta del cuentavueltas, pasadas las 6.000 rpm. Las recuperaciones no son un problema, ya que la curva de par es bastante plana (el valor más alto, 36,3 mkg, se obtiene a 4.630 rpm, pero ya contamos con cifras superiores a los 30 mkg a 1.500 rpm), por lo que tendremos fuerza cuando la demandemos. Aparecerá de modo uniforme y permitirá al 350Z ofrecer prestaciones que, si bien son notables –de hecho, están a la altura de toda una autoridad como el Porsche Boxster- , no alcanzan las anunciadas por la marca: tarda 6,3 segundos en pasar de 0 a 100 km/h, superando en cuatro décimas la cifra apuntada por Nissan.Es destacable la facilidad con la que se conduce el 350Z. Su potencia y su comportamiento aplomado no dejarán indiferente a nadie y, sin embargo, no sorprenderá al conductor con reacciones bruscas o exageradas. La fuerza se transmite directamente al eje posterior, lo que podría hacer pensar en una respuesta “demasiado viva" del tren trasero en determinadas situaciones. Sin embargo, no es así, ya que el control de estabilidad, desconectable y apenas intrusivo, obra maravillas. Pocas veces será necesaria su actuación, ya que el aplomo proporcionado por el chasis es garantía suficiente para afrontar los tramos más retorcidos. Sólo en determinadas situaciones, con suelo húmedo o pavimento deslizante, notaremos su presencia. En los “genes" del 350Z se encuentra la herencia del R390, que participó en las 24 Horas de Le Mans, y de las versiones de competición del Skyline GT-R.En primer lugar, debemos hacer mención a la óptima distribución de pesos lograda por la marca, pues, con el motor situado en la parte delantera y colocado longitudinalmente y el diferencial autoblocante trasero (es decir, una configuración deportiva de las de toda la vida), se consigue que el tren anterior soporte el 53,4 por ciento de los 1.535 kilos del 350Z, mientras que el resto queda para la zona posterior. A este reparto de pesos hay que sumar el correcto tarado de la suspensión (independiente y con esquema multibrazo en las cuatro ruedas). Proporciona una estabilidad proverbial en los giros, permitiendo que el paso por curva pueda realizarse a velocidades altas sin que haya vaivenes ni movimientos extraños. Por si fuera poco, además de sujetar la carrocería, no regala un golpe en los lumbares cada vez que pasamos por algún bache, por lo que también salva los muebles en el apartado de la comodidad. El toque final lo ponen unas ruedas de firme pisada (con medidas 225/45 en el eje delantero y 245/45 en el trasero), unas vías que superan los 1,5 metros y una batalla de 2,65 m, unos frenos Brembo casi inagotables –cuyas llamativas pinzas se ven a través de las llantas de 18 pulgadas- y una dirección rápida y precisa. Con estos elementos puestos a nuestra disposición, recorremos kilómetros y más kilómetros enlazando una curva tras otra sin titubeos y sin que aparezca el cansancio. Nuestro recorrido habitual de pruebas se queda corto: “Creo que voy a ir un poco más allá". “Bueno, quizá algo más lejos"… “Será mejor que vuelva ya si quiero dormir en casa". Durante esta operación hemos podido comprobar que no necesitamos parar frecuentemente a repostar. Aunque el consumo de combustible crecerá, lógicamente, cuanto más aumentemos el ritmo, puede mantenerse en los 10,6 litros/100 km –según las mediciones de nuestro Centro Técnico- si llevamos una velocidad de crucero moderada. También juega a su favor uno de los mayores depósitos de combustible de su categoría, con una capacidad de 80 litros.