Mitsubishi Lancer Evo VIII

Eficaz sobre cualquier tipo de trazado y más cómodo de utilizar en el día a día, el Lancer Evo VIII permite disfrutar de verdad de la conducción al límite.

Como hemos visto anteriormente, es probable que las prestaciones hayan cedido unas décimas en favor de la anterior generación (anuncia un 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y una velocidad máxima de 245 km/h), pero sí es cierto que el coche es más cómodo en el uso diario. Con la incorporación de una primera velocidad más corta se evitan los incómodos tirones cuando se circula entre el tráfico de las grandes ciudades, situación muy acusada de la anterior generación y que provocaba un innecesario desgaste del embrague. También ahora la respuesta que suministra la mecánica es más progresiva, aunque bien es cierto que llevando el motor por encima de 3.000 rpm (se estira hasta bien entradas las 7.000), la más mínima insinuación sobre el pedal del gas se transforma en una respuesta inmediata y contundente, difícilmente experimentable en otro tipo de automóvil por muy deportivo que sea.Está claro que el ahorro de combustible no está entre las prioridades del Evo VIII que, aunque anuncia un consumo combinado de 10,9 litros por cada 100 km, en conducción deportiva puede llegar a una cifra cercana a los 25 litros/100 km. El “problema" es que siempre invita a una conducción muy deportiva, casi agresiva, aunque es de agradecer el aumento de la capacidad del depósito de combustible a 55 litros, de forma que la autonomía en viaje no es un problema de vital importancia.La capacidad de tracción y adherencia que proporciona el japonés es realmente espectacular. Hay que permanecer atentos al velocímetro, pues no da sensación de velocidad y se llega a las curvas bastante más rápido de lo que acostumbramos. En zonas sinuosas con asfalto en buen estado, el Evo permite un paso por curva de verdadero infarto sin inmutarse. Precisión en la trazada, ausencia de inclinaciones de carrocería y velocidad, mucha velocidad. Incluso sobre asfalto húmedo y con trazado virado, el comportamiento es extraordinario, sólo perturbado por un exceso de gas a la salida de una curva donde se muestra una leve insinuación del tren trasero sin mayores consecuencias. La rápida dirección (dos vueltas de volante entre topes) permite corregir fácilmente la trayectoria en un instante. En terrenos bacheados se producen mayores rebotes de suspensión que sí se acusan sobre el volante y que, en fase de aceleración, requieren una mayor atención. Lógicamente, las suspensiones son todo lo firmes que cabe esperar en un modelo deportivo, pero, en realidad no resultan especialmente incómodas, pues no son excesivamente secas. Ni el recorrido de las mismas ni el perfil de los neumáticos ni los baquets Recaro, con muy poco mullido, contribuyen a filtrar las ondulaciones que podamos encontrar sobre el firme.El equipo de frenos muestra una excelente predisposición al trabajo extraordinario en todo momento sin que se llegue a percibir acusada fatiga, aunque sí desprenden cierto olor a quemado cuando hemos abusado de ellos de manera exagerada. El pedal no desfallece, pero exige mayor presión y notamos que las distancias se alargan un poco más de lo esperado. Es tal el empuje de la mecánica que los frenos requieren un uso intensivo al practicar una conducción medianamente ágil. Por su parte, el ABS no interfiere demasiado en la conducción, pues no es nada intrusito y sólo muestra una mayor predisposición al uso sobre terrenos muy bacheados en los que la presión de los neumáticos sobre el suelo varía con facilidad. Todo ocurre muy deprisa, las curvas se suceden prácticamente seguidas y a veces se nos amontona un poco de trabajo: afortunadamente, el manejo del cambio es bastante preciso y tiene tacto deportivo, algo duro, y con chasquidos que verifican la correcta inserción de las marchas, aunque los desplazamientos longitudinales no son tan rápidos como esperábamos.Resulta sencillo, agradable y placentero llevarlo deprisa en zonas viradas, pues cualquier orden que enviemos a los dispositivos de control, dirección, motor, frenos... es acatada a la perfección de forma inmediata, aunque requiere una conducción exigente. El Evo responde sin rechistar. Otra cosa es intentar sacar todas las posibilidades que ofrece su mecánica, prácticamente reservadas a los pilotos más experimentados que participan en Mundial de Rallies.En el mercado sólo hay un verdadero contrincante emparejado con él, precisamente otro de los protagonistas de la competición automovilística de los últimos años, también de origen japonés: el Subaru Impreza WRC. Si quieres conocer más detalles, pincha en la pestaña de rivales.

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