Mercedes SLK 200 Kompressor

La última hornada de SLK sigue explotando la exclusividad de su techo. La nueva generación del SLK centra básicamente sus mejoras en el tren de rodaje y en el motor, manteniendo casi inalterada su imagen. La versión de acceso a la gama ofrece un sensible incremento de potencia y par, junto con un equipamiento más completo.

Mercedes SLK 200 Kompressor
Mercedes SLK 200 Kompressor

El cuatro cilindros sobrealimentado ofrece ahora una potencia muy significativa para tratarse de un dos litros (en nuestro banco de rodillos ha llegado a casi 180 CV a 6.080 rpm). Sin embargo, la respuesta no parece enérgica. Por debajo de 2.000 rpm es sólo un buen dos litros y no se muestra en condiciones de suministrar la energía que se sospecha dentro. Para sacarle la quintaesencia, requiere mantenerlo entre 4.500 y hasta, prácticamente, el corte de inyección. Con este uso las cifras de prestaciones pueden considerarse satisfactorias, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,5 s y 29,5 s para recorrer el kilómetro con salida parada. Eso sí, los valores obtenidos en recuperación y adelantamiento, como las sensaciones nos hacían ya sospechar, no son registros récord para un modelo de corte deportivo. Hay que tener en cuenta que ni la aerodinámica ni el peso contribuyen a mejorar estos datos, si bien la nueva caja de cambios manual de seis velocidades -de serie- presenta un correcto escalonamiento con desarrollos bien elegidos para poder "jugar" bastante con el cambio cuando se abordan tramos virados. Además, la nueva transmisión permite que los consumos no se disparen de forma excesiva. La sexta velocidad, con un desarrollo inferior a los 40 km/h, no se limita a permitir un desahogo del motor cuando se circula por autopistas o autovías, sino que es perfectamente utilizable en cualquier tipo de conducción y sobre cualquier tipo de vía. El manejo del cambio es bastante rápido y con cortos desplazamientos longitudinales. Sin embargo, la precisión de la palanca no es especialmente buena, ya que tiene un tacto extraño. Un chasquido al insertar rápido las velocidades nos anticipa que prefiere pasos de marcha parsimoniosos y bien dibujados. El sistema de escape se ha revisado, pero el ruido del motor con compresor no es especialmente agradable. No es estridente, pero zumba desde bajas revoluciones, con un sonido que no puede encuadrarse ni en lo refinado ni en lo deportivo. El apartado que ha recibido una profunda revisión ha sido el tren de rodaje, que cuenta con suspensiones rebajadas en cinco milímetros, conservando tarados equivalentes del muelle. Los amortiguadores son más firmes y se ha instalado una estabilizadora en el tren posterior, mientras que la del eje delantero ha engrosado. Con ello se ha conseguido establecer un compromiso razonable entre la estabilidad y la comodidad. Si la situación lo requiere, el ESP, que ahora forma parte del equipamiento de serie del SLK y también de todos los modelos de la marca, se encarga de contrarrestar cualquier exceso que hayamos podido cometer con el acelerador. Su entrada en funcionamiento es bastante suave, aunque quizá un poco exagerada, pues el testigo del cuadro de instrumentos se enciende en muchas ocasiones sin que lleguemos a advertirnos de su funcionamiento y ni siquiera de su necesidad.

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