Mercedes Clase B 180 CDi

Todos aquellos que no acababan de encontrar la imagen señorial que buscaban en un monovolumen están de enhorabuena. Mercedes irrumpe en este nutrido segmento con un producto sólido y bien realizado, capaz de competir con los “consagrados".

Mercedes Clase B 180 CDi
Mercedes Clase B 180 CDi

Mercedes comenzó a jugar con las formas de un monovolumen en el Clase A, que se acercó aún más al segmento de los vehículos familiares con la versión larga de éste. Sin embargo, la marca germana no se decidía a dar el salto: entrar en un coto que los generalistas dominaban a sus anchas era un paso que debía ser valorado con cautela.Evidentemente, había que definir unas líneas que identificaran a la automovilística alemana desde el primer momento, además de crear un automóvil con todo el empaque, la sobriedad y la elegancia del resto de la gama Mercedes. La solución estaba al alcance de la mano: había que estirar el Clase A hasta que encajara en un segmento con el que ya había tenido algunos contactos.Dicho y hecho. La longitud del más pequeño de los Mercedes ha aumentado 43 centímetros y, aunque el resto de las cotas permanece igual (apenas varían un centímetro), ya es suficiente para plantar cara a rivales tan poderosos como el Renault Scénic o el Xsara Picasso.El nombre para el hermano mayor del Clase A estaba claro. El Clase B calca sus rasgos generales, sólidos, robustos y angulosos, y los traslada a un vehículo en el que el espacio para los ocupantes es el argumento más cuidado. Con una longitud total de 4,27 metros, este monovolumen presenta una batalla de 2,7 metros, 21 centímetros más que en el Clase A. Todo este espacio extra se ha destinado a los pasajeros y a su equipaje. El maletero cuenta con unas proporciones no excesivamente generosas (350 litros, según los datos de nuestro Centro Técnico, menos que en el Scénic o en el Golf Plus), pero muy aprovechables. No hay recovecos y unos huecos con tapa nos ayudarán a ganar algunos litros “extra". Además, podremos bajar el piso del maletero si lo necesitamos.Cuando echamos un vistazo al habitáculo, nos da la impresión de que Mercedes tenía muy clara la teoría que impera en el segmento, pero que no ha sabido llevarla a la práctica con el acierto que debería. Por ejemplo: en estos vehículos, pensados para la familia, lo importante es que todos los pasajeros vayan cómodos, ¿no? Entonces, vamos a dar amplitud a los ocupantes de las plazas traseras, generalmente algo “olvidados". Hay un mínimo de 68 centímetros para acomodar las piernas, más que en cualquiera de sus rivales, pero... la anchura no ha variado respecto al Clase A (136 centímetros) y resulta algo escasa comparada con la que ofrece un Volkswagen Touran o un Citroën Xsara Picasso. También carece de algunas de las soluciones habituales en los monovolúmenes, como asientos posteriores independientes, desplazables o reclinables. En el Clase B tenemos una banqueta tradicional, con tres plazas, y un respaldo abatible por partes. Mercedes ofrece, como opción, el sistema Easy Vario Plus, que permite desmontar todos los asientos, excepto el del conductor, con el fin de contar con un enorme espacio de carga. Si no queremos prescindir de las banquetas, lo único que podemos hacer es abatir el respaldo de las plazas traseras y doblar hacia delante el asiento del acompañante. Los pasajeros tampoco irán sentados como en un monovolumen convencional, con un plano de visión más alto y las piernas en un ángulo más recto. La estructura “tipo sandwich", con una especie de doble suelo heredado también del Clase A, hace que el piso del coche se eleve, por lo que los ocupantes se encontrarán, casi, como en un turismo.Será el conductor quien más acuse dicha estructura, pues perderá parte del dominio “extra" de la carretera que tendría en un monovolumen al uso. Además, encontrará un volante muy vertical que no podrá regular en profundidad: se trata de una opción por la que hay que pagar 183 euros. Por lo demás, el puesto de conducción es correcto. Los asientos sujetan muy bien el cuerpo y los mandos tienen un tacto agradable. Están ordenados con racionalidad alemana; es imposible accionar, por error, la radio, si lo que buscábamos era el climatizador. La sobriedad es la nota dominante: no hay adornos innecesarios ni florituras, aunque sí echamos de menos el buen tono general al que la marca nos tiene acostumbrados. Sí, es superior a sus rivales, pero ciertos detalles (como un cambio de manejo algo tosco) restan nota al conjunto.La libertad de elección está asegurada con el Clase B, ya que la lista de opciones es casi interminable. Lo malo es que entre ellas se encuentran algunos elementos por los que, habitualmente, no hay que pagar –menos aún si hablamos de un vehículo cuyo precio de salida es de 25.800 euros-.Por ejemplo, tendremos que incluir entre los extras los elevalunas eléctricos traseros (forman parte de un pack que cuesta 433 euros), una toma de corriente en el maletero (27 euros), el climatizador (670 euros, de serie viene el aire acondicionado), los compartimentos extra en los asientos delanteros (68 euros), el control de la velocidad de crucero, un porta-CD’s o la ya comentada regulación en profundidad del volante. En esta lista, lógicamente, también se encuentran elementos como la tapicería de cuero, las llantas de aleación, la suspensión deportiva -muy recomendable, en seguida veremos por qué-, el navegador o la caja de cambios Autotronic, estrenada en este modelo. A su favor hemos de decir que en la dotación básica de seguridad sólo faltan los airbags laterales traseros y el de cabeza. Los demás forman parte del equipamiento de serie, además del ESP y del control de la presión de los neumáticos, los faros antiniebla, los mandos de la radio en el volante...