Mercedes A 170 5p

Mucha personalidad estética, un póquer en equipamiento, versátil para ciudad y carretera y con el marchamo de ser un Mercedes pensado especialmente para los jóvenes. Hay quien nace, sencillamente, con estrella.

Mercedes A 170 5p
Mercedes A 170 5p

Es difícil definir a quién puede interesar un Clase A: matrimonios con hijos, ejecutivos que luchen todos los días entre el tráfico urbano, personas que necesiten un coche para el ocio y el negocio... Sin duda, para empezar, estaríamos ante alguien dispuesto a pagar casi 22.000 euros y que quiera –ante todo- algo distinto, porque eso es, precisamente, el Clase A: un Mercedes muy especial, un monovolumen raro, un compacto muy alto o una mezcla de todo ello, junto y a la vez. Mercedes no niega que se trata de una rara avis. Es más, lo potencia. El pasado verano, la marca realizó una nueva edición del modelo: introdujo centímetros en todos sus apartados, pero decidió tocar poco su estilo de un solo bloque y de frontal corto, casi chato. Aunque no se note a simple vista, el Clase A ha crecido considerablemente (es 23 centímetros más largo que la anterior generación). Estamos hablando de un modelo que ahora llega hasta los 3,8 metros de longitud; medida que tiene, por ejemplo, un Citroën C3 o un Fiat Punto. Sin embargo, éstos no son sus rivales, y no sólo por precio, equipamiento o prestaciones. Mercedes sabe cómo hacer que sus centímetros luzcan mucho más. Estamos ante un modelo cuyo interior poco tiene que envidiar al de modelos mucho más grandes. Parece increíble, pero es más ancho en las plazas delanteras que un Zafira, ofrece más espacio para las piernas que un Xsara Picasso y casi iguala detrás en anchura a un Touran. ¡Y estamos hablando de monovolúmenes 30 centímetros mayores! ¿El secreto? Salta a la vista. Tiene unas vías enormes, sobredimensionadas: las ruedas parecen salirse incluso de la carrocería. Cuenta con una especie de doble suelo. Así, el suelo trasero es plano y no roba espacio a los ocupantes de las plazas traseras- y el maletero exhibe un útil doble fondo de casi 9 centímetros (ideal para transportar objetos de la manera más discreta). Si el comprador quiere, puede optar por un sistema de asientos desmontables. Es la opción bautizada como Easy-Vario Plus, que cuesta 422 euros. Así, todos los asientos menos el del conductor se pueden quedar en el garaje y contaremos con un pequeño vehículo comercial (eso sí, muy lujoso). También nos ha sorprendido el puesto de conducción: visibilidad trasera excepcional gracias a su gran luna trasera y también muy buena a los laterales, ya que han reducido el tamaño de los pilares A (los de las ventanillas). Los asientos son muy cómodos. Sin embargo, resulta paradójico –y más en un Mercedes que quiere presumir de equipamiento- que el volante no se pueda regular en profundidad. Así, las personas altas irán un poco incómodas, ya que los asientos no bajan demasiado. Y fíjate en su salpicadero. ¿Te resulta familiar? Nos recuerda al de la Clase C. Mira sus botones –mezcla cóncavos y convexos-. La firma asegura que, para desarrollarlos, han contado con la colaboración hasta de psicólogos: había que intentar que transmitieran buenas sensaciones. No han dudado en darles una pintura especial que les aporta un tacto sedoso. También llama la atención que las funciones del limpiaparabrisas o el intermitente se agrupen en una única manecilla. “Menos bulto, mayor claridad", parece pensar la firma alemana. Las sorpresas siguen: analizamos el equipamiento de serie que incorpora este modelo. Sí, todo un derroche de terminación y equipamiento, pero se cobran aparte los anclajes ISOFIX para las sillitas de los niños (42,24 euros), las alfombrillas (70,40 euros) o el citado sistema para desmontar los asientos, por poner tan sólo unos ejemplos. Curioso para un coche que vale más de tres millones y medio de las antiguas pesetas y que ofrece de serie un auténtico arsenal de airbags, múltiples avisadores, volante multifunción, ordenador de viaje o incluso un botiquín de primeros auxilios. Es difícil definir a quién puede interesar un Clase A: matrimonios con hijos, ejecutivos que luchen todos los días entre el tráfico urbano, personas que necesiten un coche para el ocio y el negocio... Sin duda, para empezar, estaríamos ante alguien dispuesto a pagar casi 22.000 euros y que quiera –ante todo- algo distinto, porque eso es, precisamente, el Clase A: un Mercedes muy especial, un monovolumen raro, un compacto muy alto o una mezcla de todo ello, junto y a la vez. Mercedes no niega que se trata de una rara avis. Es más, lo potencia. El pasado verano, la marca realizó una nueva edición del modelo: introdujo centímetros en todos sus apartados, pero decidió tocar poco su estilo de un solo bloque y de frontal corto, casi chato. Aunque no se note a simple vista, el Clase A ha crecido considerablemente (es 23 centímetros más largo que la anterior generación). Estamos hablando de un modelo que ahora llega hasta los 3,8 metros de longitud; medida que tiene, por ejemplo, un Citroën C3 o un Fiat Punto. Sin embargo, éstos no son sus rivales, y no sólo por precio, equipamiento o prestaciones. Mercedes sabe cómo hacer que sus centímetros luzcan mucho más. Estamos ante un modelo cuyo interior poco tiene que envidiar al de modelos mucho más grandes. Parece increíble, pero es más ancho en las plazas delanteras que un Zafira, ofrece más espacio para las piernas que un Xsara Picasso y casi iguala detrás en anchura a un Touran. ¡Y estamos hablando de monovolúmenes 30 centímetros mayores! ¿El secreto? Salta a la vista. Tiene unas vías enormes, sobredimensionadas: las ruedas parecen salirse incluso de la carrocería. Cuenta con una especie de doble suelo. Así, el suelo trasero es plano y no roba espacio a los ocupantes de las plazas traseras- y el maletero exhibe un útil doble fondo de casi 9 centímetros (ideal para transportar objetos de la manera más discreta). Si el comprador quiere, puede optar por un sistema de asientos desmontables. Es la opción bautizada como Easy-Vario Plus, que cuesta 422 euros. Así, todos los asientos menos el del conductor se pueden quedar en el garaje y contaremos con un pequeño vehículo comercial (eso sí, muy lujoso). También nos ha sorprendido el puesto de conducción: visibilidad trasera excepcional gracias a su gran luna trasera y también muy buena a los laterales, ya que han reducido el tamaño de los pilares A (los de las ventanillas). Los asientos son muy cómodos. Sin embargo, resulta paradójico –y más en un Mercedes que quiere presumir de equipamiento- que el volante no se pueda regular en profundidad. Así, las personas altas irán un poco incómodas, ya que los asientos no bajan demasiado. Y fíjate en su salpicadero. ¿Te resulta familiar? Nos recuerda al de la Clase C. Mira sus botones –mezcla cóncavos y convexos-. La firma asegura que, para desarrollarlos, han contado con la colaboración hasta de psicólogos: había que intentar que transmitieran buenas sensaciones. No han dudado en darles una pintura especial que les aporta un tacto sedoso. También llama la atención que las funciones del limpiaparabrisas o el intermitente se agrupen en una única manecilla. “Menos bulto, mayor claridad", parece pensar la firma alemana. Las sorpresas siguen: analizamos el equipamiento de serie que incorpora este modelo. Sí, todo un derroche de terminación y equipamiento, pero se cobran aparte los anclajes ISOFIX para las sillitas de los niños (42,24 euros), las alfombrillas (70,40 euros) o el citado sistema para desmontar los asientos, por poner tan sólo unos ejemplos. Curioso para un coche que vale más de tres millones y medio de las antiguas pesetas y que ofrece de serie un auténtico arsenal de airbags, múltiples avisadores, volante multifunción, ordenador de viaje o incluso un botiquín de primeros auxilios.