Mazda Premacy 2.0 16V DVTD 16V Touring

Dentro del mundo del monovolumen compacto, el Mazda Premacy se quedaba atrás debido a un motor algo escaso en potencia. Ahora, ya puede competir casi en igualdad de condiciones con los líderes del segmento con esta nueva versión de 100 CV.

Mazda Premacy 2.01 16V DVTD 16V Touring
Mazda Premacy 2.01 16V DVTD 16V Touring

La forma cúbica de la parte posterior del coche ayuda a combinar un más que buen maletero -490 dm3- con la disposición normal de cinco plazas, algo muy conveniente cuando, como en este caso, no existe un número de huecos excesivos para guardar pequeños objetos. Esta cifra es, relativamente, más brillante que la disponible con los tres asientos traseros abatidos, que llega hasta los 870 dm3. Esta buena disposición interior se complementa, de cara al conductor, con el diseño conseguido. Así, la posición al volante es excelente, muy cerca de la de un turismo, y no le ocurre como, por ejemplo, al Renault Scénic, cuya postura al conducir es su mayor defecto. Esto, lamentablemente, no puede trasladarse al tacto de todos los mandos, ya que tanto la palanca de cambios como el freno muestran una dureza poco agradable. La versión probada, Touring, es la que culmina la gama en cuanto a equipamiento y terminación. Con relación al primero, incluye buena parte de lo que de confort buscan los clientes de modelos de este nivel de precio y, por seguridad, quizás se echen ya de menos airbags que protejan a los ocupantes traseros, al menos, lateralmente. La terminación aparenta una calidad visual adecuada, aunque todos los plásticos de recubrimiento son duros. Con respecto al precio -3.150.000 pesetas-, como viene siendo ya habitual, parece tan artificial como el de la mayoría de modelos del mercado, alejado del que debería ser proporcional al coste de fabricación y a unos determinados márgenes de beneficios y más cerca del elegido por los niveles ya existentes en modelos rivales. La búsqueda del confort ha llevado a la elección de asientos de mullido firme, en particular apreciable sobre el respaldo, pero que no adolecen de defectos de diseño apreciables. Sin embargo, la sujeción del cuerpo es una laguna a mejorar en próximas ediciones de este modelo. La suspensión, por su parte, presenta un excelente equilibrio entre comportamiento y comodidad y su capacidad de absorción de baches, sin ser prodigiosa, sí que se convierte en una virtud más que en un defecto. Pero, sin duda, el factor menos positivo a la hora de un uso continuado del Premacy es su nivel sonoro. Su motor, en particular, se muestra ruidoso y no ha sido silenciado todo lo que nos hubiera gustado. También transmite vibraciones a los mandos -volante y palanca de cambios-, que no ayudan al placer de conducción en períodos prolongados.