Mazda 323 1.6 Sportive

El Mazda 323F es un gran fichaje. Cumple en todos los apartados: prestaciones, consumo, etc; y encima es atractivo, estéticamente hablando. Si tenemos que ponerle algún pero, ese es el precio, quizás algo elevado.

Mazda 323 1.6 Sportive
Mazda 323 1.6 Sportive

En el resto de las vías el comportamiento del 323F es notable. Aunque no es perezoso en la parte izquierda del cuentarrevoluciones, es en la zona derecha, una vez sobrepasadas las 4.000 vueltas, donde el motor del 323F, un 1.6 que ofrece 98 CV (casi 102 en nuestro banco de pruebas), muestra realmente su carácter rabioso. Hasta ahí, como decíamos, ni sobresale ni desentona. El manejo del cambio si que nos ha decepcionado un poco, ya que nos ha resultado algo lento y de recorridos largos, con la inclusión de una palanca algo más deportiva, el modelo de Mazda hubiera ganado muchos enteros. Es capaz de alcanzar cruceros a altas velocidades (160-170 km/h) sin inmutarse ni el coche ni nosotros. El ruido del motor, aunque alto, no es muy molesto y el interior está bien insonorizado ante el rumor aerodinámico, lo que beneficia, que duda cabe, a los pasajeros. Estos también se aprovechan de la amplia batalla de la que hace gala el 323F. Esta, que mide 261 centímetros, es gemela a la que posee su hermano mayor, el 626, y permite a todos los ocupantes viajar con gran comodidad y con gran sensación de espacio, como si de se tratara de un modelo de mayores dimensiones. Pero el punto negativo es que el 323F es un fichaje caro. Su precio base es de 16.850 euros, cantidad que le sitúa por encima de sus principales rivales , algo que no se explica si tenemos en cuenta que Mazda no tiene un prestigio demasiado ganado entre los consumidores españoles.

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