Lexus LS 430

Quizás uno de los mayores inconvenientes que tiene Lexus es el de ser una marca no demasiado conocida. Siempre pensamos más en Mercedes, BMW, Jaguar o incluso Audi cuando hablamos de coches de representación. Sin embargo, Lexus, con este nuevo LS 430, se mueve a un nivel que lo sitúa como referencia en muchos aspectos.

Como muestra un botón con lo más destacable: además de lo habitual, en lo que se incluye un cuero de primerísima calidad, el LS430 dispone de cierre inteligente que funciona como la tarjeta de Mercedes y que elimina la llave para abrir y arrancar el vehículo. En este sentido hubiéramos preferido un simple botón en lugar del mando giratorio, pero no deja de ser un matiz. A las múltiples regulaciones eléctricas de los asientos delanteros hay que añadir también la regulación de la banqueta posterior, incluida una función masaje. Además, las plazas posteriores disponen de control sobre la radio y la climatización, específicamente desarrollada para dar servicio a estas plazas, con los mandos situados sobre el apoyabrazos central. Como colmo del refinamiento, una pequeña nevera nos surtirá de botes frescos. Además, un completo equipo de sonido, una específica suspensión neumática, todos los elementos de seguridad conocidos… el equipamiento de serie lo lleva todo, en una berlina a la que únicamente puede añadírsele el techo solar. Como vemos, un atractivo que eleva el listón del confort, lujo y seguridad, y sobre todo lo sitúa, desde un básico planteamiento económico, como la opción más interesante de todas las que se nos ofrecen en este privilegiado segmento. Si el lujo y sofisticación son uno de los baluartes de la categoría, la habitabilidad no es definitiva, porque partimos de la base de que por las medidas externas es difícil pecar de cicateros en este apartado. Por lo tanto, no resulta una sorpresa decir que el Lexus cumple y bien en cualquiera de las direcciones en que podemos medir su interior. De puertas para afuera es quizás donde el Lexus no sale tan bien parado. Mercedes ha dejado de lado los diseños mastodónticos que ofrecía en su anterior Clase S, sustituyéndolos por unas líneas mucho más afiladas que le restan pesadez. BMW, Jaguar e incluso Audi nunca han transitado estos caminos del diseño sino por la ligereza. Sin embargo, el nuevo Lexus, para nuestro gusto, resulta excesivamente parecido a Mercedes en la zaga y bastante pesado en el diseño del frontal. En contraposición a estas afirmaciones, que resultan claramente una cuestión de gusto personal, para este modelo se anuncia un rendimiento aerodinámico verdaderamente extraordinario, con un Cx récord de 0,25 en la posición de suspensión más baja. Esta cifra nos da pie al inicio del análisis dinámico de este Lexus, que como resumen introductorio queda al mismo nivel que el resto del vehículo. Lo primero que nos llama la atención es el bajo nivel sonoro, producto de su excelencia aerodinámica y del perfecto filtrado tanto del motor como de ruidos de rodadura: 67,2 dB a 160 km/h es una prueba irrefutable de que viajar en este coche resulta especialmente relajado. A ello también contribuyen los tarados de su suspensión, que cuidan con esmero a los ocupantes, y por supuesto la calidad del diseño de los asientos, sobre los que volveremos más tarde. Para nuestro país la suspensión neumática viene de serie, y eso es bueno, aunque también mejorable. En general, el Lexus tiene un buen comportamiento, si tenemos en cuenta que su agilidad en terrenos complicados no es una de sus virtudes. Sin embargo, a alta velocidad, y al decir alta velocidad debe tomarse al pie de la letra, en nuestras irregulares autovías no disfrutamos del aplomo de otros modelos comparables. Aunque con distintos criterios constructivos, nos ha recordado más al comportamiento del Audi A8 que al del Mercedes o BMW. Sin embargo, el nivel está dentro de lo esperado, sin que éste resulte un inconveniente definitivo sino más bien una peculiaridad del comportamiento. La caja de cambios automática tiene un buen funcionamiento como resultado de sus cinco relaciones, la facilidad con que se puede manejar de forma manual y por su avanzada gestión electrónica. Los cambios son rápidos y suaves, con escasas pérdidas por resbalamiento, por lo que su excelente motor puede mostrar todo su poderío, que no es precisamente poco. Volviendo al interior, destaca el enorme volante, que no estorba al entrar porque se retira eléctricamente para dejar más espacio, y la facilidad y eficacia con que ajustamos todas las medidas de asientos a nuestra fisonomía, por muy poco habitual que sea. Hay que destacar la posibilidad incluso de regular la longitud de banqueta, con lo que la adaptación a nuestro cuerpo es prácticamente perfecta. Hasta los ocupantes de las plazas posteriores pueden regular la inclinación del respaldo, por lo que cualquiera de los ocupantes tienen su parcela de mejora en lo que a confort se refiere. Desde luego, a la vista de la definición de este Lexus, nosotros nos inclinamos más por viajar en las plazas traseras.

Lexus lleva años limando diferencias con las marcas rivales. Este LS 430 es la confirmación clara de que en este caso concreto las diferencias prácticamente han desaparecido.

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