Land Rover Discovery 3 TDV6 HSE

Cuando se trata de construir un vehículo eficaz en el campo, Land Rover tiene mucho que decir. La legendaria marca inglesa ha sido pionera en este mundo apasionante del todo terreno. El Discovery 3 es su última creación, un coche imparable sobre cualquier terreno: grande, duro, potente y, además, muy lujoso.

Land Rover Discovery 3 TDV6 HSE
Land Rover Discovery 3 TDV6 HSE

El Land Rover Discovery 3, con sus 4,83 metros de largo, sus 1,91 metros de ancho, sus 1,88 de alto (1,97 con la suspensión elevada) y, sobre todo, con sus 2.570 kg de peso, supone un reto dinámico para los ingenieros encargados del tren de rodadura. A simple vista, viendo lo cómodo que es por dentro y lo grande que es por todas partes, uno piensa inmediatamente que el coche tiene que ser una verdadera “barca" en la carretera. Pero, sorpresa, no es así. Aunque es inevitable que se produzca algo de balanceo, el Discovery se mueve con mucho más aplomo del que podría parecer. El trabajo de los ingenieros sobre la suspensión ha sido ejemplar. Teniendo en cuenta que un todo terreno de este tipo siempre lleva recorridos de suspensión largos para el campo, han logrado un tarado lo suficientemente firme como para evitar que la carrocería se mueva mucho en la carretera. De paso, han conseguido el grado de equilibrio preciso para que el coche sea cómodo en todos los terrenos, especialmente en el asfalto, pero también fuera de él.
Para lograr todo esto, en Land Rover han montado una suspensión que lleva triángulos superpuestos delante y detrás, pero, además, lleva cuatro conjuntos neumáticos cuya altura se puede modificar a voluntad. Así, si se va a salir de la carretera, se puede seleccionar la altura más elevada, para llevar la carrocería más lejos del suelo. También se puede bajar la altura para facilitar el acceso a un coche tan alto.Rodando por carreteras secundarias, esta suspensión funciona de maravilla. Contiene muy bien las masas suspendidas y permite un rodar aplomado y seguro. El coche entra en las curvas muy firme, obedeciendo sin dudar a la dirección y apoyado en la seguridad que da la tracción total permanente, que ayuda a corregir cualquier pérdida de la trayectoria correcta o de tracción... Si todavía hay más deslices, un atento control de estabilidad actúa de inmediato. El resultado es un vehículo muy noble, con una mínima tendencia a subvirar, pero sometido de forma implacable por su gran motricidad y el enjambre de ayudas electrónicas que apoyan al bastidor.Buscando peros a este bastidor, podemos decir que, en autovía, cuando se va rápido, la dirección tiende a flotar un poco, como si el coche no tuviera suficiente aplomo. No es muy incómodo, pero, si el asfalto no está en buen estado, hará que el Discovery se mueva más de lo que nos gustaría. Claro que este problema sólo lo sufre el conductor, que deberá estar atento al volante y a la trayectoria, porque los demás ocupantes creerán viajar sobre un colchón de aire: la comodidad es propia de una berlina de alta gama.Por si fuera poco, los frenos son excelentes y para las dos toneladas y media en menos de 38 metros cuando se va a 100 km/h. La marca es sorprendente para un modelo tan pesado.Fuera del asfalto, la suspensión neumática es igual de eficaz. Eleva la carrocería y la sujeta bien. Sin embargo, al llevarla elevada se pierde un poco de recorrido de suspensión, con lo que puede parecernos algo más seca. Aun así, filtra de maravilla baches y piedras, con lo que se puede recorrer la más rota de las pistas sin notar apenas un golpe.El motor que lleva este Land Rover Discovery es el gigantesco turbodiésel 2.7 V6 procedente de Jaguar, una máquina que llevan otros modelos del grupo, como el Jaguar X-Type. Es un motor fornido y muy lleno que ya ha demostrado su carácter en otras ocasiones, aunque nunca con tanto coche encima.En nuestro Centro Técnico, el motor ha desplegado un par asombroso de 39,7 mkg a 2.740 vueltas, con una clara presencia de fuerza a sólo 1.250 rpm, un nivel al que ya hay disponibles 20,59 mkg. La potencia máxima ha ascendido a 183 CV a 3.840 giros. Como se ve, un carácter típicamente turbodiésel, con mucha entrega en el primer tramo del cuentavueltas, una cualidad muy apreciada en la conducción off-road, donde no se puede abusar del acelerador.

Pero, a pesar de llevar tanto motor, el Discovery logra unas prestaciones que, por culpa de su peso y de su volumen, no pasan de discretas. Un 0-100 km/h de casi 13 segundos, una velocidad punta oficial de 180 km/h y unas recuperaciones más bien lentas no son la tarjeta de presentación de un deportivo. Pero tampoco están mal para tratarse de un todo terreno tan grande. Además, uno se queda pensando cuánto mejorarían estas marcas si el cambio fuera manual en lugar de automático. Y es que Land Rover ha montado de serie una caja automática de seis relaciones con programa deportivo y posibilidad de manejo secuencial. A pesar de que es muy cómoda y de que nos ahorra muchísimo trabajo, da la impresión de llevar maniatado al motor.
Los cambios se producen con mucha suavidad, tanto que, acelerando, casi ni se aprecian. Pero no se suceden con la rapidez que nos gustaría. Es más bien lenta e, incluso en el modo Sport, tarda en arrancar del propulsor la energía que requieren las acciones más vivaces. Así, es lenta reduciendo, algo que penaliza las recuperaciones y los adelantamientos.
Si probamos a manejarla de manera secuencial, ganamos algo de rapidez, pero no mucha: el gestor informático es muy estricto con el sobrerrégimen y no autoriza las reducciones hasta que la velocidad de giro del motor no se reduce lo suficiente. Esto nos obliga a abusar de los frenos cuando queremos ir rápido por zonas complicadas y retorcidas. Además, los desarrollos elegidos para la caja de cambios tampoco nos convencen del todo. Las primeras marchas son correctas, pensadas para mover sin problemas el peso del coche. Pero las últimas, sobre todo la quinta y la sexta, son demasiado largas. Esto, por un lado, está bien, porque logra moderar el consumo hasta una media de 12 litros a los 100 km. Pero, por otro, es un problema, porque, con lo que pesa el coche, cualquier repecho hace que perdamos velocidad, lo que nos lleva a reducir y, por tanto, a consumir más para recuperar impulso.Claro que este Land Rover no se ha pensado para hacer tiempos corriendo, sino para llevarnos por cualquier terreno con total seguridad y confianza. En el mundo “off-road", la velocidad no siempre es necesaria.