Land Rover Discovery 3 TDV6 HSE

Cuando se trata de construir un vehículo eficaz en el campo, Land Rover tiene mucho que decir. La legendaria marca inglesa ha sido pionera en este mundo apasionante del todo terreno. El Discovery 3 es su última creación, un coche imparable sobre cualquier terreno: grande, duro, potente y, además, muy lujoso.

Land Rover Discovery 3 TDV6 HSE
Land Rover Discovery 3 TDV6 HSE

Cuando se deja atrás el asfalto, el Discovery demuestra realmente de qué pasta está hecho. Queda claro también por qué Land Rover sigue siendo una referencia ineludible en el todo terreno puro.

Pertrechado con todo lo necesario, y un poco más, para sobrevivir en el campo, el Discovery no encuentra más freno que él mismo. Sólo se detendrá allí donde su enorme peso, sus neumáticos de carretera y su gran tamaño le impidan llegar. Si no es así, si el terreno aguanta su tonelaje y hay anchura para que circule, el Discovery llegará. Ya en pistas fáciles, rodando en “largas" con la tracción total, se aventura lo que es capaz este coche de gran altura libre al suelo y espectacular ángulo de ataque (el de salida -25º- está un poco limitado por la rueda de repuesto). El motor se encuentra a gusto en estos terrenos, sacando pecho a pocas revoluciones y empujando siempre, como si la máquina intuyera que está pensada para rendir aquí, sobre la tierra desnuda.Después, si el terreno se complica, entra en juego la sofisticada combinación de electrónica y mecánica que lleva el Discovery. Una palanquita nos permite conectar la reductora, y otra, elevar la suspensión, aunque ésta se levanta sola al meter la caja transfer. Ya con esto, el poder del coche parece multiplicarse. Obstáculos más complicados van quedando atrás y podemos seguir manteniendo ritmos sorprendentemente altos. Que nadie se asuste si el motor le pide la quinta corta: lo hace.

Y entonces hay que buscar problemas de verdad. El mal invierno de este año ha dejado los montes llenos de trampas de barro y de nieve muy resbaladiza, superficies idóneas para probar el sistema de control del 4x4 Terrain Response, una innovación que Land Rover introdujo con el Range Rover y que unifica en un único mando todos los controles electrónicos y programas de funcionamiento necesarios para atacar los diferentes tipos de terreno que hay fuera de las carreterasEn un todo terreno convencional, ante la llegada, por ejemplo, de un barrizal, uno puede dudar de cómo atacarlo. ¿Será bueno ir en primera? ¿Mejor en segunda? ¿Desconecto el ESP? ¿Qué hago con el control de tracción?... Estas y más preguntas se resumen en Land Rover en el Response Terrain, un sofisticado gestor informático que se encarga de tomar las decisiones por el conductor. El sistema decide qué relación de cambio es mejor, qué bloqueos habrá que emplear y qué ayudas electrónicas deben estar activas. Al lado de la palanca de cambios hay un mando giratorio que da acceso a cuatro programas diferentes de conducción todo terreno:
- Hierba-gravilla-nieve: Pensado para superficies sólidas cubiertas por capas deslizantes, este programa ajusta la sensibilidad del acelerador y el par del motor para que la entrega de potencia sea más suave y se eviten los deslizamientos. Además, se incrementa la contundencia de los diferenciales central y trasero.
- Barro y rodadas: Igual que en el anterior, se busca una potencia más contenida, pero, además, se programa la transmisión para impedir cualquier deslizamiento o patinaje de las ruedas. El cambio engrana marchas largas y se eleva la altura libre al suelo.
-Arena: Con este modo de trabajo, el motor responde mucho más alegremente. El acelerador será más sensible y se mantendrá la tracción actuando con energía sobre los bloqueos de diferenciales.
-Avance lento sobre rocas:
Este programa vuelve a programar el motor para entregar la fuerza con cuidado. Se seleccionan marchas largas y se ajusta la transmisión para impedir los deslizamientos. Además, se maximiza la articulación de la suspensión para autorizar los mayores recorridos posibles.

En todos estos modos, el cuadro de mandos informa de la dirección en que apuntan las ruedas, para avanzar con más seguridad. También hay disponible una pantalla del ordenador que da información del modo de avance: indica qué dirección llevan las ruedas, cuál es la elevación de cada una de ellas y qué bloqueos actúan en cada momento y dónde lo hacen. En la pantalla del navegador se puede ampliar esta información con gráficos más completos que explican qué hace el coche en tiempo real. Es muy útil para saber por dónde van las ruedas y qué capacidad de tracción nos queda siempre por engranar.Conectar el Terrain Response hace que llevar el Discovery sobre cualquier terreno sea un juego de niños. Además, si hay que atacar descensos, disponemos de control de descensos electrónico, una opción que nos permite concentrarnos en el volante y dejar a la electrónica todo el resto del trabajo. Conduciendo por el monte, hemos podido comprobar lo poderoso que resulta este coche y lo bien pensado que está. Sale de cualquier obstáculo, supera zanjas, crestas y roderas, sale sin problemas de los cruces de puentes y se encarama por pendientes donde sólo su peso es el límite. Además, a pesar de su gigantismo, se mueve con agilidad y gira en un palmo de terreno: la dirección se vuelve inmejorable sobre la tierra y las piedras.
Tan sólo encontramos un defecto y no cabe atribuírselo al coche, sino a las ruedas de carretera que montaba nuestra unidad. La falta de tacos nos hacía patinar demasiado sobre el barro. Tanto, que ese fue el único obstáculo que realmente no pudo superar el Discovery.Al final de un día de monte, barro y nieve, uno piensa que hay muy pocos coches capaces de ofrecer una capacidad de trabajo tan alta y, al tiempo, unos estándares de comodidad tan buenos. Uno entiende por qué esta unidad cuesta casi 11 millones de las antiguas pesetas.Cuando se deja atrás el asfalto, el Discovery demuestra realmente de qué pasta está hecho. Queda claro también por qué Land Rover sigue siendo una referencia ineludible en el todo terreno puro.

Pertrechado con todo lo necesario, y un poco más, para sobrevivir en el campo, el Discovery no encuentra más freno que él mismo. Sólo se detendrá allí donde su enorme peso, sus neumáticos de carretera y su gran tamaño le impidan llegar. Si no es así, si el terreno aguanta su tonelaje y hay anchura para que circule, el Discovery llegará. Ya en pistas fáciles, rodando en “largas" con la tracción total, se aventura lo que es capaz este coche de gran altura libre al suelo y espectacular ángulo de ataque (el de salida -25º- está un poco limitado por la rueda de repuesto). El motor se encuentra a gusto en estos terrenos, sacando pecho a pocas revoluciones y empujando siempre, como si la máquina intuyera que está pensada para rendir aquí, sobre la tierra desnuda.Después, si el terreno se complica, entra en juego la sofisticada combinación de electrónica y mecánica que lleva el Discovery. Una palanquita nos permite conectar la reductora, y otra, elevar la suspensión, aunque ésta se levanta sola al meter la caja transfer. Ya con esto, el poder del coche parece multiplicarse. Obstáculos más complicados van quedando atrás y podemos seguir manteniendo ritmos sorprendentemente altos. Que nadie se asuste si el motor le pide la quinta corta: lo hace.

Y entonces hay que buscar problemas de verdad. El mal invierno de este año ha dejado los montes llenos de trampas de barro y de nieve muy resbaladiza, superficies idóneas para probar el sistema de control del 4x4 Terrain Response, una innovación que Land Rover introdujo con el Range Rover y que unifica en un único mando todos los controles electrónicos y programas de funcionamiento necesarios para atacar los diferentes tipos de terreno que hay fuera de las carreterasEn un todo terreno convencional, ante la llegada, por ejemplo, de un barrizal, uno puede dudar de cómo atacarlo. ¿Será bueno ir en primera? ¿Mejor en segunda? ¿Desconecto el ESP? ¿Qué hago con el control de tracción?... Estas y más preguntas se resumen en Land Rover en el Response Terrain, un sofisticado gestor informático que se encarga de tomar las decisiones por el conductor. El sistema decide qué relación de cambio es mejor, qué bloqueos habrá que emplear y qué ayudas electrónicas deben estar activas. Al lado de la palanca de cambios hay un mando giratorio que da acceso a cuatro programas diferentes de conducción todo terreno:
- Hierba-gravilla-nieve: Pensado para superficies sólidas cubiertas por capas deslizantes, este programa ajusta la sensibilidad del acelerador y el par del motor para que la entrega de potencia sea más suave y se eviten los deslizamientos. Además, se incrementa la contundencia de los diferenciales central y trasero.
- Barro y rodadas: Igual que en el anterior, se busca una potencia más contenida, pero, además, se programa la transmisión para impedir cualquier deslizamiento o patinaje de las ruedas. El cambio engrana marchas largas y se eleva la altura libre al suelo.
-Arena: Con este modo de trabajo, el motor responde mucho más alegremente. El acelerador será más sensible y se mantendrá la tracción actuando con energía sobre los bloqueos de diferenciales.
-Avance lento sobre rocas:
Este programa vuelve a programar el motor para entregar la fuerza con cuidado. Se seleccionan marchas largas y se ajusta la transmisión para impedir los deslizamientos. Además, se maximiza la articulación de la suspensión para autorizar los mayores recorridos posibles.

En todos estos modos, el cuadro de mandos informa de la dirección en que apuntan las ruedas, para avanzar con más seguridad. También hay disponible una pantalla del ordenador que da información del modo de avance: indica qué dirección llevan las ruedas, cuál es la elevación de cada una de ellas y qué bloqueos actúan en cada momento y dónde lo hacen. En la pantalla del navegador se puede ampliar esta información con gráficos más completos que explican qué hace el coche en tiempo real. Es muy útil para saber por dónde van las ruedas y qué capacidad de tracción nos queda siempre por engranar.Conectar el Terrain Response hace que llevar el Discovery sobre cualquier terreno sea un juego de niños. Además, si hay que atacar descensos, disponemos de control de descensos electrónico, una opción que nos permite concentrarnos en el volante y dejar a la electrónica todo el resto del trabajo. Conduciendo por el monte, hemos podido comprobar lo poderoso que resulta este coche y lo bien pensado que está. Sale de cualquier obstáculo, supera zanjas, crestas y roderas, sale sin problemas de los cruces de puentes y se encarama por pendientes donde sólo su peso es el límite. Además, a pesar de su gigantismo, se mueve con agilidad y gira en un palmo de terreno: la dirección se vuelve inmejorable sobre la tierra y las piedras.
Tan sólo encontramos un defecto y no cabe atribuírselo al coche, sino a las ruedas de carretera que montaba nuestra unidad. La falta de tacos nos hacía patinar demasiado sobre el barro. Tanto, que ese fue el único obstáculo que realmente no pudo superar el Discovery.Al final de un día de monte, barro y nieve, uno piensa que hay muy pocos coches capaces de ofrecer una capacidad de trabajo tan alta y, al tiempo, unos estándares de comodidad tan buenos. Uno entiende por qué esta unidad cuesta casi 11 millones de las antiguas pesetas.